Un pedazo de Paraiso...

Trip Start Apr 03, 2010
1
13
19
Trip End Ongoing


Loading Map
Map your own trip!
Map Options
Show trip route
Hide lines
shadow

Flag of Philippines  , Visayas,
Wednesday, May 5, 2010

Panglao Island es una isla chica que está separada por menos de un kilómetro de Bohol, por lo que están conectadas por un puente. Para llegar, nos bastó tomar una trimoto que nos llevó a Alona Beach, la principal playa de Panglao.

Alona Beach era una playa turística (Para Filipinas en que nunca había mucha gente) en que se respiraba buceo. Frente a la playa, además de los cafés y restaurantes estaba lleno de centros de buceo que ofrecían todo tipo de tours y cursos para explorar lo que ellos llamaban el triangulo con la mayor biodiversidad submarina del planeta… y probablemente así sea. Todos los centros de buceo estaban asociados con algún hotel, por lo que podías organizar todo desde la comodidad de tu pieza.

La playa de Alona de por sí ya era un paraíso de arenas blancas, palmeras, cafés y restaurantes donde pasar el día. Rodeada de botes esperando clientes para ir a visitar las playas de las islas cercanas, hacer snorkeling y bucear. Esta sea probablemente una de las playas "turísticas" más tranquilas en las que hemos estado. El ambiente era muy familiar y la mayoría de los turistas eran asiáticos, principalmente koreanos que pasaban sus vacaciones en este lugar.

No nos demoramos mucho en tomar uno de los botes y partir a visitar las islas de las playas cercanas. No hay mucho que decir, porque las fotos hablan solas… el relajo era absoluto y las vistas impresionantes.

Una de las islas que visitamos, Virgin Island, es probablemente la más bonita que hemos visitado hasta ahora. Una isla de unos 60mts cuadrados, donde no vivía nadie ni había construcción alguna, pero que tenía playas de arenas blancas impecables, agua cristalina con tonos verdes y un banco de arena que te dejaba caminar unos 300mts dentro del mar con el agua hasta los tobillos durante marea alta y que aparecía durante la marea baja. Pero no importa lo que escriba, las fotos hablarán solas.

Después de visitar Virgin Island, partimos a otra isla con el objetivo de hacer snorkeling y es realmente impresionante. No tenemos como sacar fotos de lo que vimos, pero encontramos a Nemo y a todos los pescados de los colores más insólitos que se les puedan ocurrir, todo en una barrera de coral que bajaba en forma de precipicio submarino hasta profundidades a las que no podíamos llegar. La variedad daba para todo, los tamaños también y terminamos nuestro snorkeling convencidos de que probablemente no encontraríamos otro lugar como ese.

Por supuesto, no falto el filipino avispado, que nos quería convencer que en esta época del año, existía un pescado extremadamente peligroso que nos podría llegar a atacar si nos acercábamos a sus huevos. Por lo tanto, el se ofrecía a cuidar de nosotros y llevarnos los 50 mts agua adentro donde estaban los corales. Ahorrándonos así el cansancio de nadar 50 mts y tener un tarzan protector de 50 kilos que saltaría a pelear con el pescado en caso de que apareciera.

De vuelta al hotel seguimos planificando los días siguientes, que se intercalaban en días con paseos y días de relajo en la playa.

Fuimos a visitar también una caverna con una laguna interna que nos comentaron era buena para hacer snorkeling. Decidimos no arrendar el equipo porque no nos parecía muy buena idea meterse al agua estancada de una caverna en un país extremadamente húmedo y que nunca bajaba de los 30 grados. Por suerte no lo hicimos, porque la caverna resultó ser un hoyo en la tierra sin mayor atractivo y la famosa laguna era un pozo de unos 30 mts de diámetro con agua negra, en la que probablemente no habríamos visto nada y nos habríamos agarrado la mayor biodiversidad de infecciones del planeta.

Fue acá en Panglao que cumplimos nuestro primer mes de viaje y lo celebramos con un par de cervezas y fumando un puro, que probablemente llevaba varios años secándose en mi velador, pero que tenía gusto a gloria, a la libertad de no tener que trabajar y estar empezando el viaje que probablemente nunca más podremos volver a repetir.

Acá nos enteramos también de que en Filipinas las peleas de gallos era un deporte nacional con criaderos dedicados especialmente a la raza de gallos peleadores y con un derby nacional. Averiguamos un poco y decidimos ir a una pelea de gallos. Quizás no es lo más cristiano que podíamos hacer, pero valía la pena conocer e ir al menos una vez a ver de qué se trataba.

Por supuesto, tal como vieron en una de las historias anteriores, Tommy negará por el resto de su vida que quería ir (aunque no puso ninguna resistencia a la hora de ir) y me culpará eternamente de haber ido, jejeje.

Como turistas organizados averiguamos donde estaba el estadio (si, leyeron bien, estadio) y que las peleas comenzarían a las 3pm aproximadamente. Llegamos a las 2pm al pueblo y nos tomamos una cerveza esperando que empezara el magno evento. Por supuesto, se puso a llover y como todo en Filipinas y en estos países, el relajo era absoluto… finalmente la primera pelea empezó como a las 4:30 de la tarde, cuando ya llevábamos dos horas y media dando vueltas.

Las peleas de gallos son todo lo que se pueden imaginar, sangrientas, gritadas, llenas de filipinos apostando, que recuerdan esas antiguas películas de Van Dame en que peleaba en antros con asiáticos, mientras una multitud desorbitada apostaba por uno y otro.

Todo comenzaba con el acuerdo de las peleas y condiciones. Uno a uno llegaban los filipinos con sus gallos y comparaban tamaños, grueso muscular de la patas y elegían los contrincantes.

La primera pelea nos pilló desprevenidos, ya llevábamos tanto rato esperando que nos dimos cuenta que estaba por empezar cuando empezó un griterío de proporciones cantando apuestas. Básicamente, había apuestas contra la casa y entre los asistentes. Tenían todo un lenguaje de señas para poder coordinar las apuestas de un lado al otro del estadio y una vez terminada la pelea, las apuestas se pagaban inmediatamente. Las peleas se sucedían una tras otra y terminaban con uno de los dos gallos muerto, severamente herido, y las menos, con uno negándose a seguir peleando.

En los tobillos de los gallos amarraban unas cuchillas tan filosas como gillettes con las cuales se abrían cada vez que se pateaban. Había de distintos tamaños, las que probablemente se acordaban durante la coordinación y que determinaba largamente la duración de la pelea.

Vimos una serie de peleas, no apostamos ninguna vez y nos sorprendimos que generalmente era el gallo más chico y ágil el ganador y no el más grande y fuerte. Luego de varias peleas, copamos nuestra cuota y volvimos a las playas y palmeras.

Finalmente, el último día Tommy fue a bucear, yo me lo tuve que perder porque amanecí muy enfermo de la guata y no encontraba muy buena idea meterme en un traje de agua estrujándome el estomago a 25 mts. de profundidad, con sensación de claustrofobia y sin poder patalear sin que se produjera algún tipo de accidente.

Me lo perdí, pero ya me vengaré en Tailandia…

Tommy por otro lado lo pasó increíble. En un principio se suponía que por no tener licencia PADI no podría bucear a más de 5 mts, pero tras unos minutos buceando, en que el guía que resultó ser un biólogo marino, se convenció de que Tommy tenía la experiencia suficiente como para llevarlo a profundidades mas grandes, le propuso mostrarle lo más impresionante y partir a 25mts bajo la condición de no comentarlo después. Lógicamente, 10 segundos después iban camino a las profundidades de Panglao.

Le tocó ver todo lo que había visto en el snorkeling llevado a términos exponenciales. Según sus palabras, no había visto nada como lo que le tocó ver en ninguno de los otros lugares en los cuales había buceado. Manta rayas, pescados enormes, chicos y corales se turnaban mostrando colores y formas únicas.

Panglao y Bohol Islands por si solas terminaron por eliminar cualquier duda del valor de Filipinas como destino. Los lugares, las fotos, las cosas por hacer y para las cuales no tuvimos tiempo suficiente hacen de Filipinas uno de los países que más recordaremos de nuestro viaje y uno de los cuales a los que probablemente querremos volver en el futuro.

Las fotos hablarán por si solas…
Slideshow Report as Spam

Use this image in your site

Copy and paste this html: