Tratando de llegar a las montañas amarillas…

Trip Start May 02, 2012
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Trip End Ongoing


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Flag of China  , Zhejiang Sheng,
Tuesday, August 7, 2012

Después del paseíto por Suzhou volvimos a Shanghái por dos noches para quedarnos con Cici, una hongkonesa que estuvo mochileando por Colombia! Teníamos tantas ganas de conocerla, que prácticamente volvimos a Shanghái para poder quedarnos con ella. Nos encontramos en la estación e inmediatamente nos la llevamos bien. Es una muchacha de mente muy abierta, inteligente, extrovertida… mejor dicho, muy bacana. La segunda noche, nos llevo a comer una sopita de fideos tradicional con "dumplings" fritos, que digamos que es la versión china de una empanada. Después con un vaso de “te burbuja”, caminamos por el Bund y hablamos de todo un poco. Nos conto que había estado en Medellín, Cartagena, Santa Marta y Cali y que le había encantado nuestro país y por supuesto la gente. Dice que cuando estaba en Cartagena le dijo al papa que estaba en “el Caribe” pero no especificó donde para no preocuparlo. Es una lástima la reputación que tiene Colombia alrededor del mundo pero nos alegra saber que hay gente corriendo el riesgo de enamorarse de nuestra tierra.
 

Al despedirnos de Cici, abordamos un tren para Hangzhou (76 RMB/13 dólares), donde nos quedamos con otro CouchSurfer por una noche. El primer día alquilamos un par de bicicletas para montar alrededor del Lago del Oeste. Aquí en China mucha, mucha gente usa la bicicleta como principal medio de transporte y algunas ciudades, como Hangzhou, tienen su propio sistema público de bicicletas. Hay que ir a una oficina principal y dejar un deposito de 300 RMB (unos 50 dólares) por cada bicicleta mas 200 RMB (34 dólares) que son “consumibles” y con eso de te dan una tarjeta. En toda la ciudad, casi cada dos cuadras, hay parqueaderos especiales de bicicletas y cuando escaneas la tarjeta se libera la cicla! La primera hora es gratis y creo que la segunda hora es 2 o 3 RMB (medio dólar o menos). Así que si devuelves la bicicleta en menos de una hora, no te cobran! Al final devuelves la tarjeta, ellos te devuelven los 300 de depósito y de los 200 descuentan lo que sea que consumiste. Nosotros como buenos colombianos, devolvíamos las ciclas cada 55 minutos y nos ahorramos la platica… no pagamos nada por todo una tarde de transporte…!
 

El lago estuvo bien bonito… es bien grande así que la bicicleta es perfecta para cubrir todo el terreno y observar al mismo tiempo, parar a tomar fotos, etc.… En si la ciudad no me impresiono mucho (a la tortuguita le quedo gustando la velocidad en la bicicleta), el sitio donde nos estábamos quedando tenía un ambiente que no queríamos y para rematar nos agarro el tifón Haikui! Con la lluvia encima, decidimos acortar nuestra estadía y salir hacia Huanshang, las montañas amarillas, sin saber la aventura que nos esperaba.
 
 En medio de un cielo gris, una lluvia intermitente, y mucho viento, salimos de la casa de nuestro anfitrión alrededor de las 8 a.m., devolvimos las tarjetas de las bicicletas para reclamar el depósito, y después de un desayuno rápido, abordamos un taxi hacia la estación del bus. El taxista trataba de decirnos algo, pero nosotros sin idea de Mandarín, a media lengua decíamos “No entiendo, no entiendo”… el taxista no intento más y siguiendo nuestras indicaciones nos llevo a la estación.

Cuando nos acercamos al mostrador de información, la señora no hablaba inglés pero entendíamos que decía “No, no…” … cuando llamó a otra que hablaba un poco de inglés fue ahí cuando entendimos que debido a las fuertes lluvias del tifón, TODOS los trenes estaban suspendidos y llegar hasta Huanshang no sería posible esa mañana. Preguntamos cuando abrirían otra vez las rutas … nos contesto: “mañana.. . de pronto”.
 
No queríamos devolvernos al mismo sitio donde nos habíamos quedado, no queríamos pagar hotel, estaba lloviendo y estábamos lejos del centro de la ciudad… era la primera parte del viaje que no salía tan bien. Mientras deliberábamos que hacer, apareció una pareja de alemanes que también iba para Huanshang (o mejor dicho también quería ir!). Les contamos que estábamos en las mismas y que nos habían dicho que no solo los buses sino todos los trenes estaban fuera de servicio.

Ellos tenían reservas de hotel Tangkou, el pueblo cerca a las montañas,  y pasajes de avión comprados saliendo desde allá a los dos días, así que de verdad necesitaban llegar ese día. El muchacho sugirió pagar un carro particular y no había terminado la frase y Willy ya se había puesto el poncho impermeable, y con diccionario en mano,  cruzó la calle en busca de alguien que nos llevara hasta el pueblo que estaba como a 5 horas. Después de unos minutos de negociación, volvió diciendo que un señor nos llevaba por 150 RMB cada uno (25 dólares)… el bus regular costaba como 70 RMB (12 dólares).  Era el doble, pero no teníamos muchas opciones y los conductores particulares lo sabían. Los alemanes aceptaron sin bacilar y nosotros después de meditarlo un par de minutos, decidimos que era una aventura que valía la pena. Queríamos salir de Hangzhou.

Tratamos una vez más de negociar el precio, ya que hemos aprendido que en China tienes que pelear por un precio justo, pero los conductores no cedieron. Nos subimos a una camionetica pequeña e incómoda, y yo apenas pensaba que iba a ser difícil aguantar 5 horas. Para nuestra sorpresa, después de 10 minutos, el conductor nos hizo bajar…. para subirnos a un bus. Nosotros sin entender bien lo que pasaba, señalábamos insistentemente el nombre del pueblo en el libro guía para asegurarnos al menos que íbamos hacia el lugar adecuado. Parecía que sí.
 
 
Nos subimos al bus, y esperamos casi una hora hasta que finalmente arrancó como a la 1 p.m. y cuando por fin arrancó, caímos en cuenta que no habíamos almorzado, ni teníamos ningún tipo de comida con nosotros. Iba hacer un largo viaje. Después de tres horas larguitas en carretera, con la barriga haciendo ruidos extraños, el conductor nos dice que tenemos que bajarnos del bus. Que, qué? Pensamos los cuatro. No, no, no… todavía no llegamos. No entendíamos nada. Afortunadamente, había un muchacho en el bus que hablaba inglés y no explicó que el bus no iba exactamente para el pueblo que nosotros íbamos pero que ya estábamos cerca: más o menos una hora. Y entonces? El chofer del bus le pagó a un taxista para que nos llevara hasta el pueblo que queríamos. Medio confundidos y en medio de una lluvia que no paraba, nos montamos en un taxi sin estar seguros si llegaríamos. Que aventurita!

El taxista nos hablaba como si entendiéramos,  y nosotros cruzando los dedos para que al menos supiera donde llevarnos. Al ver que el tipo estaba más confundido que nosotros, llamamos al hotel donde los alemanes tenían la reserva y ellos le dieron instrucciones de cómo llegar. Después de una hora larguita, por fin llegamos... al hotel de ellos… y nosotros?… no teníamos reservas en ningún lado, pero queríamos algo barato. Llamamos a un hostal que mencionaban en la guía, y después de unos 15 minutos nos fueron a recoger.

Ya en otro medio de transporte, casi a las 6 p.m. por fin llegamos al hostal.  Se podrán imaginar el fresquito! Nos cobraron 80 RMB por noche (como 14 dólares), por un cuarto privado con baño… nada del otro mundo pero la dueña del sitio muy buena gente. Dejamos las maletas en el cuarto y a comer!

Teníamos la esperanza que al otro día iba a mejorar el clima y podríamos subir a las montañas. No, lluvia sin parar. Decidimos dormir, bajar fotos, escribir en el blog… descansar. Seguro que al día siguiente podríamos subir. No señores, mas lluvia! Comíamos en el restaurante del hostal que prácticamente era la dueña cocinando para nosotros porque no había nadie más quedándose ahí, dormíamos  y cuadrábamos las fotos. La comida era muy rica y el sitio no estaba tan mal pero no podíamos esperar toda la vida. Con el pronóstico del tiempo deparando lluvia por muchos más días, decidimos seguir nuestra travesía.

Las montañas amarillas son muy famosas en China, algunos dicen que son las más bonitas, y Willy tenía muchas ganas de subir, pero con las condiciones del tiempo no se podía. Así que abordamos un bus hacia Nanjing, la antigua capital de China. Pagamos 100 RMB (17 dólares) y nos demoramos como 5 horas en llegar.

En Nanjing caminamos mucho buscando una oficina de correo para mandar un par de postales y la oficina donde venden los tiquetes del tren. Cuando finalmente llegamos, compramos los tiquetes para nuestro primer tren con camas! Más bien carito: 500 RMB (84 dólares) cada uno, pero eso sí, súper cómodo y limpio y te ahorras el hotel de esa noche. Omitiendo que nos toco en el compartimiento con la niña mas malcriada de toda China… la experiencia estuvo muy buena. Salimos a las 10 p.m. y a las 7 a.m. ya estábamos en Beijing…
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Comments

diana clavijo on

Bueno espero que a mi m l

diana clavijo on

se me mando solo el comentario pero aca sigo como le iva diciendo que aca espero que me llegue una de las postales q mandaron no.... bueno les cuento que yo tanbien estoy emocionada leyendo por todas las aventuras que han pasado las ciclas estan vacanisimas ultimo modelo la comida como que ummmmm no pero uds comen de todo eso es lo bueno mas que todo el primo willi alias la tortuguita jajajja bueno no mas lora espero que la sigan pasando bueno besos y abrasos de la familia clavijo jejejej angie todo bien con aquello jajajjajjaja

mun2
mun2 on

Hola prima! chevere que sigas el blog. Nos hace falta el humor colombiano a ratos, gracias por las risitas! Como es la nueva direccion para poder mandar postales, la ultima vez que fuimos se acercaba la hora de trasteo. Talvez se demoren las postales porque mientras la tortuguita escribe y la envia por correo de camello en Mongolia...mejor dicho! jajaja un abrazo! Angie dice que aquello parece que sigue normal jajajjaa

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