Macarena, Cali Pachanguero y Caballos Takhi!

Trip Start May 02, 2012
1
13
37
Trip End Ongoing


Loading Map
Map your own trip!
Map Options
Show trip route
Hide lines
shadow

Flag of Mongolia  ,
Tuesday, September 25, 2012

Ulan-Bator está muy lejos de ser una ciudad bonita, los arquitectos no se lucen mucho, hay tierra por todo lado y para rematar (literalmente?) los conductores son bastante agresivos. De hecho, aceleran cuando ven a un pobre peatón cruzando la calle. Pero después de pasar varios días en zonas rurales en donde ir al baño es un proceso complicado que implica abrigarse bien, salir de tu ger con linterna en mano, y caminar varios metros para finalmente hacer tus necesidades en una letrina que por lo general huele hediondo y tiene más que unas cuantas arañas haciéndote compañía, se siente un poco de felicidad cuando vuelves a la capital y el baño, que si es un baño, está en el mismo edificio que tu y el proceso es más corto y menos incomodo. Bueno eso, y que de vez en cuando encuentras café de verdad.

Nos estábamos quedando otra vez en Lotus Guesthouse. Era la opción recomendada en Lonely Planet, que es el libro guía que nosotros estamos usando al igual que la gran mayoría de otros viajeros, por lo que estamos considerando cambiar de guía para los próximos países. En un esfuerzo por salirnos de las mismas rutas y los mimos hoteles. Pero en fin, escogimos esta casa de huéspedes porque es administrada por un orfanato que se llama Lotus Children Center y es una forma que tienen de recaudar fondos para los niños. La mayoría de las muchachas que trabajan en la casa de huéspedes viven o solían vivir en el centro de niños. Nos pareció una buena causa y como no conseguimos ningún CouchSurfer que nos hospedara en UB, cada vez que volvíamos a UB nos quedamos ahí.

El primer programa que teníamos al volver a la ciudad, era mi cumpleaños. Pero lo que llegó primero sin estar planeado fue la primera gripa que nos daba mientras viajamos y nos agarro justo la noche antes de mi cumpleaños. Afónica, mocosa, y con un año más encima, me desperté con lo que en psicología llaman malparides existencial. Dícese de ese sentimiento de soledad y melancolía que no puedes explicar de dónde salió pero que te oprime el pecho. Pudo haber sido el despertarse en un cuarto con 8 desconocidos y no poder compartir este día con tantas personas especiales a las que quisieras tener cerca, no recibir abrazos, ni una torta fría con velitas, ni regalos (si lo acepto públicamente, me gusta recibir regalos!) o simplemente el hecho de que los 30 están cada vez más cerca, o por todo esto combinado me pase con la "depre" la primera mitad del día.

Después de desahogarme en el caparazón de mi Tortuguita, decidimos ir a ver una película para despejar la mente. Entrando a cine, encontramos café de verdad (no instantáneo), y poco a poco el día empezó a mejorar. Vimos “Total Recall”, que estuvo bien como entretenimiento y fue muy buena terapia olvidarse completamente de todo por dos horas. Ya con la cabeza despejada y mejor humor seguimos con el plan original que era ir a bailar! Fuimos a Tuul, un restaurante donde los sábados ofrecen clases de baile y después rumba latina. Llegamos antes de las 8 p.m. para comer, y afortunadamente la comida no estuvo nada mal. Un coctel para la niña, una cerveza para el caballero, y que comience el baile. El profesor de salsa era un alemán y la mayoría de los alumnos mongoles, por supuesto. Nosotros los observamos entretenidos pero no nos unimos a la clase porque el “1,2,3, pausa, 5,6,7” nos enredaba en lugar de ayudarnos.

Cuando terminó la clase, empezó la rumba de verdad. Había varios mongoles bien metidos en el cuento del baile, con zapatos brillantes y faldas pomposas. Algunos bailaban todos los ritmos igual, otros podían distinguir mejor, pero eso si todos estaban disfrutando de la música. Aparte de nosotros, había dos latinos más, ambos cubanos radicados en Mongolia. Mi parte favorita de toda la noche fue cuando Tortuguita habló con el alemán y le pidió “Cali Pachanguero”. Bailar, y sobretodo cantar a todo taco  “Que todo, que todo, que todo que, que todo el mundo te cante…” en una discoteca en Mongolia definitivamente superó todas mis expectativas. La malparides existencial estaba superada.

A media noche empezaron las coreografías; pusieron la Macarena y todo el mundo estaba en la pista, con las manos al frente: dale a tu cuerpo alegría Macarena…. Aaaaeeee! Después la Danza Kuduro de Don Omar, y lo que yo no sabía es que había coreografía para esta canción también. Aquí si andaban un poco descoordinados con la letra; “la media vuelta” la daban cuando Don Omar dice “la mano arriba” y así sucesivamente. Español con barreras. Bailaron un par de canciones igual, todos en grupo, como tipo aeróbicos. Nosotros intentamos seguirles el paso pero parece que el mismo combo va cada ocho días a bailar las mismas canciones y nos llevaban ventaja.

Al otro día por la mañana me despertó la llamada de mi hermano Michael (por la diferencia de horario, en Colombia todavía era 22) y hablamos por un buen rato; siempre me alegra el día hablar con mi flaco que sabe cómo hacerme reír y así se cerró con broche de oro el que no parecía ser el mejor de los cumples.

Ahora sí, una vez el asunto de la vejez quedo superado, empezamos a buscar gente para ir al parque nacional Hustain, donde se pueden ver los caballos salvajes Takhi. No había transporte público que nos llevara hasta el parque y lo más fácil era contratar un carro privado. Nos pusimos en la tarea de encontrar compañeros de viaje para compartir los gastos de transporte. Pusimos papelitos en hostales y cafeterías pero mientras esperábamos por respuesta, Willy hizo amistad con Wons, un muchacho australiano con ascendencia China, que se estaba quedando en Lotus. El pelado se apuntó para el plan y nos dijo que le iba a preguntar a Shun, un japonés con el que había ido al Gobi, y quedamos cuadrados para ir al parque los cuatro.

Una de las muchachas que trabaja en Lotus nos estaba ayudando a contratar el carro. El único complique es que casi no hablaba inglés. Willy, con la paciencia que lo caracteriza y ese don sobrenatural para comunicarse con los locales sin saber el mismo idioma, se pasó más de media hora con ella y al final teníamos chofer para el otro día. Era una taxista con un carro muy moderno que hasta televisores tenia.

Salimos tempranito y en menos de dos horas ya estábamos en el parque; la entrada no fue tan cara pero la estadía si salió más bien costosita comparada con lo que estábamos acostumbrados; pagamos 17 dólares cada uno por la noche… Willy y yo en un ger, Wons y Shun en otro ger. Aunque eso sí, era el ger mas bonito en el que nos hemos quedado.

Nos dijeron que la mejor hora para ver los caballos es al atardecer o al amanecer cuando salen a buscar agua a los arroyuelos. Mientras esperábamos a que fuera hora de ver los caballos, almorzamos y charlamos. Resulta que Wons es un aficionado a acampar e iba preparado con todos los juguetes. En media hora nos hizo la mejor comida de campamento que hemos comido. Y mientras comíamos y charlábamos se nos paso la tarde volando. Parece que Australia tiene mucha de las ventajas económicas que Estados Unidos solía brindar pero la sociedad balancea mejor el trabajo y el descanso, como en Europa. Liliana y Orlando si están leyendo este blog, ahí les dejamos el datico… nos avisan si se deciden para irlos a visitar!

Bueno como a las 4 p.m. arrancamos para ver a los caballos. Después de 15 minutos de camino, la chofer que tenía muy buen ojo, nos señaló unos caballos que estaban bien cerca de nosotros. Apenas bajamos la ventana del carro para tomar fotos, salieron pitados. Manejamos unos minutos más y la señora volvió a pillar a otra manada. Nos bajamos del carro y empezamos la persecución. Los caballitos estos son salvajes y no les causa mucha gracia que animales domesticado como nosotros se les metan al patio y hacen todo lo posible por mantener su distancia. Intentamos diferentes estrategias para acercarnos pero sin muchos resultados; Wons se armó de paciencia y pudo acercarse un poco más, pero no mucho.

Medio satisfechos porque al menos los pudimos ver, pero medio desinflados por que fue desde lejos, nos devolvimos al campamento. La cena fue comida de acampar de la mejor que se consigue en Australia, otra vez cortesía de Wons. Shun, el japonés, hablaba poco ingles y era más bien tímido pero se unió a la charla nocturna por un rato. Entre charla y charla, no sé porque, le preguntamos si sus papas estarían de acuerdo si él se casara con una colombiana. El respondió de una, que no había problema que se casara con una extranjera. Y después de un par de segundos, corrigió: Ah no! ahora que lo pienso, de todos lados menos de China o de Corea.

El interesante mundo de las relaciones internacionales. Según hemos notado, los chinos no son fans de los japoneses, y la antipatía es mutua. Lo mismo va entre coreanos y japoneses. A los mongoles les cuesta reconocer algo bueno en China, pero admiran a los rusos. Ya sea por haber vivido una historia no muy pacifica, por peleas de territorio o por conflictos actuales. Quisiera poder decir algún día que me he liberado de los prejuicios aprendidos donde naci, por haber vivido en USA, por ser americana (del continente), los heredados de mis padres, los inculcados injustamente por mis profesores… pero un logro grande seria al menos poder reconocerlos todos.

En fin, seguimos con las charlas trascendentales hasta casi media noche y cuando ya nos íbamos a dormir nos acordamos de la chofer. Resulta que algunos detalles del paseo se perdieron en traducción y la señora no sabía que nosotros nos queríamos quedar en el parque y no iba preparada para dormir. Y aunque le estábamos pagando 200 dólares por el transporte ella no quería pagar el hospedaje. Si a nosotros nos pareció caro 17 dólares, imagínense a ella.

Fuimos a ver, y estaba enrronchada en el asiento trasero del carro arropada con una chaqueta pequeña. No estoy segura pero creo que estábamos a menos de 5°C. La asustamos, sin intención, cuando le golpeamos en la ventana para despertarla. No estábamos seguros quien iba a pagar por la cama de ella pero no queríamos que durmiera casi a la intemperie. Le insistimos para que se fuera a acostar en el ger de nosotros que tenía tres camas. Después de un rato cedió y nos fuimos a dormir los tres.

Al día siguiente, habíamos quedado de madrugar para ver si podíamos cachar a los caballitos de cerca. Después de la trasnochada charlando, Wons estaba muy cansado y no se despertó. Fuimos con Shn. La señora no solo tenía muy buen ojo sino también muy buen oído y nos llevo donde había una manada de venados. Cuando nos bajamos del carro, las escuchábamos pero no las veíamos. Cuando por fin las vimos, empezamos con el plan persecución otra vez pero los venados eran más ariscas que los caballos y si nos acercábamos 300 metros se movían. Caminamos como media hora siguiéndolas, hasta que caímos en cuenta que era en vano.

Nos devolvimos para el campamento, desayunamos y emprendimos viaje para UB, otra vez. Mientras nos devolvíamos, yo le contaba a Wons que en el bus de Moron a UB estaban poniendo música de Shakira… cuando la chofer escucho que yo dije “Shakira”, repitió “Shakira, Shakira” con un tono de satisfacción. En un par de minutos, para la sorpresa de los cuatro, nos puso un DVD de Shakira en las pantallas del taxi. Seguido por Michael Jackson por petición de Wons. Ah bendita globalización…

Ya otra vez en Lotus Guesthouse, de vuelta a nuestro dormitorio con 10 camas… y pensar que hace unas semanas estaba nerviosa cuando íbamos a dormir con 2 personas más en Beijing!! Ahora, aparte de nosotros dos, había 8 personas más soñando, roncando y en algunos casos hasta vistiéndose en la misma habitación. La ventaja es que había un par de huéspedes que eran “regulares” y al hacer amistad con ellos, ya solo eran 6 los desconocidos. Uno de los huéspedes fijos era Jainy, mejor conocida como Jainycita. Una muchacha coreana muy graciosa, que está en Mongolia por 6 meses aprendiendo mongol con la esperanza de encontrar un buen trabajo con el gobierno en Corea. Aparte de mongol, también aprendió a bailar salsa y choki con nosotros. No se pierdan los videos! El otro era Sumon, un muchacho de Bangladesh que está en Mongolia porque el hermano mayor que exporta carros de Japón, lo ayudo a viajar para trabajar juntos pero su meta es vivir en Francia porque sus dos mejores amigos están allá. Sumon habla poco ingles y todas las conversaciones eran tanto frustrantes como chistosas.

Y hablando de personas que conocimos en Lotus, una mañana cuando Willy se despertó escuchó a alguien hablando español… era Marc, un muchacho de Barcelona que estaba viajando con Nerea, su novia. Willy lo saludo, y no sé como en cuestión de 5 minutos descubrieron que ambas parejas queríamos ir al Gobi independientemente y podíamos compartir gastos… ellos iban de salida para el aeropuerto a coger un vuelo hacia el Lago Khovsgol y volvían en una semana. Intercambiamos emails y quedamos cuasi pactados para ir al desierto. Como nos fue? No se pierdan la siguiente entrada!

   
Slideshow Report as Spam

Comments

Yuri on

Muy bacanos todos los sitios ke han visitado hasta ahora aunke algunas anecdotas algo raras y chistosas pero esa es la idea conocer otra cultura y todas sus costumbres. Las fotos todas muy buenas lo unico malo es ke no he podido ver ningun video porke cuando le pongo play no funciona..... Me alegra ke esten bien y bueno ke nos tengan actualuzados de todas sus aventuras por esos lados cuidense mucho y ke la sigan pasando asi de bien como hasta ahora.

Michael on

eeeeeee me mencionaste wiiii =)
Me alegra mucho que hayas terminado muy bien ese cumpleaños
si nada mas leyendo imaginándome uno en Mongolia cantando y bailando cali pachanguero nooo mejor dicho.
Muy chevere todo, sigan asii jejej
un beso

mun2
mun2 on

Yuri... gracias por la visita y el comentario! Como asi que anecdotas raras??jajaja! ... No se que pasara con los videos, estamos tratando de ponerlos en facebook. Saludos a todos por alla! :)

Michael... ya eres famoso! =) y pues vamos a "seguir asi" lo mas que podamos jajaja T.A.M.MMM....

Add Comment

Use this image in your site

Copy and paste this html: