Entre capitales...

Trip Start May 02, 2012
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Trip End Ongoing


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Where I stayed
Rainbow Bridge

Flag of China  , Hebei,
Tuesday, August 21, 2012

Originalmente Pekín seria nuestro último destino en el este de China antes de movernos hacia Mongolia. Pero hace un par de meses recibimos un mensaje de Susan, una CouchSurfer de China, invitándonos a quedarnos en Zhanjiakou, una ciudad pequeña que queda entre Pekín y la frontera con Mongolia. Susan y Richard, un estadounidense retirado en China, están trabajando en un proyecto llamado Rainbow Bridge, que traduce "Puente Arcoíris". El propósito es dar clases de inglés a niños de pueblos aledaños, donar libros y otros materiales didácticos, y también ofrecer un lugar de descanso para viajeros. Además organizan seminarios sobre diferentes temas con el fin de conectar diferentes culturas, beneficiando tanto a transeúntes como a locales.

El concepto nos pareció muy bacano e interesante, y queríamos tener la experiencia así que aceptamos la invitación. El tren de Pekín a Zhanjiakou se demoró como cuatro horas y nos gustó el hecho de que no vimos a ningún otro turista, todos los pasajeros parecían locales. Richard nos estaba esperando en la estación y juntos abordamos el bus hacia el apartamento mientras él nos contaba acerca del proyecto, de su vida en China y de la ciudad.

El lugar lo tienen muy bien cuidado, lleno de materiales didácticos, juegos para niños, libros, y fotos de arcoíris en diferentes lugares. Como no había ningún otro CouchSurfer hospedándose, nos tocó un cuarto para nosotros solitos. La primera noche Richard nos presentó a David, un muchacho de la ciudad que está estudiando inglés como carrera y al que le gusta mostrar su ciudad  mientras practica inglés. Quedamos en que al día siguiente nos llevaría a conocer las partes principales del lugar.

A las 8:00 de la mañana el ya estaba recogiéndonos y los colombianos no estaban listos todavía. Arrancamos antecito de las 9:00 y mientras íbamos en el bus, David nos pidió que le habláramos de nuestra cultura. La tortuguita le contó acerca de nuestra cultura burletera, de la vanidad de las mujeres y las cirugías plásticas, de lo “apasionados” que podemos ser los latinos, de las familias grandes. También le explicó un poco de la problemática social que vivimos entre la guerrilla y el gobierno. El muchacho parecía muy interesado.

Entre charla y charla llegamos a nuestra primera atracción: la parte de la muralla china que está en esta ciudad. Cuando llegamos a la colina donde está la muralla, nos toco tomar un atajo porque parte de la muralla había colapsado un par de días atrás. Después de chuzarnos con unas matas por un buen rato, encontramos el camino correcto. Desde la montaña se tiene una muy buena vista de la ciudad. A la devuelta nos toco bajar por un muro de contención porque la escalera la tenían cerrada… en las fotos se ve que fue toda una aventura!

David nos invitó a almorzar una sopa tradicional de fideos y después fuimos a el “pueblo viejo” que es la sección de la ciudad que conservan intacta por no sé cuantos cientos de años. Es increíble ver la construcción, las decoraciones en las paredes, y la forma de vida. Lo chévere es que David nos explicaba bien que significaban todos los detalles de la construcción.

Como andábamos con un local, la gente lo paraba a él a preguntarle de donde éramos, mucha gente nos saludaba y nos sonreía. La interacción con la gente en una ciudad o pueblo pequeño es muy diferente a la de las grandes ciudades donde simplemente uno es un extranjero mas. En un sitio pequeño es más fácil crear conexiones y conocer realmente a las personas. La gente quiere tomarse fotos con uno, le preguntan de dónde viene, que está haciendo.

En el “pueblo viejo” entramos a la antigua escuela y mientras caminábamos, había dos muchachos jugando la versión china de la bolsa de “hacky” que aquí llaman “jianzi”. Willy preguntó si nos podíamos unir, y después de hesitar por unos segundos ya estábamos todos en el juego. Yo duré 5 minutos tratando de patear la cosita esta pero definitivamente no era lo mío así que mejor me dediqué a tomarles fotos. Uno de los muchachos le preguntó a David que de donde éramos y cuando el contestó que de Colombia, el muchacho empezó a hacer gestos describiendo a un jugador de futbol muy mechudo…  Valderrama! Y después se acordó del nombre de Higuita! Hasta la China vinieron a dar ese par!

Después de cómo media hora jugando y de darles golpes a las lámparas y demás decoraciones antiguas de la escuela, el cuarteto paró de jugar. Nosotros tres seguimos hacia un templo taoísta donde nos pudimos tomar foto con un monje, pasamos por la parte comercial de la ciudad y caminamos al lado del rio todo el camino hasta la casa. De regreso pasamos por una escuela militar y el muchacho nos dijo que a los pelados los mandan a la escuela militar para enseñarles disciplina. Las malas noticias: empiezan entrenamiento a las 6:00 de la mañana. Las buenas noticias: es solo una o dos semanas!

Llegamos al apartamento recansados con M! Pero muy contentos con el día que tuvimos.

El día siguiente dormimos hasta tarde, cocinamos para Richard y para nosotros y la cogimos suave. Solo salimos a comprar los tiquetes de bus para Erlian, el pueblo que de a la frontera con Mongolia. A petición de Richard, Willy preparó una presentación acerca de Colombia y David llego por la noche para escucharla. Willy mostró fotos de nuestros paseos en la colombina, usándolas como ejemplos para mostrar nuestros sitios turísticos, costumbres, amor por la familia, por la rumba y el trago. Hasta hicimos demostración de baile y todo!

El último día en Zhanjiakou salimos a comprar unas cuantas cosas que necesitábamos: térmicos, medias, regalos para los niños en Mongolia. Richard nos explicó bien detalladamente cómo era la cruzada de la frontera, ya que él ha hecho el viaje como 6 o 7 veces cuando tiene que renovar su visa. Nos preparó para el peor de los casos, que básicamente es esperar muchas horas a que las cosas pasen.

El sábado nos despertamos a las 4 de la mañana para poder alistarnos, empacar y estar en la estación a tiempo para el bus que salía a las 6 de la mañana. Puntualmente arrancó y a la 1:30 p.m. ya estábamos en Erlian. Se siente como un pueblo desértico, con poca gente y mucho polvo.  Decidimos quedarnos en un hotel barato para descansar esa noche del viaje y estar listos para la “aventura” de la frontera.

Al otro día madrugamos pero no empezamos muy bien. Abordamos un taxi y el chofer nos dijo que nos cobraría la mínima, que son 6 RMB, lo cual era lo justo ya que no eran ni 10 cuadras. Cuando llegamos al sitio, el taxista nos dice que son 12RMB… 6RMB por persona. Cómo? No señor, esto no es un bus, es un taxi y solo fueron 5 minutos de carrera! Alegamos por un rato, pero no queríamos seguir perdiendo el tiempo, así que hicimos lo posible por dejarle bien claro que sabíamos que nos estaba estafando. Perdimos 6 RMB, pero no sin antes hacerle pistola al verraco taxista este!

Apenas nos bajamos del taxi, empezaron los choferes de los jeeps a acecharnos. Como uno no pude cruzar caminando, obligado tiene que contratar a un jeep para pasar. Ya sabíamos que el precio regular era 50RMB cada uno, y el primer chofer nos pidió 80. No, gracias. Después otro se ofreció por 50, y cuando caminamos hacia el carro, solo había como medio metro cuadrado de espacio donde Willy tenía que amontonarse. No, gracias.  Había una americana que había negociado 30RMB con otro chofer pero le daba miedo irse sola, y nos pregunto que si nos uníamos. De una nos apeñuscamos los tres en el jeep, más el conductor y una muchacha de Mongolia que iba parada en la puerta. Después de manejar como una cuadra nos tocó bajarnos para entrar a la oficina de inmigración de China para registrar la salida. Al otro lado del edificio toca esperar por el jeep mientras lo inspeccionan; según nos explicaba Richard esto puede tomar varias horas y a veces si no has apuntado el numero de la placa, puede que el chofer siga sin recogerlo a uno.

Nuestra suerte empezó a mejorar ya que después de solo 10 minutos ya estábamos otra vez en el jeep. Nos demoramos como media hora en recorrer un kilometro por la línea de carros que había hasta llegar a la oficina de inmigración de Mongolia. Nos bajamos otra vez para registrar nuestra entrada a Mongolia, sin novedades pasamos al otro lado del edificio con nuestros pasaportes estampados. Esta vez sí tuvimos que esperar casi una hora por el jeep, pero nos entretuvimos hablando con Ina, la americana.

Nos subimos al jeep por última vez ahora si entrando a Mongolia. Yupi! El chofer nos dejo en la estación del tren donde compramos los tiquetes para el tren para salir esa noche hacia Ulaanbaatar, la capital de Mongolia.

Como apenas era mediodía, entramos a buscar almuerzo a un bar-restaurante que había al frente de la estación; estábamos un poco ansiosos porque habíamos escuchado que la comida de Mongolia no era muy buena. Para nuestra sorpresa todo estuvo muy rico! Nos quedamos descansando en el sitio por varias horas y en una de esas Willy se paró de la mesa para hablar con el mesero. Le estaba pidiendo que le enseñara a pronunciar algunas palabras. Mientras tanto los señores de la otra mesa me miraban y me miraban. Cuando se iban a ir, pasaron por la mesa, me dieron dos cervezas, me dieron la mano y se fueron.  Según Willy el par de cuchos apreciaron que él estaba haciendo un esfuerzo por aprender el idioma, según yo, pensaron que yo les estaba coqueteando cada vez que miraba hacia el lado donde estaban ellos. Cualquiera el caso, las cervecitas estaban muy buenas y la primera interacción con locales fue muy positiva!

A las 9:21 salió el tren hacia UB (Ulaanbaatar). Esta vez compartimos la cabina con Urgamal, un botanista mongol que por su trabajo estaba viajando y hablaba bien ingles. Muy buena gente el señor, hablamos por un buen rato. El tren, sin embargo, no estaba tan chévere. Era más bien viejo, y ni las camas ni los pasillos estaban tan limpios como el de China. Además… había moscas y unos animalitos que parecían cucarachitas voladoras por todo lado,  y para rematar estaba bien caliente. Iba a ser una laaaarga noche.

El señor al verme preocupada por los “animalitos”, trato de tranquilizarme asegurándome que no eran tóxicos.  Yo no pude hacer mas sino sonreír y tratar de pensar que todo es parte de la aventura! Las “azafatas” del tren pasan alquilando unas sabanas que se supone están limpias y nosotros por supuesto pagamos por dos juegos. Cada cama trae una cobija de lana, pero todas parecían sucias y empolvadas y por el calor que estaba haciendo, yo estaba segura que no las usaría, las encarame por allá y ni las voltee a mirar.

Por fin nos acostamos. Este tren no tenía aire acondicionado entonces teníamos que dejar la ventana abierta para que entrara un poco de aire, pero lo que entraba era un ruido horrible que no me dejaba dormir. No solo el ruido del tren en el que íbamos, sino también el de todos los otros trenes que pasaban. Además, a sugerencia de tortuguita me tocó en la cama de arriba y las “camillas” solo median como 60cm de ancho, y cada vez que el tren frenaba yo sentía que me iba a ir de narices contra el suelo.

Usando mi sabanita limpia, pero delgada, me cubría hasta la cabeza para evitar que las cucarachitas se me metieran en algún orificio del cuerpo. Pero la cosa se puso peor. Como a la 1 de la mañana se empezó a enfriar la situación. Ahora además también trataba de calentarme, pero la sabanita no me daba resultados. El frio se ponía más intenso, y el viento me daba directo en los pies; cada hora me despertaba con la esperanza de que ya fuesen las 6 de la mañana. A las 4 de mañana no aguante mas! A oscuras hice maromas hasta encontrar la cobija de lana, y me la eche encima, con todo mugre y polvo (y ahora posiblemente “animalitos”), y por fin con un poco de calor en el cuerpo pude dormir hasta las 7.

Y la tortuguita como durmió? Como un bebe! Ah, hombres afortunados!

Llegamos a UB alrededor de las 10 a.m. y Urgamal, nuestro amigo el botánico, nos acompañó en el taxi hasta la casa de huéspedes donde nos íbamos a quedar.

Listos para más aventuras en Mongolia!
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Comments

Nacho on

Muy buenas sus aventuras muchachos!!! excelentes fotos!!! y ya saben que aqui estaremos cuando quieran venir!

mun2
mun2 on

Nacho!! Gracias por el comentario! No dudes que nos tendras de vuelta en Shanghai antes de lo que piensas... de verdad estamos considerando trabajar ahi por un rato. Estamos en comunicacion....

Your Name on

no habia leido esta entrada... buenisima como siempre igual que las fotos... me imagino que con todo lo que apenas han vivido en esta aventura ya pueden hacer un libro jeje..... los quiero mucho, se cuidan los extraño...

mun2
mun2 on

Nombre por fa! :-) Gracias por las flores! Y en esta pagina te dan la opcion de imprimir el blog, asi que lo mas seguro es que si terminemos con un libro! :-) Una copia para la mesa de centro... jejeje

LAURA RAMOS on

ME ALEGRA QUE TODO ANDE BIEN...AUNQUE LO DE LA DORMIDA EN EL TREN :S ME LA IMAGINO POBRE Y EL OTRO SI DURMIENDO COMO SI NADA JAJA TODO HACE PARTE DE LA AVENTURA! TODO MUY CHEVERE Y LAS FOTOS NI SE DIGA :) SEGUIRE LEYENDO Y LO DEL LIBRO SI ESTOY DE ACUERDO Y ME DAN UNA COPIA JAJA LOS QUIERO MUCHO

mun2
mun2 on

Ah ya se puso al dia con el blog! jajaja... si lo del tren fue una verdadera tortura pero ya les contaremos de las otras torturas... nos encanta Mongolia pero no el transporte aqui!!! ;-)

laura ramos on

jajajaj siii ya estoy al dia ya puede seguir publicando jajaja :D me alegra q todo ande bien :) estare esperando los prox blogs :)

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