La Increible Hospitalidad de los Mongoles!

Trip Start May 02, 2012
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Trip End Ongoing


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Flag of Mongolia  , Orhon,
Saturday, September 1, 2012

Pasamos cinco días en UB y el viernes por la tarde empezamos la jornada hacia el norte donde la parte natural del país nos esperaba. Principalmente queríamos ver a los "Tsatan", que son el grupo étnico de nómadas que domestican renos y viven de ellos y también queríamos visitar un lago inmenso que se llama Khovsgol. Teníamos que llegar hasta una ciudad pequeña que se llama Moron y desde ahí conseguir transporte para nuestros dos destinos. El bus directo desde UB a Moron eran mínimo 18 horas y no estábamos seguros si queríamos hacer todo el viajecito de una así que mejor lo partimos en dos.


Primero fuimos en tren de UB a Erdenet, otra ciudad pequeñita que queda a mitad de camino. El tren era igual que el último, no tan limpio, no tan moderno, pero esta vez no había bichos (al menos no a la vista) y como habíamos alquilado bolsas de dormir para temperaturas bajitas, el frio tampoco me iba a atormentar esta noche. Yo estaba preparada!

Cuando llegamos al compartimiento de nosotros, había un señor y un muchacho, después nos dimos cuenta que eran padre e hijo. Nos saludamos y Willy que es bueno para hacer amigos, empezó a ponerles conversa. El único desafío era que ellos no hablaban inglés y nosotros no hablamos mongol. Con el diccionario, el libro guía, varios dibujitos, y algunas fotos que cargamos de la familia, pudimos comunicar quiénes éramos, de dónde veníamos y cuantos años teníamos. El señor se llamaba Vagui y el muchacho Erdenetsagt.

A los minutos de haber arrancado, pasaron las “azafatas” otra vez ofreciendo las sabanas pero esta vez, como llevamos las bolsas de dormir, dijimos que no. Vagui y el hijo si pagaron por dos juegos. Seguimos hablando y hablando (increíble cuando no se tiene el mismo idioma), nos reímos mucho sobre todo porque el señor le sacaba chiste a todo y tenía una risa muy contagiosa. No llevamos ni una hora hablando, cuando nos preguntaron si queríamos ir a la casa de ellos el día siguiente cuando llegáramos a Erdenet. Willy me miró entusiasmado buscando aprobación, y yo dije porque no?

A la hora de dormir, Vagui me dijo que usara la sabana que él había alquilado. Yo traté de explicarle que yo tenía la bolsa de dormir y no necesitaba la sabana, pero él estaba determinado a ser todo un caballero. Hasta me tendió la cama y todo. No había forma de negarme y le agradecí tantas atenciones. Encima de la sabana limpia puse la bolsa de dormir, y esta vez con la ventana cerrada, bien cubierta y sin bichitos volando alrededor mío, fui yo la que durmió como una bebe.

Los mongoles tienen fama de ser muy amigables y hospitalarios y nosotros estábamos a punto de experimentarlo.

Llegamos a Erdenet como a las 8 de la mañana y abordamos un taxi con Vagui y Erdenetsagt. A mitad de camino paramos en una tiendita y Vagui se bajo a comprar comida. Cuando llegamos a la casa, intentamos pagar por el taxi pero no nos dejaron. No vayan a pensar que andamos de canaleros, es que hemos dado con gente muy generosa! J

Cuando entramos a la casa, la esposa nos saludo muy amablemente, siempre sonriendo. La casa consistía prácticamente de un solo salón donde estaba la cama, el comedor, el área de la cocina que es un fogón tradicional de Mongolia, y un plasma gigantesco en toda la mitad de la habitación! Es bien interesante el hecho de que no tenían agua (acueducto), pero sin embargo tenían un televisor con pantalla plana conectado al computador.

Mientras el señor cocinaba desayuno para nosotros, la señora que se llamaba Sarah, nos mostraba fotos de toda la familia. Ellos tienen dos hijos pero solo conocimos al mayor ya que el menor estaba en la escuela. De desayuno nos dieron el te típico de Mongolia que es a base de leche, salchichón frito, pan, sardinas, fruta and jugo de caja. Antes de servirnos, note que sirvieron una taza de té y la pusieron en una especie de altar como ofrenda. Toda la comida estaba muy rica. Y la verdad nos sentíamos muy cómodos.

A medio desayuno, Vagui con su cara de pícaro sacó una botella plástica de la nevera que era como de jugo, pero en lugar de jugo tenia vodka casero. Nos brindaron de a trago a cada uno, y aunque eran como las 9 de la mañana, como buenos invitados no podíamos decir que no. El señor y la señora se tomaron su traguito también.

Cuando terminamos de desayunar, conectamos el “Ipod” que habíamos comprado en Shanghái (en realidad es un reproductor MP3 que nos costó 5 dólares y parece un Ipod), y les pusimos música de Carlos Vives. Mientras escuchábamos La Gota Fría, el señor sugirió que nos tomáramos fotos y mientras Willy cuadraba la cámara, la señora sacó sus abrigos tradicionales para que nosotros nos los pusiéramos! Nos ayudaron a vestirnos y empezó el estudio fotográfico. Nosotros todavía no creíamos tantas atenciones.

Como la TV y la PC estaban conectadas, conectamos la memoria de la cámara para ver las fotos en pantalla gigante y para darles copia de las fotos. Vagui empezó a mostrarme la colección de DVD que tenia y pusimos el del grupo Richi e Poveri, la primera canción era “Sera porque te amo” en italiano. 

Luego sacaron, las botellitas de “oler”, que tienen tabaco molido (eso espero) y uno saca un poco, se lo pone en el dedo y lo aspira por la nariz (obviamente). Otra vez, teníamos que ser buenos forasteros y aceptar… cuando el polvo pasa por las fosas nasales arde un poco. Yo pensé: no me trabé en Colombia, para venirme a trabar en Mongolia… jajaja afortunadamente no hubo efectos secundarios!

Como queríamos seguir hacia Moron, ellos nos llevaron en su carro hasta la terminal de buses y nos ayudaron a averiguar a qué hora salía el microbús, que seria a la 1 p.m y apenas eran las 10 am. Los acompañamos a un supermercado, luego nos llevaron a una colina donde están construyendo un templo budista y finalmente volvimos a la casa. En el antejardín de la casa, había un perro ladrándome y la señora me protegía mientras caminábamos y creo que me decía que el perro me iba a morder la cola y se reía mientras me agarraba la nalga como imitando los dientes del perro… yo no podía hacer más si no reírme! Era mejor que la señora me “moridera” con los dedos a sentir los colmillos del perro!

No sería la primera vez que me tocarían la cola en Mongolia…

Entramos a la casa y nos dieron almuerzo, que eran unos sándwiches muy ricos. Y ya cuando era  hora de salir, nos dieron un juego tradicional de Mongolia que es hecho con los huesos de las ovejas, una caja gigantesca de chocolates, chicles, y dulces. Nos sentíamos súper elogiados con tantos detalles. Desafortunadamente solo cargábamos regalos para niños pequeños y no pudimos corresponderles todas las atenciones como se merecían.

Ahora si después de innumerables atenciones y regalos, nos llevaron a la terminal otra vez y nos despedimos. Nos subimos al microbús pensando que saldríamos a la 1pm, ya que no tenía más cupo. Que falta de creatividad! Claro que le cabían al menos tres pasajeros más. A las 2pm, cuando por fin habíamos 18 pasajeros en una van de 13, arrancamos. PERO a las 2:20 ya estábamos haciendo nuestra primera parada para que la gente orinara. Prácticamente no hay ni arboles ni arbustos al lado de la carretera, pero la gente aquí no se pone con pendejadas, y hacen lo que tienen que hacer al ladito del carro.

Anduvimos otra media hora cuando un policía de tránsito nos paró. El conductor y el policía hablaron como 5 minutos y por alguna razón nos toco seguir al policía hasta un pueblo cercano. Cuando llegamos a la estación de policía parecía que iba a ser un trámite de unos minutos y varios pasajeros se fueron andar por el pueblo. Tardamos más de una hora esperando! Por fin, nos amontonamos otra vez en el microbús y arrancamos otra vez. Yo iba en la esquina de atrás y ni siquiera podía apoyar ambos pies en el suelo del carro; un pie siempre iba en la llanta. No mucho después de dejar la estación de policía, el chofer dejó la carretera pavimentada y giró hacia lo que parecía simplemente un espacio abierto. Esa sería la carretera por el resto del viaje. Ouch!

El tipo seguía parando cada hora exacta. Para estirarse, para orinar, para comer, para tomar. La verdad si necesitábamos el estiramiento porque todo se nos entumía: las piernas, la cola, la espalda… pero cada hora era demasiado frecuente y el camino se nos estaba alargando mucho. Después de las 8:00pm la cosa se empezó a enfriar, y a medida que la noche avanzaba se ponía mas frio. Ya salir del carro en las paradas no eran tan placentero, especialmente cuando hay que orinar en las letrinas, o al aire libre y se te congela el joropo. 

El viaje se suponía que fueran 11 o 12 horas… pero con tanto percance ya sabíamos que nos íbamos a demorar más. Como íbamos en carretera destapada y el tipo iba tan rápido como podía, el carro saltaba como loco y nosotros con el carro, y no nos podíamos dormir. Sumando la falta de espacio, el frio que nos calaba los huesos, y que cuando se puso el sol ya ni el paisaje nos consolaba, el paseo no estaba muy divertido.

La mejor parte fue cuando en una cambiada de llanta (si, si, si… nos varamos a las 3 de la mañana!) Willy y yo estábamos parados al lado del carro, arropándonos con la bolsa de dormir y una de las señoras sonriendo se metió en medio de los dos para robarnos calorcito. Willy nos abrazó a las dos, y yo apenas me reía. Los mongoles no les da miedo tocarte, recocharte, integrarse.

Después de lo que parecía una pesadilla sin fin, tocamos carretera pavimentada y al fondo se veían las luces de la ciudad. Tras 15 horas de tortura llegamos a Moron. De buenas que el carro paró cerca a la casa de huéspedes en la que nos íbamos a quedar, porque a las 5 de la mañana y con ese frio tan tremendo no queríamos caminar ni una cuadra. Nos toco llamar por teléfono porque la puerta de la casa estaba cerrada, pero después de unos minutos ya teníamos camita. Dios mío, que descanso!

Haciendo cuentas nos demoramos mas, pagamos y mas y sufrimos un poco más que si hubiéramos abordado un bus directo desde UB hasta Moron, pero no hubiéramos conocido a Vagui y a su familia, y ni la generosidad de los mongoles. Así que definitivamente valió la pena!
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Comments

laura ramos on

todavia no entiendo como se comunicaron sin saber los idiomas jajaja ???? pero bueno super chevere todo excepto lo del bus :S y los trajes de las fotos super bonitos! :D Love You!

mun2
mun2 on

jajaja ya te dije, con dibujitos, el diccionario, senas, sonidos raros, etc.! jajajaja love you, too!

Yo on

Mision cumplidaaaa.. que se venga el otrooo =)

Michael on

muy buenooo.. que taal la gente nonono, chavere que sean asi,
los considero por el viajesito jejej....

Michael on

esa hojita para comunicarse jajaj
eso es todo un reto y duraron todo el dia en esas??
jajajj nonono

mun2
mun2 on

jajaja... si la comunicacion requiere que uses TODOS los recursos disponibles... Willy se acurruca cada vez que pregunta por el bano! :) ... y pues los mongoles saben como atenderlo a uno!! :)

Mariluz Araque on

Esta parte de la historia si me hizo reir: "no me trabé en Colombia, para venirme a trabar en Mongolia".... jajajajajajjaajjajajaja....demasiada buena la experiencia!!!

mun2
mun2 on

Hola Mari! pues si que nos cambiaron el polvito blanco por uno cafecito jejeje

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