Casi llegamos a Rusia!

Trip Start May 02, 2012
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Flag of Mongolia  , Hövsgöl,
Tuesday, September 4, 2012

Después de descansar un día en Moron y saborear la deliciosa comida de un restaurante que se llama 50° 100°, fuimos al centro de información turística para preguntar acerca de la visita a las familias Tsaatan, los nómadas que viven con los renos (los mismos de Papa Noel), y usan la leche, la piel, los cuernos, los montan y de vez en cuando usan la carne, también.

Anna, una muchacha Alemana del centro de información, nos explicó todos los detalles de la travesía para llegar hasta donde están las familias. Primero, había que conseguir un permiso fronterizo especial para poder estar en esa área; creo que por lo que no es permitido cruzar para gente que no sea de Mongolia o de Rusia. En la guía dice que el permiso puede demorarse varios días pero Anna nos dijo que ellos nos lo podían hacer en un par de horas.

Segundo, había que conseguir transporte hasta Tsagaannuur que es el pueblo más cercano de donde viven las familias. Desde Moron podría tomarnos hasta 15 horas, dependiendo de las condiciones de la carretera. Después en Tsagaannuur teníamos que contratar caballos y un guía que nos llevara hasta allá.

Según nos explicó Anna, el transporte hacia Tsagaannuur no es regular y estábamos con suerte porque un chofer salía ese mismo día a las 6:00 p.m. Con más pasajeros el promedio por persona era como 50.000 togrog (T) que son como 37 dólares, pero como éramos los únicos, lo más barato que nos dejaba el viaje era 170.000T por los dos. Si queríamos hacer el viaje ese día teníamos que decidir ahí mismo y correr a prepararnos. Hicimos cuentas y resolvimos tirarnos a la aventura de una. Un poco costoso, pero no queríamos arriesgarnos a estar esperando varios días por otro carro.

Una vez decidido el viaje, fuimos a almorzar y a sacarle fotocopias a los pasaportes para que Anna pudiera agilizar lo del permiso. Luego empacamos de carreron y salimos a comprar unas buenas chaquetas para el frio porque nos advirtieron que en la noche baja bastante la temperatura. También teníamos que comprar comida para todos los días que nos íbamos a quedar allá y algunos regalos para las familias que íbamos a visitar. Y no se nos podía olvidar llevar suficiente dinero en efectivo ya que en Tsagaannuur no hay cajeros.

Terminamos el maratón a las 5:40 pm y ya el chofer nos estaba esperando en el centro de información. Era una van rusa, se ven mucho en esta área y como notaran por las fotos, Willy estaba todo emocionado de que nos íbamos a montar en una. Arrancamos a las 6 pm como acordado pero había otro muchacho local. Según entendimos era el "auxiliar" del chofer para poder turnarse y dormir en el camino.

No habíamos dejado la carretera pavimentada y ya estábamos saltando dentro del carro; cuando llegamos a la destapada ni para que les cuento. Se sentía como si estuviéramos en una combinación de carritos chocones con montaña rusa (de pronto por que la van era de allá?); la ropa se me desacomodaba con tanta brincadera, el sentadero me dolía, y si fuese pechugona, las teclas me hubieran dado una cachetada. Suena chistoso, pero es en serio. El camino estaba bien intenso y el muchacho manejaba rapidísimo, dando cabrillazos y frenazos para esquivar huecos, piedras, ovejas, vacas, cabras...

A las 11:30 pm llegamos a una villa pequeña, parqueamos detrás de una casa y el muchacho nos hizo señas que nos bajáramos a dormir. Willy y yo estábamos mas envolatados que perdidos, ya que se suponía que nos demoráramos 15 horas y que el otro muchacho iba a ayudar a manejar. Pero no, el otro se despidió y salió para su casa, mientras el chofer nos seguía haciendo señas que nos bajáramos a dormir. El impedimento del idioma te pone a veces en situaciones en las que no tienes el menor control!

Sin ninguna opción, con mucho frio, y con las bolsas de dormir en la mano, entramos a la casa. Era la casa del chofer. La hija de unos 4 o 5 años estaba durmiendo en la única cama que había en el salón y la mujer nos saludó con dos tazas de té de leche caliente. Nos sentamos y nos dieron como una especie de calentado de arroz con pedacitos de carne, servido en una olla con dos cucharas. Estaba muy rico. Todavía un poco desubicados con la situación pero al menos con la barriga llena, tendimos nuestras bolsas de dormir en el suelo al ladito de la cama, y ellos se acostaron en la cama con la niña.

Al día siguiente cuando nos despertamos, la muchacha ya se había ido a trabajar y el chofer estaba preparándonos desayuno. Nos sirvió una bandeja llena de huesos de vaca como hervidos (creo que eran de la cabeza), tenían carne y gordito, y un asopado de arroz con carne, y el famoso te de leche. Sorprendidos y agradecidos, nos comimos todo y a las 10 a.m. dejamos a la niña en la escuela donde la mamá enseña y arrancamos otra vez.

Se supone que eran 15 horas de viaje y el día anterior habíamos manejado 5 y media así que estábamos preparados para casi 10 horas de camino. Resulta que a la 1 pm ya habíamos llegado. Como no había llovido y nuestro chofer iba volando, llegamos en menos de 9 horas! Tiempo record según nos dijeron después. Y aunque no esperábamos la parada en la casa del conductor, los 170.000 T que pagamos incluyeron no solo transporte sino también comida, estadía y desayuno, así que estuvo mejor el trato de lo que pensamos.

Tsagaannuur es un pueblo pequeño sin acueducto ni internet, donde solo un par de tienditas vendiendo lo básico, que en Mongolia incluye muchos dulces y vodka.  En la casita de huéspedes donde nos quedamos (10.000T/7USD por persona) experimentamos nuestra primera letrina, como no hay agua, no hay lavamanos y había que avisar con media hora de anticipación para bañarse, mientras llenaban el tanque y calentaban el agua. Ah! Y había que pagar 2.000T extra por cada ducha, pero la estadía incluía el desayuno: pan, mantequilla y te.

La señora del lugar donde nos quedamos hablaba inglés y nos ayudó a traducir para contratar al guía. Aparte de un caballo para cada uno, necesitaríamos un guía con su respectivo caballo, y un cuarto  caballo que cargara las maletas. Toda la graciecita nos saldría en 60.000T por día (40 dólares). Nos explicaron que depende del paso que lleváramos, nos demoraríamos entre 6 y 8 horas en llegar. Medio larguito el camino.

Habíamos quedamos con Togui, nuestro guía, que arrancaríamos al día siguiente a las 10 a.m. y entre una cosa y otra salimos a las 11 am.  La primera hora, yo estaba muy tensa ya que habíamos escuchado historias de terror de las sillas de los caballos aquí en Mongolia (pequeñas, hechas de madera, muy duras, etc) y no sabía que esperar. Aparte mi caballo estaba muy lento; no respondía ni al “chuuu!”, ni a las patadas, ni a los latigazos.  Y no crean que Speedy quería correr pero si al menos mantener el paso de la tortuguita! La segunda hora me empezó a doler la cola y las rodillas. La tercera hora por fin pude relajarme un poco y disfrutar del paisaje tan increíble, de la cabalgata y de la sensación de libertad. Pero no se emocionen que a la cuarta hora me empezó a doler todo otra vez y no estaba segura si iba ser capaz de llegar, pera ya estábamos en ese punto donde da igual devolverse que seguir. No sabía que montar a caballo podría ser tan tenaz!

Menos mal a las 4 p.m. paramos a “cocinar” el almuerzo (léase hervir agua del rio para echarle a la pasta instantánea). Nuestro guía, que tambien es un cazador, y se defiende muy bien en el campo. Armó fogata en un par de minutos y en un momentico ya estábamos comiendo. Yo estaba cansada, adolorida, y un poco mareada por la falta de comida. Después de devorarme la pastica y estirarme un poco, me sentía mejor, pero no veía la hora de llegar. La tortuguita parecía que estaba mejor que yo aunque en realidad se estaba haciendo una llaguita en la cola, ya que se sentaba bien atrás en la silla tratando de evitar golpes en la parte delantera …

Por fin, a las 6:50 pm llegamos al campamento de la familia Tsaatan. Esa noche había más turistas visitándolos… tres franceses y un americano. Nos saludamos y nos invitaron a entrar al tipi (la carpa tradicional indígena. Nos brindaron te, empanadas al estilo mongol, pan casero, queso casero, y leche de reno! La leche es bien espesa y cremosa. Todos estábamos en el tipi donde el fogón, que siempre esta prendido, lo mantiene calientico a uno. Uno de los franceses les había regalado una armónica a los niños y ellos estaban contentos tocándola.

La familia consistía de los dos padres y tres niños hermosos, el menor es un amor completo y lo van a ver más en las fotos porque de verdad que me enamore de esa pitica de persona! Willy dice que casi lo secuestro! Cuando le pregunte a el mayor, que como se llamaban no le entendía bien y le pase el celular para que me escribiera los nombres. Sabía bien como usar el teclado, como encontrar la opción de textos, la linterna, mejor dicho sabía manejar el celular mejor que yo. Yo pensaba que por el aislamiento físico en el que viven estaban desconectados con el resto del mundo, pero entre tantas visitas de extranjeros y el televisor con satélite que tienen (si, tienen un panel solar y una antena afuera del tipi), parecen estar muy enterado de todo y no se sorprenden fácilmente con nada de las cosas modernas.

Queríamos dormir con ellos en el tipi, pero como dos de los franceses estaban durmiendo ahí, más nuestro guía, entonces mejor armamos la carpa que nos habían prestado en el centro de información.  Esa noche enfrió bastante pero no más de la cuenta, lo que no nos dejo dormir fueron los renos haciendo bulla (sonaban como cerdos salvajes) y corriendo como locos al lado de la carpa. Creíamos que nos iban a pasar por encima. Al otro día cuando me desperté, y casi no me puedo parar. Que dolor de espalda tan hijuemadre! Otra vez: no sabía que montar a caballo era tan duro!

Medio nos arreglamos (nótese que no hay baños y el agua del rio estaba muy fría para bañarse) y fuimos al tipi a saludarlos. Llevamos pan para compartir y ellos nos dieron te. El señor estaba trabajando con un par de cuernos que le habían cortado a un reno porque estaban demasiado grandes y se vuelven muy peligrosos. Con los cuernos hacen herramientas, artesanías, aretes, etc. Él le pidió a Willy un lapicero para dibujar un reno en el cuerno y después cortarlo con una segueta (la segueta también era hecha con un cuerno). Willy no solo le prestó el lapicero sino que también le dibujo el reno… al final le compramos la artesanía por 5.000T.

Al rato fuimos con los tres niños a pescar al rio. El camino era rocoso y estaba encharcado y ellos con la ayuda de unos palos parecían gimnastas saltando de roca en roca. Y nosotros atrás tratando de alcanzarlos sin mojarnos los zapatos. Zugra, el pequeñito, andaba sin zapatos y brincaba en las rocas puntudas, se mojaba los pies en el agua helada y parecía no sentir nada!

Llegamos al rio y empezaron a pescar. El menor encontraba los pescaditos, y los otros dos corrían a tratar de pescarlos. Los pescaditos eran solo como de 8cm de largo. Cuando pescaban uno, lo azotaban contra una roca para matarlo. Luego los escondían debajo de las piedras para que los perros no se los comieran. Parece que los perros ya saben el truco, y en un descuido se nos comieron los 5 pescaditos que teníamos.

Los niños se tomaron un descanso para “pelear” con Willy. La lucha es una parte bien importante de la cultura en Mongolia, y parece que a todos los hombres les encanta y estos tres hombrecitos no eran la excepción. Con palos, puños que siguen derecho, patadas al aire, y efectos de sonidos especiales, lucharon contra a Willy, y por supuesto ellos ganaron.

Zugra, Willy y yo nos devolvimos para el campamento, mientras los dos mayores se quedaron toda la tarde tratando de recuperar la perdida. Nosotros habíamos llevado cuadernos y colores para regalarles, y me puse a pintar y a dibujar con el pequeñito.  Pasamos la tarde jugando y tomando fotos. Le encantaba tomar fotos y posar para la cámara, y yo no me podía resistir. También llevábamos una pañoleta de seda para la señora, baterías, cepillos de dientes y crema dental. Parecían muy contentos y agradecidos con los detalles.

En la noche llegaron un grupo de israelíes que habíamos conocido en Tsagaannuur. Los niños no estaban muy emocionados de ver más turistas; yo creo que sintieron lo mismo la noche anterior cuando llegamos nosotros.  Cuando ya nos íbamos a dormir, Willy fue a hacer número 2 en el bosque y se encontró con los dos niños mayores haciendo lo mismo. Cuando terminaron de hacer lo que tenían que hacer, los tres se fueron para nuestra carpa. Empezamos a cantar canciones de niños, a hacer trucos con las manos, a jugar piedra papel y tijera y otros juegos con las manos. La pasamos muy bien, estos niños aparte de súper inteligentes, son muy divertidos y saben cómo hacerte reír!

El ultimo día, después de desayunar, el señor ensilló los renos para que los montáramos y nos dejo dar una vueltica alrededor del campamento. Es un poco más difícil mantener el balance en un reno que un caballo y hay que tener cuidado con los cuernos cada vez que voltean la cabeza!!! Cuando nos estábamos despidiendo, nos regalaron un pedazo inmenso de queso que la señora había hecho esa mañana.  Y cerramos la jornada con brocha de oro. Fue una de las mejores experiencias que hemos tenido hasta ahora. Nos encanto compartir con ellos, nos sentimos muy bienvenidos y muy bien atendidos. Y esos niños son verdaderamente especiales. Definitivamente valió la pena cada hora de camino, cada salto en la van rusa, cada golpe con la silla del caballo!

 La devuelta estuvo dura pero no tan tenaz como la ida. Creo que en parte porque ya sabía cómo iba a hacer el camino y que nos esperaba y en parte por la satisfacción de la experiencia que acabamos de tener.

Ahora que sigue? El hermoso lago Khovsgol!
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Comments

Michael on

como todas las entradas ... buenisima!!

Pero como te iba a correr el caballo si le decias Chuuu jajjaja nonono es arre.

Muy demalas con los pescaditos jaja, se ve muy chevere todo, las fotos espectaculares, muy lindo el pequeñito se ve que es una piquiña jeje.

La van rusa, excelente, el camino si se ve larguiiiisimo.

Que chevere todo lo que estan viviendo, los extraño muchoo .... Nos vemos en china =)

mun2
mun2 on

jajaja es que el caballo hablaba mongol no español! :)

Lo de los pescaditos estuvo chistoso, porque primero se le habia olvidado al pitufito donde los habia escondido, y cuando x fin los encontramos, el mayor hizo como una piramide con piedras para poder encontrarlos facil pero creo que le hicimos el favor al perro!

Yo te extraño MAS! .... Nos vemos en china =)

laura ramos on

jajaja estoy de acuerdo con michael..yo me quede pensando como asi que chuu? jajaja

excelente todo! habia quedado iniciada la ultima vez jeje pero super chevere esa experiencia y ese niño que ojos que ternura se ve tremendo! :) y esos renos tan hermosas pense q eran mas feitos jaja... me alegra que todo vaya bien, super todo!

los quiero y extraño mucho espero verlos pronto! :)

Marcela on

Super la historia, deberian pensar seriamente comenzar un libro " las aventuras de las tortugas" jajajaja Tienen una manera muy chevere de relatar. Eso si, despues de tantos dias sin baño, yo creo que todos olian a Reno jajajaja.
Un abrazo gigante y Dios los acompañe !!!

mun2
mun2 on

Willy si me dijo que hiciera la aclaracion del "chu" pero se me olvido! :)

Me alegra que les haya gustado... nosotros disfrutamos mucho el tiempo que pasamos con ellos...

Y Marcela lo del libro toca considerarlo, pero creo que todavia tenemos que trabajarle al titulo... jajajaja...

Un abrazo!

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