Oh mamma... ho visto Maradona! in Napoli
Trip Start
Jan 31, 2011
1
8
42
Trip End
Mar 31, 2011
Where I stayed
Bismil-lahi ar-Rahman ar-Rahim
En Nápoles es en donde uno se replantea el viaje… ¿para qué viajar tanto y llegar a Buenos Aires en otro continente?... Uno se levanta en Nápoles y ya siente el quilombo de los colectivos y las ambulancias, los gritos de las señoras mayores que van al almacén y pelean con los chicos que suben a las veredas con las motos esquivando las pilas de basura que, como se ve en las fotos, son enormes por el paro de recolectores que no termina más. Pero así y todo, Nápoles es hermoso, tiene todo lo que a uno lo hace sentir en casa, y ese toque Europeo anárquico que tanto debe impactar a los que no viven en una ciudad portuaria.
Hoy nos levantamos y cuando desayunamos recordamos viejas épocas cuando en Argentina funcionaban más fábricas como la de Parmalat y el Bati salía en las publicidades con los animalitos que cantaban: "no te quedes sin tomar tu leche, y al levantarte aprovechá para tomar tu Parmalat…" ¡QUÉ EPOCAS! Después nos cambiamos y fuimos caminando por nuestra calle hasta la Estación Montesanto de tren urbano. En la calle cruzamos por primera vez en Italia un grupo de chicos jugando al fútbol en la calle, al lado de una iglesia. Al llegar a la estación se abría una callecita a la derecha donde había 100 balcones con pilas y pilas de ropa colgando, como los viejos conventillos de Buenos Aires. Nos cruzamos con un hombre alemán y su mujer que eran directores de documentales y nos guiaron a la estación y no faltó la oportunidad de decirles medio en broma que los odiábamos porque nos habían sacado del mundial y entre risas el me dice, “pero ustedes hicieron todo mal” ajjajaj me tuve que callar… cuánta verdad! Ya en la estación nos subimos a un trencito que iba para Musra. Cada vez nos convencemos más con Amira que este es su segundo lugar en el mundo: la gente no habla por celular, grita y hace ademanes tan vehementes que se sentiría como pez en el agua. Al llegar a la estación del Estadio se pudo ver la mugre del partido del día anterior, era como caminar por la boca un lunes. El único problema fue que parece que en el estadio de Nápoles no hay ni museo ni horarios de visita, pero, no nos íbamos a quedar afuera después de tanto viaje. Nos acercamos con Ami a la puerta de prensa y fotógrafos y le tirams al guardia la carta mágica: “Somos de Argentina, ¿podemos entrar a ver el estadio?”.. “ehhh, Maradona!!!” contestó, “avanti” =) fue GENIAL. Una vez terminado el mini tour del estadio nos fuimos para el puerto de Napoli… caminamos por lo que sería la costanera y tratamos de no detenernos mucho porque enseguida cuando para el viento se siente el olorcito a pis que sale de las playitas artificiales que armaron para bajar a caminar. Seguimos avanzando hasta el castillo del Huevo, que en tano queda mucho mejor: Castel dell'Ovo, hay dos teorías, una dice que se llama así por la forma del islote sobre el que está y otra porque adentro se guardaba un huevo encantado que protegía a la isla de todas las calamidades… nosotras nos quedamos con la opción dos porque en el siglo VII todo era encantado o embrujado. La vista desde la terraza es preciosa y justo estaban armando fuegos artificiales para las 19.30.
Bajamos y seguimos caminando, pasamos por la estatua de Umberto Napoli y por el Castillo Nuevo, después nos metimos por muchas callecitas de adentro donde vimos muchas iglesias y almacenes con los fideos colgando afuera como si fueran muñecos con ropa mostrando el último modelo.
Quisimos hacernos las italianas y pedimos una porción de pizza napolitana en un barcito: la masa era pan de 4 cm., el tomate era pomodoro sin condimentar y el queso lo salpican arriba de la pizza en tres circulitos de un diámetro de 3 cm. … Nos sentimos estafadas!!! Pero es así en todos lados!!! Una viene acostumbrada a la pizza aceitosa de Burgio o a la pizza de Torino que rebalsa de queso y te llevás el chasco de tu vida…
Después pasamos por un Duomo y guardamos bien la cámara porque había lugares que mammmmmma míaaa. A la noche nos despedimos del Hostel, fue muy lindo quedarnos ahí, pero es un garrón haber empezado en un lugar tan limpio y funcional porque ahora seguro vamos a perder con los que sigan!!!
A domani!
En Nápoles es en donde uno se replantea el viaje… ¿para qué viajar tanto y llegar a Buenos Aires en otro continente?... Uno se levanta en Nápoles y ya siente el quilombo de los colectivos y las ambulancias, los gritos de las señoras mayores que van al almacén y pelean con los chicos que suben a las veredas con las motos esquivando las pilas de basura que, como se ve en las fotos, son enormes por el paro de recolectores que no termina más. Pero así y todo, Nápoles es hermoso, tiene todo lo que a uno lo hace sentir en casa, y ese toque Europeo anárquico que tanto debe impactar a los que no viven en una ciudad portuaria.
Hoy nos levantamos y cuando desayunamos recordamos viejas épocas cuando en Argentina funcionaban más fábricas como la de Parmalat y el Bati salía en las publicidades con los animalitos que cantaban: "no te quedes sin tomar tu leche, y al levantarte aprovechá para tomar tu Parmalat…" ¡QUÉ EPOCAS! Después nos cambiamos y fuimos caminando por nuestra calle hasta la Estación Montesanto de tren urbano. En la calle cruzamos por primera vez en Italia un grupo de chicos jugando al fútbol en la calle, al lado de una iglesia. Al llegar a la estación se abría una callecita a la derecha donde había 100 balcones con pilas y pilas de ropa colgando, como los viejos conventillos de Buenos Aires. Nos cruzamos con un hombre alemán y su mujer que eran directores de documentales y nos guiaron a la estación y no faltó la oportunidad de decirles medio en broma que los odiábamos porque nos habían sacado del mundial y entre risas el me dice, “pero ustedes hicieron todo mal” ajjajaj me tuve que callar… cuánta verdad! Ya en la estación nos subimos a un trencito que iba para Musra. Cada vez nos convencemos más con Amira que este es su segundo lugar en el mundo: la gente no habla por celular, grita y hace ademanes tan vehementes que se sentiría como pez en el agua. Al llegar a la estación del Estadio se pudo ver la mugre del partido del día anterior, era como caminar por la boca un lunes. El único problema fue que parece que en el estadio de Nápoles no hay ni museo ni horarios de visita, pero, no nos íbamos a quedar afuera después de tanto viaje. Nos acercamos con Ami a la puerta de prensa y fotógrafos y le tirams al guardia la carta mágica: “Somos de Argentina, ¿podemos entrar a ver el estadio?”.. “ehhh, Maradona!!!” contestó, “avanti” =) fue GENIAL. Una vez terminado el mini tour del estadio nos fuimos para el puerto de Napoli… caminamos por lo que sería la costanera y tratamos de no detenernos mucho porque enseguida cuando para el viento se siente el olorcito a pis que sale de las playitas artificiales que armaron para bajar a caminar. Seguimos avanzando hasta el castillo del Huevo, que en tano queda mucho mejor: Castel dell'Ovo, hay dos teorías, una dice que se llama así por la forma del islote sobre el que está y otra porque adentro se guardaba un huevo encantado que protegía a la isla de todas las calamidades… nosotras nos quedamos con la opción dos porque en el siglo VII todo era encantado o embrujado. La vista desde la terraza es preciosa y justo estaban armando fuegos artificiales para las 19.30.
Bajamos y seguimos caminando, pasamos por la estatua de Umberto Napoli y por el Castillo Nuevo, después nos metimos por muchas callecitas de adentro donde vimos muchas iglesias y almacenes con los fideos colgando afuera como si fueran muñecos con ropa mostrando el último modelo.
Quisimos hacernos las italianas y pedimos una porción de pizza napolitana en un barcito: la masa era pan de 4 cm., el tomate era pomodoro sin condimentar y el queso lo salpican arriba de la pizza en tres circulitos de un diámetro de 3 cm. … Nos sentimos estafadas!!! Pero es así en todos lados!!! Una viene acostumbrada a la pizza aceitosa de Burgio o a la pizza de Torino que rebalsa de queso y te llevás el chasco de tu vida…
Después pasamos por un Duomo y guardamos bien la cámara porque había lugares que mammmmmma míaaa. A la noche nos despedimos del Hostel, fue muy lindo quedarnos ahí, pero es un garrón haber empezado en un lugar tan limpio y funcional porque ahora seguro vamos a perder con los que sigan!!!
A domani!


Comments
QUE BUENO SEGUIR VIENDO A MIS ADORADAS SOBRINAS PASEANDO. TODO SUMA EN EL VIAJE AUNQUE ALGUNOS LUGARES PUEDAN GUSTAR MAS QUE OTROS, NAPLES TIENE LO SUYO. BESO ENORME !!