La Posada y las Almas
Trip Start
Jul 26, 2007
1
150
165
Trip End
May 10, 2008
De Figueras a Barcelona y de allí a Zaragoza en el AVE. Sí que es alta
velocidad, ¡íbamos a 300kms/h!. Ahora, nos costó un ojo de la cara.
Llegamos a la estación de Zaragoza totalmente impresionados por su
tamaño y servicios. Se ve que la introducción del AVE y que este verano
celebran la Expo han traído un montón de pelas a la ciudad.
Como
era de noche, quisimos encontrar un hostal rapidito y acomodarnos.
Encontré que la gente era súper amable y no nos faltó ayuda a la hora
de encontar calles u hoteles. Siguiendo una sugerencia por lo que aún
quiero considerar un alma cándida, nos fuimos a "La Posada de las
Almas", solemne nombre para tal pocilga. El recepcionista era un hombre
muy alto, mediana edad y muy muy nervioso que nos dió un precio que se
ajustaba a nuestro ya escaso presupuesto. Hasta que vimos la
habitación... Tenía tres camas (aunque sólo pagábamos por dos -???-),
un cuarto de baño tan antiguo como la misma ciudad con un misterioso
boquete en el techo, sólo un par de luces y un aspecto de total
dejadez. Con la noche ya pagada y resignados nos fuimos a cenar. Tras
pasar al menos cinco bares "de hombres" nos metimos en el que parecía
el más castizo de la calle. Madre mía... Aquí, los camareros (chinos)
nos indicaron una mesa en la otra parte del bar llena de inmigrantes
(negros) viendo un partido del Arsenal-Liverpool. Para hacer boca antes
de la cena nos trajeron un pan de gambas (?). En fin, al final cenamos
muy bien y bebimos mejor (¡pedí vino con casera y me trajeron la
botella de vino entera!).
Por supuesto nuestros vecinos de
habitación en el cuchitril sólo nos permitieron dormir cuando acabaron
su fiestecilla a las tantas. A la mañana siguiente, dejé a Andy a
oscuras en el baño cuando al encender la luz fundí los plomillos de
toda la planta... Ni "El resplandor". Lo mejor es que hoy no tendríamos
tiempo de buscar otro hostal, así que como nos estaba gustando mucho y
nos hinchábamos de reír nos quedamos otra noche!
velocidad, ¡íbamos a 300kms/h!. Ahora, nos costó un ojo de la cara.
Llegamos a la estación de Zaragoza totalmente impresionados por su
tamaño y servicios. Se ve que la introducción del AVE y que este verano
celebran la Expo han traído un montón de pelas a la ciudad.
Como
era de noche, quisimos encontrar un hostal rapidito y acomodarnos.
Encontré que la gente era súper amable y no nos faltó ayuda a la hora
de encontar calles u hoteles. Siguiendo una sugerencia por lo que aún
quiero considerar un alma cándida, nos fuimos a "La Posada de las
Almas", solemne nombre para tal pocilga. El recepcionista era un hombre
muy alto, mediana edad y muy muy nervioso que nos dió un precio que se
ajustaba a nuestro ya escaso presupuesto. Hasta que vimos la
habitación... Tenía tres camas (aunque sólo pagábamos por dos -???-),
un cuarto de baño tan antiguo como la misma ciudad con un misterioso
boquete en el techo, sólo un par de luces y un aspecto de total
dejadez. Con la noche ya pagada y resignados nos fuimos a cenar. Tras
pasar al menos cinco bares "de hombres" nos metimos en el que parecía
el más castizo de la calle. Madre mía... Aquí, los camareros (chinos)
nos indicaron una mesa en la otra parte del bar llena de inmigrantes
(negros) viendo un partido del Arsenal-Liverpool. Para hacer boca antes
de la cena nos trajeron un pan de gambas (?). En fin, al final cenamos
muy bien y bebimos mejor (¡pedí vino con casera y me trajeron la
botella de vino entera!).
Por supuesto nuestros vecinos de
habitación en el cuchitril sólo nos permitieron dormir cuando acabaron
su fiestecilla a las tantas. A la mañana siguiente, dejé a Andy a
oscuras en el baño cuando al encender la luz fundí los plomillos de
toda la planta... Ni "El resplandor". Lo mejor es que hoy no tendríamos
tiempo de buscar otro hostal, así que como nos estaba gustando mucho y
nos hinchábamos de reír nos quedamos otra noche!



