Día de Muro y también de reencuentro
Trip Start
Sep 23, 1998
1
70
134
Trip End
Nov 20, 1998
Where I stayed
What I did
Sólamente había podido reservar alojamiento en Berlin por una sola noche, así que lo primero que hice al levantarme fue validar si podía prorrogar mi estancia por un día más. Como me fue posible, diagramé mi día para ir a ver el muro in-situ y conocer el estadio olímpico.
Mientras estaba en la fila aguardando para corroborar si había lugar, me encontré con Evelyn. Recuerdan que les comenté que el domingo anterior en Estocolmo una chica canadiense se me había acercado para ofrecer ayuda y yo le había recomendado, a su vez, este hostel en Berlin? Bueno, ella estaba averiguando por unos tours a pie de la ciudad y se acordaba de mí. Le pregunté si tenía planes para los próximos días y me dijo que quería ir a Praga, casualmente mi siguiente destino, así que le sugerí si no quería que fuésemos juntos. Ella aceptó encantada y quedamos en encontrarnos por la nochecita en la recepción del hostel para ir juntos a la estación Zoo a comprar nuestros boletos para el FC checo ya que nuestros pases Eurail no cubrían la República Checa (los checos habían sido astutos y ante esa situación te vendían un suplemento para dichos pases que cubrían el trayecto entre la frontera y Praga Ida-Vuelta).
Luego de mi desayuno (que fue opíparo para el standard de los hostels ya que contaba con Salame, Queso, Mermelada, Jugo de Naranja, Copos de maíz y Chocolate entre otras exquisiteces) me encaminé hacia la parte más larga superviviente del Muro: la East Side Gallery. Caminé por más de 1 kilómetro a la vera de esa mole de hormigón, que estaba repleta de graffitti, hasta la Ostbahnhof y de allí me dirigí hacia el Estadio Olímpico. Algo que me quedó por mencionar, al recorrer el lado oriental de la ciudad, es que las construcciones eran en su gran mayoría rectangulares como si de caja de zapatos se tratare. Bien brutal de la economía comunista. En el estadio olímpico estuve un ratito y no quedaba vestigio alguno de la época nazi. Todo había sido borrado, sólamente habían dejado los nombres de los ganadores de las medallas de oro.
Por la tarde fui a la Grosse Stern en donde se encuentra la Siegessaule o Columna de la Victoria, y enclavada en pleno Tiergarten (el parque más famoso de Berlin). La base de la columna está llena de alegorías a las victorias prusianas en las guerras contra Dinamarca, Austria y Francia con escenas muy patrióticas y decididamente anti-francesas.
Al regresar al albergue encontré a Evelyn esperándome. Me sorprendí gratamente porque pensé que me había dicho de compromiso el hecho de viajar juntos a Praga, pero no lo fue. Estaba allí y juntos nos fuimos caminando hasta la estación de tren. A la ida fuimos bordeando el río, con un muy bonito paisaje, pero a la vuelta regresamos haciendo zig-zag porque ella insistía que "era más directo". Claro, que era más directo! Pero era más aburrido y no tenía el mismo paisaje! En ese trayecto charlamos de un montón de cosas y hablamos muy abiertamente, creo que ambos precisábamos charlar en profundidad porque en el fondo nos sentíamos un poco solos y teníamos ganas de compartir cosas. Fue muy linda la velada, caminando por una fresca Berlin eso sí!
Mientras estaba en la fila aguardando para corroborar si había lugar, me encontré con Evelyn. Recuerdan que les comenté que el domingo anterior en Estocolmo una chica canadiense se me había acercado para ofrecer ayuda y yo le había recomendado, a su vez, este hostel en Berlin? Bueno, ella estaba averiguando por unos tours a pie de la ciudad y se acordaba de mí. Le pregunté si tenía planes para los próximos días y me dijo que quería ir a Praga, casualmente mi siguiente destino, así que le sugerí si no quería que fuésemos juntos. Ella aceptó encantada y quedamos en encontrarnos por la nochecita en la recepción del hostel para ir juntos a la estación Zoo a comprar nuestros boletos para el FC checo ya que nuestros pases Eurail no cubrían la República Checa (los checos habían sido astutos y ante esa situación te vendían un suplemento para dichos pases que cubrían el trayecto entre la frontera y Praga Ida-Vuelta).
Luego de mi desayuno (que fue opíparo para el standard de los hostels ya que contaba con Salame, Queso, Mermelada, Jugo de Naranja, Copos de maíz y Chocolate entre otras exquisiteces) me encaminé hacia la parte más larga superviviente del Muro: la East Side Gallery. Caminé por más de 1 kilómetro a la vera de esa mole de hormigón, que estaba repleta de graffitti, hasta la Ostbahnhof y de allí me dirigí hacia el Estadio Olímpico. Algo que me quedó por mencionar, al recorrer el lado oriental de la ciudad, es que las construcciones eran en su gran mayoría rectangulares como si de caja de zapatos se tratare. Bien brutal de la economía comunista. En el estadio olímpico estuve un ratito y no quedaba vestigio alguno de la época nazi. Todo había sido borrado, sólamente habían dejado los nombres de los ganadores de las medallas de oro.
Por la tarde fui a la Grosse Stern en donde se encuentra la Siegessaule o Columna de la Victoria, y enclavada en pleno Tiergarten (el parque más famoso de Berlin). La base de la columna está llena de alegorías a las victorias prusianas en las guerras contra Dinamarca, Austria y Francia con escenas muy patrióticas y decididamente anti-francesas.
Al regresar al albergue encontré a Evelyn esperándome. Me sorprendí gratamente porque pensé que me había dicho de compromiso el hecho de viajar juntos a Praga, pero no lo fue. Estaba allí y juntos nos fuimos caminando hasta la estación de tren. A la ida fuimos bordeando el río, con un muy bonito paisaje, pero a la vuelta regresamos haciendo zig-zag porque ella insistía que "era más directo". Claro, que era más directo! Pero era más aburrido y no tenía el mismo paisaje! En ese trayecto charlamos de un montón de cosas y hablamos muy abiertamente, creo que ambos precisábamos charlar en profundidad porque en el fondo nos sentíamos un poco solos y teníamos ganas de compartir cosas. Fue muy linda la velada, caminando por una fresca Berlin eso sí!


