Es la antigua casa de veraneo del artista uruguayo Carlos Páez Vilaró, padre de Carlitos Miguel, uno de los dieciséis uruguayos sobrevivientes de la accidente aéreo del Vuelo Fuerza Aérea Uruguaya 571, que se estrelló en los Andes el 13 de octubre de 1972. Actualmente es una ciudadela -escultura, que incluye un Museo, una galería de arte, un hotel y un restaurant. Como curiosidad, tardo 36 años en construirse. Para definir el tipo de construcción, el artista hace referencia a las "casitas" de los horneros.