Un poquito de Thai boxing

Trip Start Jan 05, 2009
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Flag of Thailand  , Krabi,
Wednesday, May 19, 2010

Mi meta final era Ko Lipe. Lo había venido escuchando en exclusivos tips de pocos viajeros, de esos que uno conoce y altiro sabe que te van a dar buenos, bonitos y baratos datos. Pero para llegar allá el camino iba a ser difícil, todo porque estaba empezando, en esos mismísimos días, la temporada baja. Desde Raylay podía irme por tierra a Pak Bara y rezar para que hubieran ferrys que me llevaran y otro rezo para que hubieran hoteles abiertos. O podía irme por mar haciendo una stop en Ko Lanta. Vamos por la segunda.

Después del rápido y colado baño en la piscina de ese hotel para sacarme todo el barro y un poquito de transpi, me fui: longtail, minivan, ferry, minivan. Y llegué como 3 o 4 hrs. después. Agarré el primer dato de la Lonely Planet. Sonaba perfect: lugar tranqui, con clases de yoga, jardines y bungalows con vista al mar, ah! Y encima barato. Llegué y estaba empty!! Más desolado que el Atacama. Había una sola pareja que estaba jugando cartas en el restaurant…y yo les pregunto, "oye, y qué onda acá?", “ay nos encanta, es tan tranquilo”…mmm demás, si ESTAS DE A DOS!! Pero yo sola me iba a aburrir como una ostra, además de que los bungalows en el mar eran carísimos. Empecé a notar la temporada baja. Al otro día empaqué y recordé un bombre que otro grupo de viajeros dijeron a un moto taxi cuando bajaron del minivan “Blue Andaman”. Salí a la carretera y justo! Mira tu, un carrito del Blue Andaman, así que a la puerta me llevaron for free. Aquí estaba todo pasando –literalmente, de todo pasó! Ya verán después. Estaba lleno, regia piscina, cheap cheap bungalows, y lo mejor de todo, fue que me encontré con una pareja de chilenos que había conocido en Pai, que estaban viajando con un argentino y que habían reclutado a otra chilena que andaba por ahí perdida…LATINOS AL FIIINNNN!!!! Y cómo se notó la diferencia!! Pucha que hacíamos ruido, que nos reíamos, que íbamos de bungalow en bungalow, que comíamos todo el día, que alegábamos por todo (obvio que con razón, no por ser…es que ese resort…ufff), en fin, yo estaba shosha!

Arrendamos unas motos y nos fuimos a pasear. Esta isla es bien diferente a todas las demás del lado oeste. Es plana, no tiene ninguno de los islotes de PhiPhi, Phuket o Raylay y está habitada por una gran comunidad musulmana. Es una isla muy interesante socialmente, recorrerla es fascinante porque vas viendo la vida normal de la gran cantidad de gente que vive aquí. Ves las mezquitas, oye en las posiciones del sol el llamado a la meca, sentí que, a pesar de ser turística (aunque yo no vi casi nada de turistas por la temporada), era una isla de la gente y para la gente (cosa que no se siente en muchos lugares en Tailandia). Las casitas y barrios a orilla de camino, los lugares para jugar pichangas o donde los niños del barrio se juntaban, las comadres copuchando en la tarde, todos los hombres tomando café a la salida de la mezquita, familias enteras arriba de una scooter desplazándose…no sé, me la gocé socialmente.

Hicimos también un paseo a las 4 islas que le llaman. La primera parada fue en Ko Muk, donde te metes en un tajo chiquitito que tiene el bloque de roca y por dentro es una cueva tremenda, oscurísima no se ve nada si no llevas antorcha o si el guía no te espera!! Y sales como después de 5 minutos de nadar y chocar con las paredes o con los pies y manos de tus amigos y gritar mucho!! Jajaja al otro lado, donde se arma una laguna verde con un pedacito de arena precioso, un paraíso perdido. Lo más chistoso era ver cómo los Tailandeses hacían el tour. Venían en un barco gigante, al menos unas 30 o 40 personas y con sus brillantesw y gigantes salvavidas se tiraban al mar desde el bote unos amarrados con otros, por cordeles o afirmados de las manos nomas. Se armaba una fila incandescente largisima con thais nerviositos y asustados agarrados casi hasta del pelo, jajajja, tiernos parecían ovejitas. El día había comenzado un poco nublado pero cuando logramos salir de la cueva ya era un temporal!! Las olas reventaban adentro y se escuchaba un rugir atemorizante. Pero no fue tan hardcore, las olas estaban grandes, por lo que te cansabas más en llegar al bote, pero piola, más aventurero. Lo que sí de ahí todos muertos de frío porque no había sol y llovía adentro del bote. Las paradas incluyeron Ko Ngai, donde nos bañamos harto rato en la playita, Ko Cheuak y Ko Maa.

El resto de los días los pasamos en la hostal, entre la piscina y las pergolitas con cojines thai, comiendo y tomando cerveza que pillamente comprábamos afuera a mitad de precio y las poníamos en el congelador del bar, jajajaja el shileno pillo.

Pero fue aquí en esta hostal llamada Blue Andaman, que tuvimos lejos los más y más hardcore enfrentamientos con los thai. Paréntesis: Tailandia se vende internacionalmente como el “el país de las sonrisas”…las pelotas! En mi experiencia de viaje por SE, no me tocó gente más enojona, agresiva, floja y mal humorada que en Tailandia. Errores frecuentes en restaurantes y hoteles –nada terrible- pero cuando se los hacías ver y pedías arreglo…uffff los carachos largos, casi tirándote el  plato de vuelta en la mesa. Y bueno. Todo empezó el primer día que llegué. Mandé mi ropa al laundry y cuando me la devolvieron me faltaba una polera. Le digo a la niña de la recepción, “oye, me falta una polera igual a esta en negro…donde está?”. Hace un par de llamados a las niñas de la laundry y me responde “no have”. “No have? No have? Como que no have? Yo tampoco no have aquí en mi bolsita, así que te pusiste a buscarla”. Llama de nuevo, busca en las otras bolsas de guests, no sé, haz algo!!! Pero no. Ella se limitaba a decirme “no have” muy comodita detrás de su escritorio. Muerta de impotencia agarré las bolsas de los otros guests y me puse a buscar mi polera ahí entre medio. Nada.   Le digo llama de nuevo por favor. Con cara de poto lo hace y misma respuesta “No have”. Le digo, dime los números de las piezas que hicieron laundry para ver si se fue en alguna bolsa y ahí se mandó la típica meneando la manito al lado de la cara así como en me molestas gesto mientras decía “no understand, no understand”. Grrrrr ya a esa altura estaba no solo enojada por el hecho de que me habían perdido mi polera así tan livianamente, sino emputecida por la displicencia y pesadez con que te tratan. Así que el mozo que me cacho que ya estaba que la mandaba a freír monos me dijo “anda a disfrutar del día, y en la tarde la buscamos juntos”. Obviamente para la tarde ya había renunciado a la polera. No iba a aparecer, y menos mal para ella, no era una demasiado importante para mí. Round 1.

Otro día estábamos en el restaurant y el Pablo pide una sopa de carne y yo con el Fernando pedimos una pizza. A los 45 minutos después (sin exagerar) le traen una sopa de pollo. El dice, “pero hombre, te pedí una de carne y me traes de pollo, no la quiero. Quiero carne”. Se la lleva de vuelta y viene de vuelta la cocinera con cara de pelea a alegarle y se la pone encima de la mesa “ahí está tu sopa”. El le repite, que no pidió pollo, que pidió carne. Ella se pone a hablar con el mozo en thai, media enojada y con la sopa aún en la mesa, nosotros seguimos nuestra perorata. Ellos se callaron, y se quedaron ahí parados mirándonos, nosotros cachando cero que les pasaba, qué pretendían, así que el Pablo les pasó la sopa nuevamente. La tomaron y ahí se quedaron pegados otro rato discutiendo (nosotros ya no pescábamos a este punto) y se la llevaron. 30 minutos después (sin exagerar), le llega otra sopa –aún no llega la pizza-, que en la superficie tenía carne, pero una vez que el Pablo le metió la cuchara, se dio cuenta de que era exactamente la misma, pero con 3 trozos de carne en la cubierta. Jajajaja suena tragicómico, pero cuando estás muerto de hambre, queriendo comer lo que ordenaste y que no sólo se tarda una hora sino que lleno de problemas, es agotador y malhumorante. Se la devuelve y le dice “esta es la misma sopa, no la quiero. Quiero fried rice ponte tu”. Él se retira indignado, sólo para volver 20 minutos más tarde con su fried rice (seguro con algún escupitajo o ojos de rana o algo así en venganza) y SIN PIZZA!!! Para decirnos, una hora y media después “sorry, no hay pizza”!!!!! Los queríamos matar a todos!! Round 2 over.

Y el colmo de los colmos. Una tarde volví a mi humilde bungalow, que era así como de pajita, y vi que mi cajita de leche vacía que había botado en el tacho de basura estaba incrustada en una esquina del colchón de mi cama…cricricri…me quedé mirándola un poco perdida preguntándome qué hacía eso ahí…nadie podía haberla puesto ahí, ningún sentido, así que había una sola respuesta: ratones….y adentro del colchon!!!! Esa tarde como que me hice la loca y lo olvidé. Pero cuando en la noche volví a mi pieza y vi que por las vigas andaban el parcito paseándose felices me freakié. Fui a la recepción a decirles “oye, asquerosos tengo ratones en mi colchón, cámbienme de pieza ipso facto”, las mujeres así haciéndose las locas que no entendían y yo explicándoles cada vez en un inglés mas ao ao y en un estado de impaciencia mayor. Hasta que pegadas ahí en sus asientos con cara de “yo no fui”, vieron que no me daba por vencida y llamaron al dueño. El dueño, un viejo musulman con caracho de pesaito, me dice “no no te creo, tengo que verlos” y yo que ya me estaba empezando a hartar, le decía “y que qcreis que van a estar esperandonos ahi en la puerta para que te los presente?”.Llegamos al bungalow y obviamente no vimos nada. Se acercó a los hoyos así como para mirar dentro y ver si veía al ratón, que obviamente no asomó ni la nariz y me dijo…”ahh ya te cambio el colchón”, y yo a ese punto enfurecida, le digo “no, quiero otra pieza. Vivo delante de un basural así que van a volver, quiero otra pieza”. Y este se me empiaza aponer chúcaro y me dice “nonono, te cambio el colchón y listo” y agarra el colchón y empieza a tratar de sacarlo por la puerta. Yo a ese punto le digo “nooo agarres el colchón que van a salir todos los ratones para afuera!!! Cambiame de pieza y ya está. No voy a seguir pagándote por domir aquí con ratones, duermo con ratones gratis en la calle y yo te estoy pagando por dormir como en la calle???!!! Cambiame de pieza ya!” y el muy desgraciado, teniendo montones de Bungalows (que eran más caros obviamente) vacíos, me decía que estaba “full, full”. A ese punto la Catalina María, una de las chilenas había llegado en mi auxilio y entre las dos le decíamos que no le íbamos a dar este dato de hotel a nadie, que le íbamos a escribir a la Lonely Planet, que íbamos a poner en internet que su hostal era pésima, etc,etc, etc…y a este punto el kilombo ya era tal que era un puro griterío entre mis argumentos, los de la Cata y el viejo que se estaba desesperando hasta que monta en cólera y nos grita “go away!! Leave my hostel now! I dont want to see you here anymore, go now!”. Y nosotras que seguíamos chúcaras que no nos íbamos a ningún lado hasta que nos cambiara de pieza y de repente el viejo se manda a cambiar, baja las escaleras del bungalow y desde la vereda nos dice “I have a gun and pumpum” haciendo con la mano el gesto de disparo….plop. Yo agarro a la Cata y le digo “cállate webona, cállate, yo cacho que hasta aquí no más llegamos” con lo locos que son estos thai, quizás con que nos salía, encima musulmán, capaz que se enojó que dos mujeres le estuvieran gritoneando y mandungueando. Así que napo, menos mal que a ese punto ya había infiltrado a los otros chiquillos a la pieza, así que por lo menos no tuve que batallar con los ratones sola por la noche. Round 3, demasiado. Hora de partir.
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Cristóbal Báron on

"Mi meta final era Ko Lipe"...

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