Flores: Una isla con mucho encanto

Trip Start Jan 10, 2010
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Trip End Apr 07, 2010


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Flag of Indonesia  , East Nusa Tenggara,
Friday, February 19, 2010

24-02-10

Desde el aeropuerto de Denpasar, Bali, repasando mi historia a lo largo de la Isla de Flores,Indonesia, desde Labuan Bajo a Maumere.

Llegue en avión a Labuan Bajo el 19. La tarde se presento un poco fea, una tormenta anegaba todas las calles y lo mejor que podía hacer es conversar con Victor, el empleado del hotel, y decidir que hacer en los próximos 4 días en esta isla no tan visitada. El 24, hoy, tenia que estar a las 7 de la mañana en aeropuerto de Maumere, en la otra punta de la isla, a unos 800km, para coger el vuelo a Denpasar y si todo salia bien, ese mismo día a las 3 de la tarde salia otro avión para Singapur. De momento todo salio medio bien, así que espero irme para Singapur pronto.

Después de hacer un plan con la ayuda de Víctor y decidir que iba a viajar solo con autobuses locales, me di cuenta que al día siguiente ya tenia que dejar Labuan Bajo a las 9 de la mañana, a esa hora  el autobús salia para Bajawa.

La idea no me gustaba mucho, preferiría salir por la noche y disfrutar del día en las aguas cristalinas de Labuan Bajo, famoso por tener una de las aguas con mas vida marina del mundo, pero Victor me pidió por favor no coger autobuses de noche en Flores. Muy peligroso, me dijo, a veces las carreteras están medio derrumbadas por las tormentas, muchas curvas.. no lo recomiendo para nada.

 Le hice caso, pero no podía irme de Labuan Bajo sin pisar esas aguas! tenia que ver esos peces!.. Creía que decía una locura, y probablemente lo fue, pero Víctor no se puso las manos en la cabeza cuando le pregunte si podía hacer snorkling a las 6 de la mañana... A las 6?, sonreía.. Yo esperaba cualquier tipo de respuesta. A las 6!!?? repetía.. y yo seguía esperando ..

A las 6 es muy tarde!
.. Como? yo pensaba que me iba a gritar que como iba ir a las 6 a hacer snorkling! .. me sorprendí.. Entonces a que hora? pregunte. Tienes que levantarte a las 5 por los menos, mas de una hora se va entre ir y venir y a las 9 tienes que estar preparada para partir...  Entonces es posible, pensaba... Yo sonreía y él también.

A las 5 de la mañana Víctor toco en mi habitación y me dijo que tenia un café y tostada en la mesa de fuera..Lo escuche reírse con un tono de voz muy simpático, ji ji ji... nadie ha hecho snorkling a las 6 de la mañana, ji ji ji..

A La salida del hotel me esperaba mi capitán en busca de los peces de colores! Él no me decía nada, de hecho su nivel de ingles era cero, pero cuando íbamos encontrándonos algunos pescadores se paraba y comentaban, probablemente sobre la guiri..

Los gallos aun estaban kikireando en la oscuridad y yo empezaba a convencerme de lo que estaba haciendo conforme me iba acercando al barco. Ahora puedo decir que  mereció la pena. El agua estaba cristalina y había miles de peces de todos los colores y tamaños. Unos pequeñitos azul intenso, otros con rayas, otros como pequeños peces espada, algunos iban de par en par, otros independientes. Vi una estrella de mar, preciosa, azul y una raya que salia volando desde una de las rocas. También había muchos corales de colores y muchas especies de ostras con el borde azul que se cerraban cuando algo se aproximaba.

Allí estuve entreteniéndome un par de horas, el agua estaba muy templada y era una maravilla comenzar el día de aquella manera.

Cuando llegue al hotel de vuelta, Michael, Holandés, también estaba esperando al autobús y parecía tener el mismo plan que yo.

Unas 4 horas mas tarde llegamos a Ruten, donde paramos para comer en uno de los barecillos de la zona.Yo escogí un Gado-Gado, una especia de sopa de verduras con salsa de cacahuete. Con arroz como acompañamiento claro.

Seis horas mas tarde llegamos a Bajawa, nuestro destino.

El camino estuvo divertido pasando por pequeños pueblos. Los niños que salían del colegio cuando veían turistas en el autobús saludaban con un entusiástico hello mister! hello miss! mientras salían corriendo al mismo par que el autobús hasta que se rendían.

Lo puestos de Orangutans, o como se llame, una fruta blanca con cascara roja y con pelos, los camiones llenos de gente y algunos con pasajeros y búfalos, la gente trabajando haciendo panales de bamboo, los campesinos a los lejos trabajando en el arroz... y yo con media cabeza fuera asomada por la ventana empezando a descubrir lo que la isla y sus gentes ofrecían.

El autobús nos dejo en el terminal de Bajawa, a unos 5 km del pueblo, pero pronto teníamos a 7 cogiéndonos las mochilas y gritando Bajawa! Bajawa!, con sus motos preparadas para hacer de taxi y gritando sus ofertas ( 3000Rp)  Yo cogí la cámara y empece a grabar nuestro camino hacia el hotel. Me encanta, con mochilas a lo loco en moto!.. en busca de nuestro nuevo hogar..

Al día siguiente (21-02-10)  nos levantamos temprano y Michael y yo negociamos  los precios de dos motos para alquilar el día entero.

Yo tuve suerte, con mi moto blanca, casi entera y por 80000 Rupies ya estaba preparada para descubrir los alrededores. Michael no estaba tan contento con la suya, sin intermitentes, sin luces de freno, sin matricula y mas tarde se dio cuenta que las marchas no funcionaban bien. En fin, tampoco era hora de ponerse a buscar otra, así que por 70000 Rp acepto y comenzamos nuestra búsqueda de los pueblos tradicionales, empezando por Bena y siguiendo el mapilla que nos dibujaron.

En mitad del camino unos individuos circulando a nuestro par preguntaron lo típico, from? from? "Spagnol", "Blenda" ( Holanda), contestamos y  nos hicieron señas para que nos paráramos. Sus intermitentes indicaban que hacia la izquierda. Un escondido mirador nos sorprendió con bonitas vistas de Bena a lo lejos, con sus techos como de paja rodeada de montañas verdes y decorada con un volcán a la derecha.

Le agradecimos que nos pararan y seguimos nuestro camino a lo largo de la curvada carretera.

Llegamos a Bena. Toda la aldeilla con el mismo tipo de casas y sus vecinos saludando a los casi únicos turistas del día. Las familias estaban sentados en el suelo, en los porches de la entrada de sus casas, jugando a un juego con una especie de bandeja de madera de casi un metro de largo con huecos y piedrecillas que iban moviendo de un lado a otro. Tenían unas hojas verdes que se volvían rojas al masticarlas y que se encargaban de colorear sus labios, dando un color bonito a la cara pero también enrojeciendo los pocos dientes, dando miedo en cada sonrisa!
Michael por allí olisqueando y yo sentada en uno de los porches con una familia que me ofrecieron compartir con ellos la completa merienda del día: unas hierbas y una especie de raíz blanca cocida que no descubrí que era. Me hubiera gustado saberlo solo para no volverla a comer de nuevo!.. y diciendo "It is nice" me sentía egoísta sacando la botella de agua de mi mochila sin ofrecer ni un solo trago, tratando de deshacerme del sabor y sin saber que hacer con el resto de raíz mordisqueada.

Continuamos nuestro viaje en busca de las aguas termales del sur. Nos advirtieron que estaban a 4 km de carretera pavimentada y 3km de carril. El carril empezaba a empeorar mas y mas y ya cuando había mas piedras movedizas que arena sabíamos que estábamos perdidos. Hubo un par de veces que no pude contener la moto y las piedras la deslizo hasta el suelo pero iba tan despacio que no paso nada.

De pronto y por sorpresa, al final del carril de cabras llegamos a una aldeilla perdida con niños correteando en zancos de bamboo extrañados de ver a aquellos tipos tan blancos en moto  y asustados cuando sacábamos las cámaras..

De regreso encontramos el rió que desprendía demasiada calor como para un baño a las 3 de la tarde.

Nuestro mapilla y el reloj nos advertían de que era hora para emprender el camino hacia el norte si queríamos llegar con luz del día a las otras aguas termales de las que todo el mundo hablaban.

Al pasar por Bena nos dimos cuenta que las familias se habían movido. Ahora estaban a la salida de la aldea, alrededor de una hoguera bebiendo vino de palmera (Arak). Amablemente nos pararon y nos indicaron que nos barajamos de las motos y enseñando la botella de cerveza Bintag llena de vino-licor nos ofrecían un trago mientras otros nos pelaban los plátanos recién sacados de las llamas y frotaban el pescado seco para limpiarle las cenizas. La verdad es que después de todo el día con un simple desayuno encima tengo que confesar que disfrute de aquel aperitivo.

 En nuestro camino hacia el norte paramos en Soa Market para descubrir algunas frutas locales como Snake fruit, una fruta marrón oscura con piel arrugada como la de una serpiente y otras que a partir del primer bocado no sabia que hacer con ellas.

La carretera estuvo divertida, con nuestros frenazos porque había que dejar a la gallina con sus pollitos cruzar la carretera, al cochinillo que casi no le dio tiempo, al perro que se volvía al sonar de los pitidos.. y esquivando los charcos que casi cubrían las cubiertas de las ruedas hasta la mitad por la tormenta que acababa de pasar, llegamos a la calurosa piscina natural, la que disfrute durante casi una hora mientras Michael merodeaba por allí y se entretenía con los locales y sus guitarras.

Ya de noche y deseando tener un regreso sin incidentes, sin parar, disfrutamos del viaje. Observando entre luces el humillo/vapor subiendo de la carretera, conquistábamos curva a curva y adelantábamos a los campesinos con sus búfalos japoneses ( búfalos mecánicos) cargados con toda la familia de vuelta a casa después de un largo día de trabajo.

Llegamos a Bajawa. Satisfechos y alegrándonos de habernos tenido como compañeros nos regalamos una cena con delicioso pescado y patatas bajo las interesantes cancioncillas que en directo la banda del local canturreaban.


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