Un privilegio: Biran

Trip Start Apr 05, 2009
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Trip End Apr 13, 2009


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Flag of France  , Midi-Pyrénées,
Monday, April 13, 2009

Privilegio = ventaja exclusiva o especial que goza alguien por determinada circunstancia propia

Un privilegio. Eso es lo que hemos tenido estos últimos días en Francia. Pero no el privilegio de los reyes y duques que hemos visto estos días en los que a costa de semi-esclavos que pagaban por cultivar la tierra construían un castillo simplemente para ir de caza. Ni el privilegio de los que utilizan los ingresos de la Iglesia para levantar catedrales monumentales que son admiradas.

Nuestro privilegio es más banal pero no por ello menos importante. Nuestro privilegio se sitúa en la zona central del sur de Francia. Entre Auch  y Mont-de-Marsan. Cerca de un pueblito minúsculo llamado Biran. Una zona donde se traza una autovía de campos amarillos de colza con casas como colocadas casi por azar.

Allí pasamos 2 días con la prima de Jaione y su familia. Valérie, Christophe y Maïalen y Cassandre (sus hijas de 9 y 5 años). El último día vino tambien Monnette, la madre de Valérie y tía de Jaione, que es una experta en la crianza de patos y en sacárles el máximo provecho culinario. Nos han tratado como a reyes. Y lo que nos hemos reído... Y eso a pesar de la barrera idiomática: en un lado del terreno de juego, Jaione con su francés de año y medio de cursos y.... con las pocas palabras que he aprendido yo de le gavaché durante estos días. En el otro lado del campo, Valérie con un buen dominio del castellano, Christophe con su español autodidacta y con las niñas que sabían 4 palabras sueltas... Pero todo se arregla con un par de errores y las ganas de entenderse.

Y encima la comida... ¡Eso sí que es un privilegio! Paté y confit de pato caseros (hechos por Monnette), vinos producidos por amigos, un roquefort que quitaba el sentío, salsitas riquísimas, crêpes con manzana y helado, armagnac casero.... ¡se me cae la baba sólo de pensarlo! ¡Qué pasada!

Y encima cuando nos ibamos las niñas se ponen en la puerta a modo de piquete... ¡Qué más queríamos nosotros que quedarnos!... Quedarnos recibiendo huevitos de chocolate por Pascua, persiguiéndoles a las niñas y escuchando las risas y los gritos, oir como me llamaban Monsieur Robot ( messié govó), recibiendo dibujitos-retratos y pulseritas y collares,...


Pero había que volver. Y atrás quedaron las comidas interminables, los paseos entre colza en busca de la misteriosa pila romana, la peli que llamaba a pedos a los extraterrestres, las anécdotas sobre el festival Tempo Latino en Vic-Fezensac, el vídeo de Christophe con su "amigo íntimo" Manu Chao, Jaione bebiendo armagnac con azucarillos, el perro-gato que no nos dejaba acariciarle y tantos otros momentos de todo el viaje...

Y el viaje se acabó. Y con su final miles de recuerdos se metieron en un baúl: las ensaladas de postre, los pompiers, los santos, los castillitos, los microlitos, las cervezas, la costa salvaje, Brest y su puerto, la casa de Marie, los macarrons, el georgiano, las horas en el coche, el enchufe-adaptador para el adaptador del enchufe, los bailes celtas, los autoestopistas que dios sabe dónde estarán o la lluvia que nos acompañó unos cuantos días. Sólo deseamos que todos estos recuerdos se rebelen y decidan de vez en cuando que no es justo quedarse en el olvido. Que aparezcan brevemente y nos hagan recordar el viaje y, quién sabe, si volver a pensar en volver a Bretaña o al Loira. A casa de Valérie y Christophe espero que no haga falta depender de los recuerdos y que vengan ellos o que volvamos dentro de poco.


Esperamos que os haya resultado interesante este blog y que nos sigáis acompañando en el próximo... ¡Aunque no tengamos destino todavía!
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Casa de Valérie y Christophe

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