Bir y su Poder Transformador

Trip Start Nov 02, 2009
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Trip End Nov 02, 2010


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Flag of India  , Himāchal Pradesh,
Wednesday, March 31, 2010

   Bir, que lugar, transformador como pocos. Me animo a decir que en este lugar se materializaron muchos sueños que se venían acumulando a lo largo de mi vida. Tan especial, tan intocado; virgen. Es tan obvio el poder que tiene en sí mismo, que se manifiesta con estas palabras espontaneas y naturales; nada de esto es pensado. Tantas cosas sucedieron en este lugar tan pequeño y concentrado. Que pureza. Todo tan vivo, tan alegre. Parece mentira, nunca hubiera imaginado un escenario tan particular, tan fantástico, pero existe. Acá simplemente uno se deja llevar, no hay días, no hay horarios, ni estructuras. Lugar adecuado para la transformación y el aprendizaje desde adentro. En este paraíso de montañas, con árboles de flores blancas perfumadas y plantaciones de te salvajes que acolchonan la pradera. Pajaros nunca antes imaginados, esa brisa que trae mensajes de los Himalayas. Las banderas budistas tibetanas de oraciones bailando y esparciendo sus bendiciones al ritmo del viento. Como es posible que uno no se sienta inspirado en este contexto? Qué lugar en el mundo Himachal Pradesh! Y ni hablar si se tiene buena compañía con la cual hablar y nutrirse. Este post es diferente a todos los anteriores ya que tenemos un invitado de honor: Jimmy. El es un muy buen amigo de Buenos Aires que vino a visitarnos especialmente a este punto del mapa para acompañarnos en las enseñanzas de Dzongsar Khyentse Rinpoche. Si nos siguen al día con los posts van a recordarlo porque fue con él que compartimos momentos en Londres justo antes de viajar a India. Como sabemos que se lleva bastante bien con las palabras y le gusta escribir, le propusimos que se expresara con un párrafo para que tengan un punto de vista diferente del lugar y sea un poco más divertido. Aparte no nos gusta ser un monopolio de ideas y nos parece sano incluir opiniones de los demás.

   A ver Jim, que tenés para contarnos? =) "Llegué a Dharamsala, capital de Himachal Pradesh. Ciudad en medio de las montañas, vistas impactantes, me quedé una noche. Partí hacia Bir a la mañana siguiente ya respirando oxígeno y alegre por lo que esperaba en destino. Camino de curvas, subidas, bajadas, vegetación entre alpina y subtropical, plantaciones de te agrestes, aves autóctonas y ya comenzaba a ver cueros cabelludos expuestos y esas vestimentas bordó y amarillo, monjes tibetanos que me anunciaban la India en la que estaba entrando poco a poco. Llegué, el dueño del hotel, La Rana René o Mr. Frogs me indicó en que habitación se encontraban los dos monjes que yo estaba buscando. Nos abrazamos y mientras tanto Cito no paraba de recitar el mantra, “llegó Papá Noel, que hacés Papa Noel??" Los dos me regalaron generosas sonrisas. Desde aquél momento no dejé de sentirme cómodo con los chicos. Nos brindamos los tres a compartirnos. Privilegiados, gracias a un gran amigo, tomamos cada noche una modesta medida de Fernet Branca con Coca. Tuvimos el honor de presenciar las enseñanzas del Rinpoche. Aparecieron respuestas, aparecieron preguntas, agradezco. Una noche escuchamos gente recitando mantras dentro de un edificio, nos acercamos. Hay momentos fuera del tiempo, la energía espiritual del lugar era tan intensa que quebraba cualquier intención de escaparse. Tibetanos recitando mantras siguiendo la profunda voz de los monjes, sosteniendo el mala en una mano, girando sus ruedas con la otra, cada vez que cruzábamos miradas, una sonrisa invitándonos a meditar. Conocí  otra India… Pueblo tibetano, monjes, Gonpas (templos), monasterios, rasgos asiáticos de montaña (ojos rasgados-piel morena), nuevo abecedario-caligrafía-lenguaje. Dulzura, pureza propia de comunidad sana de montaña. Deberíamos cambiarnos el nombre cada tanto para evidenciar-exponer que cambiamos. La gente que busca y se mantiene constante en esa búsqueda, es la que logra profundizar, ahondar, y expande el universo de lo posible. Cito es otro, Viole es otra, Cito y Viole son otros. Y yo, soy otro.”-(fin párrafo Jimmy). Gracias Jim! Sos otro sin duda.

   Que se puede decir, honestamente estamos viviendo en lugares tan especiales, tan chicos, pero tan grandes. Grandes en el sentido de todo el movimiento que se genera en cuanto a maestros y enseñanzas. En ningún momento esto fue planeado, todo espontáneamente surgió, floreció por sí solo, y recién empezamos a unir cabos al tiempo de asentarnos en el lugar. Esta dinámica de sucesos es algo que nos acompañó todo el viaje desde que llegamos. Al principio uno mucho no entiende por qué está ahí, o por qué a veces aparecen bloqueos que tenemos que superar, pero que en lo más profundo son una fuente de enseñanzas encubiertas. Lo difícil está en tener la fortaleza de salirse del problema por un segundo y ser capaz de mirar todo desde otra perspectiva más positiva y comprensiva. No hundirse, no autoboicotearse, no dejarse arrastrar por ese acontecimiento, no dejar que nuestra mente nos controle con veneno. A fin de cuentas nada es malo ni bueno por sí solo, nosotros le ponemos etiquetas a las cosas. Hay que aflojar un poco con ese hábito, de subjetivizar en extremo, y entender que todo es producto de nuestra percepción, y eso se puede cambiar. Eso es sabiduría. Recién ahí algo se puede abrir para que podamos ver las coincidencias, y nos sorprendamos! Wow, esto parece mágico, ¿producto de la suerte quizás? “Ahora le veo el sentido a esto malo que me pasó. Es como si todo hubiera estado planeado de antemano.” En ese momento el karma se hace presente y entendemos que nos es magia, sino más bien la ley que rige todo el universo: causas, condiciones y efectos. Y así fue con Bir. Tres días de viaje tardamos en llegar, con algunos momentos no deseados en el camino: intentos de estafas, malos tratos en el tren (estresssss). Pero siempre con actitud positiva y con la buena intención de aprender algo de cada cosa desafortunada, y por el otro lado valorar conscientemente las cosas positivas que nos pasaban. Como dije antes, todo cobra sentido o “uno cae” cuando todo se desenvuelve.

   Bir nos dio muchísimo Dharma. Enseñanzas privilegiadísimas. Para empezar Dzongsar Khyentse Rinpoche dio un seminario de cuatro días acerca de un texto muy sagrado llamado “El camino del Bodhisattva”. Fue un placer escuchar eso y poder compartirlo con los compas espirituales Viole, Jim, Stina, la tana y Delfi. Al fin de cada día intercambiábamos lo que cada uno había recibido, reflexionábamos, y lo desmenuzábamos entre todos para poder aprovecharlo mejor. La idea general de estas enseñanzas fue cómo hacer para desarrollar la compasión por los seres, no solo humanos, sino también a los animales y a otros  que no podemos percibir, pero que sin duda existen. Cómo acumular merito o buen karma, que no es otra cosa que causas y condiciones positivas para que tengamos efectos positivos en el futuro. La compasión genuina es una fuente ilimitada de buen karma. Reduce nuestra neurosis de estar constantemente posicionados en nuestro eje egoico, y no saben lo sano y lo placentero que se siente. El hecho de regocijarse con el éxito del prójimo y estar contentos por ellos en vez de sentir celos o envidia, es una práctica invalorable. Para mí, hoy en día, eso es lo que más se acerca al concepto de felicidad. También recalcó que siempre todo esto tiene que estar acompañado por la sabiduría. Un camino espiritual consiste en método y sabiduría conjuntamente, como las dos alas de un pájaro. Pero no confundamos sabiduría con el saber conceptual que se aprende en los libros. Tiene más que ver con lo que venimos hablando, en conocer la naturaleza de nuestra mente y los fenómenos que nos rodean. Todas las enseñanzas las grabé asique los que estén interesados me avisan y cuando vuelva se las paso. En cuanto a enseñanzas tuve otra dosis muy intensa e inesperada: Tenzin Palmo sólo para un grupo de 15 personas. Ella es una monja de unos 60 años, nacida en Londres, que pasó 12 años de retiro en una cueva en los Himalayas haciendo sus prácticas. La verdad que tiene muchas cosas sabrosas para contar. Si les interesa pueden conseguirse un libro que habla de su vida y de su años en la cueva; se llama “Cave in the Snow” de Vicky Mackenzie. Es interesante porque es una persona de occidente con la que nos podemos identificar un poco más, que tuvo quizás nuestras mismas inquietudes y que encontró un camino. Fue muy especial poder hablar con ella a solas, escuchar sus consejos, y sentir esa paz interior emanando. Entiendan que es muy difícil transmitir esto en palabras, y más aún poder abrirme a compartirlo de esta manera, pero al menos intento darles otra cosa en que reflexionar mientras van al trabajo, o viajan en el subte o en el colectivo. A mí me hubiera gustado leer esto en mi momento de ciudad.

   Bir es un pueblo distinto, porque a diferencia de la mayoría de las grandes urbes, este lugar no te impone una manera de vivir o un ritmo particular o la necesidad de adaptarte a las costumbres locales. La energía que llega de los Himalayas es muy flexible, fluye, se abre y esto nos permite ser como queremos y podemos ser hoy, sin juzgar, sino aceptando lo que es. Es un lugar para buscar hacia adentro y sin duda te encontrás con muchos otros que vienen haciendo lo mismo y cayeron acá sin saber por qué. Una de las viajeras amigas es Delfi, a quien conocimos durante las enseñanzas. Jimmy la escuchó hacer una pregunta en ingles al público durante las enseñanzas y en un minuto se dio cuenta que era porteña. Ella había venido a India a estudiar canto clásico en Delhi y por recomendación de una amiga brasilera se acercó a Bir. Tenía alguna idea de budismo y a medida que la fuimos conociendo nos dimos cuenta de los puntos en común que tenía su manera de pensar con las enseñanzas de Buddha. Así fue como a los pocos días ya compartíamos la mayor parte del día con ella. Fuimos entendiendo su amor por la naturaleza, su sensibilidad hacia los demás y la apertura hacia lo espiritual. Delfi fue un gran aporte a nuestro viaje. A Stina y la tana las conocimos por Jimmy quien se las había cruzado en Kolkata y otro tren de por ahí. Era evidente que las dos venían buscando algo diferente, algo que les diera vuelta la cabeza en el buen sentido. Que las sacara de las casillas conocidas y que les aportara algo rico y profundo para su vida. Estuvieron con nosotros durante los cuatro días de enseñanzas, escuchando pacientemente y aún cuando la charla se ponía difícil o un tanto técnica, ellas seguían ahí. Por lo que me transmitieron, el budismo fue una fuente de respuestas para muchas dudas que venían trayendo en su vida y también una fuente de nuevas  dudas sobre lo que ellas daban por sentado como verdadero.

   Una tarde Eze, Delfi y yo salimos a caminar para conocer Sherab Ling, uno de los monasterios más importantes de la zona, a una hora de Bir. Acá se formaron muchos de los grandes maestros como Tai Situ Rinpoche,  cabeza de Sherab Ling, y Mingyur Rinpoche a quien conocimos en Nepal. Este lugar está en medio de las altas montañas, cubiertas de un bosque casi impenetrable.  Esa mañana llovía torrencialmente pero como Delfi se iba al día siguiente fuimos igual. Caminamos en fila india por unos senderos angostos que bordeaban las plantaciones de trigo, todavía verdes y entre las plantas se asomaban miles de flores amarillas y violetas. El día gris hacia que los colores resaltaran mucho más. Cada tanto cruzábamos un rio transparente  y nos metíamos en pueblitos de agricultores donde los indios nos saludaban desde sus terrazas y nos invitaban a cubrirnos de la lluvia. En un momento nos miramos los tres para estar seguros de que todo esto no era un sueño, porque les prometo que la vista de los prados parecía un cuadro de esos que colgaría en mi cuarto. Era la primera vez que alguno había visto un lugar así en India y en la vida. Parecía otro mundo. ¿A dónde están los 1,3 billones de indios? ¿Por qué es tan poca la gente que elige vivir en un lugar así y tantas que eligen vivir apretadas en una ciudad? Nuestra conclusión fue que india no está llena de gente, sino que las ciudades están llenas de indios. Pero mi presentimiento es que la gente no sólo se muda a la ciudad para encontrar un trabajo mejor pago y poder mejorar su calidad de vida, sino que en el fondo van en busca de algo más. Un poco más de diversión, entretenimiento, distracción de los problemas cotidianos y de las preguntas existenciales que a veces surgen en espacios como la montaña.  Estar en la naturaleza es más propicio para reflexionar ya que nos da espacio para pensar como realmente queremos aprovechar esta vida que nos tocó. En lugares tranquilos y silenciosos uno tiene el tiempo suficiente para experimentar las insatisfacciones que surgen desde lo profundo y contemplarlas, pensarlas y decidir qué hacer con ellas. No es fácil escapar de estas preguntas en lugares así con poca gente, y menos para hacer. La ciudad también nos puede brindar cosas espectaculares, pero hay un riesgo muy grande en quedar atrapados. Además nos ofrece incontables alternativas de todo tipo que nos mantienen distraídos y ocupados, alejándonos de estos cuestionamientos tan elementales. Por eso llenamos nuestras agendas con tareas, para reducir el tiempo muerto (sin nada que hacer o estar solos) y no sentirnos improductivos o que la vida se nos está yendo de las manos. Y finalmente cuando encontramos un tiempo libre para estar solos y reflexionar, prendemos la tele o encontramos alguna otra cosa con que distraernos. Nuestro peor enemigo es el aburrimiento y la soledad, por eso siempre intentamos estar activos y acompañados. Cuanto de todo eso verdaderamente nos llena? Que parte? La podemos identificar concretamente? Porque nos aburrimos tan rápido y necesitamos cambiar constantemente? Estas son preguntas que nos hacemos todo el tiempo y que de a poco intentamos responder.

   También hubo mini viajes fugaces a pueblos cercanos que justificaron todavía más nuestra estadía durante ese mes en Bir. Después de su visita, Jim partió con destino a McLeod Ganj, una ciudad metida en la montaña en donde reside el Dalai Lama. Al día siguiente me mando un mail contándome lo impresionante del lugar y la magia que había por sus calles y rinconcitos. Como Viole se había ido a Rajastan con su papa por unos días, decidí ir a visitar a mi amigo para no cortar con la hilada de buenos momentos y charlas reflexivas. Arme mi bolsito de mano, una remerita, un bucito, y me tome el colectivo a primera hora al día siguiente. Qué lugar!! Hay un par de fotos para que vean. Fueron dos días de caminatas por el bosque, chai, dhal, dharma, unas compritas con regateo, y conexión y más amistad. Gracias por todo Jim! Otro de los viajecitos que hicimos, esta vez con Viole, fue a Tso Pema. Lugar en donde vivió Guru Rinpoche (o Guru Padmasambhava) justo antes de salir para Tibet a expandir el Dharma. Linda compañía tuvimos, una pareja muy agradable Yankee-Koreana (Gavin y Sonmi) y una artista Inglesa (Isabela) con la que habíamos compartido los talleres de arte en Deer Park. Otros nuevos amigos de viaje que no se olvidan.

   Nuestro próximo destino casi que no tiene palabras. Monasterio en el medio de las montañas, lleno de grandes maestros y tranquilidad, para seguir practicando y aprendiendo…
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Comments

Ruthi on

Hermoso todo chicos! Tanto las fotos como el detallado relato. Estan aprendiendo cosas muy lindas! me alegro mucho, te extraño Violetita, van a volver super cambiados.

Besos y abrazos

OLga Muro on

¡ Qué buenas descripciones!
Me encantan los relatos tan vivos y sentidos.
Un placer poder compartir con ustedes este viaje.
Cariños

shamsf
shamsf on

Muy lindo post chicos!! lo voy leyendo por parrafos y lo vuelvo a leer cada tanto.
BOCHAAAAAAA DE BESOS

Rodolfo on

Ahora espero las palabras donde no hay palabras,el Monasterio.Estas descripciones las guardé en mis documentos y en mi corazón.Espero siempre las noticias de UD.Un beso Rodolfo

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