Phnom Penh
Trip Start
May 23, 2011
1
16
23
Trip End
Jul 31, 2011
11 07 02
Empezamos la jornada con un viaje de 6 horas rumbo a la capital de Camboya, Phnom Penh, a mitad de camino paramos para poder "comer" las opciones, no estaban a favor de nuestro paladar occidental, pues los insectos fritos, la verdad, no son lo que yo llamaría un manjar celestial.
En la primera parte del trayecto nos pusieron karaoke camboyano, así que no cogimos ni media, pero vimos que en las canciones que pusieron, la siguiente era la continuación histórica de la anterior… toda una novela!!! Luego una película, más entendible aunque un poco vieja, (baby's day out) donde pudimos notar que el humor occidental, mataba de la risa a todos los camboyanos que iban con nosotras. El servicio era con auxiliar/guía, y una pequeña lonchera con alimentación más atractiva que los bichitos del pueblo aquel.
Llegando a Phnom Penh, nos esperaba el guía, que al recibirnos, nos dio un detallito de parte de la empresa que habíamos contratado para todo el tour, eran unas pañoletas tradicionales camboyanas, empacadas en un estuche tejido, igualmente tradicional de esta región.
Bueno, la intención del guía era dejarnos en el hotel y hacer las dos jornadas, al día siguiente, porque nos veíamos muy cansadas y muy hambrientas, según él, al hacerle caso omiso a sus sugerencias, opto por llevarnos al Titanic… Si señores, un restaurante a las orillas del río Mekong, ambientado para creer que se está en la versión camboyana del Titanic.
Después del almuerzo fuimos a visitar el Palacio Real de Phnom Penh, donde reside la realeza de Camboya desde su creación. Al llegar a esta atracción, nos informan que parte del conjunto de edificios que forman el Palacio Real, estaba cerrado por la visita del Primer Ministro de Francia, el señor François Fillon, además en pocas horas, el Rey de Camboya iba a llegar para toda la cuestión protocolaria del encuentro, que iba a finalizar al día siguiente en Siem Reap. Esto era de gran importancia para Camboya, ya que la última visita oficial realizada por el gobierno francés había sido a principios de la década de los 90.
Al continuar nuestro recorrido por las instalaciones que aún se podían, entramos a la Pagoda de Plata, donde su piso, con más de 5000 baldosas de plata conduce a un encuentro cercano con el Buda de oro, que tiene un par de incrustaciones en diamantes y también se puede observar el Buda de Esmeralda.
Ya al saliendo del Palacio Real, el cielo empezó a amenazar y nuestra próxima atracción adivinen era otra colina!!!
Así que preferimos dejar la colina para el día siguiente e ir a jugar al casino… Sí, claro… que juego ni que nada, en las especificaciones del tour decía, que teníamos un bono de juego, pero al llegar allí debíamos pagar el valor del bono para que se hiciera efectivo… Así que emmm cuál era la idea del bono señor?
En fin salimos del casino asiático, porque los occidentales generalmente desconocen esta área, y nos llevó al hotel que también estaba en la zona turística asiática, así que para que viéramos como era la zona turística occidental, nos pasó en el carro y sí, era bastante festiva lo cual contrastaba bastante con la zona donde nos alojábamos, donde solo había una tiendita en sus cercanías, y poca luz en la calle cuando llegaba la noche, la piscina del hotel la apagaron como a las 7pm, así que se pueden dar una idea de lo “apagados” que pueden llegar a ser.
11 07 03
Luego del check out, nos dirijimos finalmente a Wat Phnom (Templo colina), donde Lady Penh construyo un altar sobre esta colina, para proteger las estatuas sagradas, de Buda, este sitio se ha convertido en un lugar sagrado donde la gente realiza sus plegarias.
Cabe anotar que esta colina sus caminos no eran destapados, su ambientación no era tan selvática, era más un parque, pero la visita igual fue mejor con sol y no con las lloviznas de Camboya.
Salimos a “Tuol Sleng” Museo de los Crímenes Genocidas. Estos ejecutados por la organización guerrillera Khmers Rouges (Jemeres Rojos) que tomaron el poder el 1975 y después de 4 años de régimen donde sus manera de llevar la política, hicieron desaparecer más de 2 millones de personas, al llegar el ejército vietnamita descubre la secreta prisión, en la estructura de un antiguo Colegio Tuol Svay Prey, un edificio de estilo francés, con zonas verdes, amplios salones y un gran patio, fueron el marco de torturas indescriptibles para los prisioneros.
Las mujeres intentando terminar con su sufrimiento se lanzaban desde los balcones para suicidarse, pero para evitar esto y alargar su tortura, enmallaron estos espacios evitando los suicidios.
Las paredes de estos cuartos de tortura y salas de interrogación están decoradas con pinturas, echas por un de los 7 sobrevivientes de esta prisión, que ilustran los diferentes tipos de tortura empleados en este lugar. Así mismo se puede encontrar las camas donde eran electrocutados, las herramientas con las cuales infringían tanto dolor y mucho material fotográfico, de cuando los entraban y fichaban, hasta como los torturaban y finalmente como quedaban, cuando morían.
Al entrar al museo uno lee las reglas que tenían para los prisioneros (No preguntar, No contestar, No protestar, No gritar mientras lo están electrocutando…). Esta visita es algo que pone los pelos de punta, se siente escalofrío caminar por esos corredores, la verdad la tristeza invade toda el alma y no niego que hasta el ojo aguado ya lo tenía. Cuando llegamos a la sala donde estaban los testimonios de los 7 sobrevivientes, nos cuestionábamos si realmente era bueno haber sobrevivido a eso, en ese entonces aparece el señor Chum Mey, un sobreviviente de esa prisión, muy sonriente y muy dispuesto a contestar todas las preguntas que tuviésemos sobre el tema. Eso la verdad me impacto aún más, y admiré cuanta paz en su alma tenia pese a que no se les ha hecho la justicia que se merecen.
Saliendo del museo encontramos a otro sobreviviente, el señor Bou Meng que vendía por 10USD su historia de sobreviviente de dicho régimen, donde relata la gran capacidad que tiene el humano para destruir.
Bueno si el primer día habíamos bajado un poco el ánimo, pues de aquí salimos un poco peor, así que después de esta visita fuimos al Mercado Ruso, de compras disque pa’ animarnos un poco. Es un mercado sin la ventilación que los otros tenían, en la mitad de este se encuentra una plaza de mercado, la cual es rodeada por salones de belleza, saliendo de esa zona uno puede encontrar los repuestos y las llantas del carro, ya un poco más hacia los extremos se encuentran las artesanías y la ropa.
Teníamos bastante tiempo para almorzar, tanto, que hasta casting le hicimos a los restaurantes, entramos a uno que era buffet pero más o menos la comida volaba, la gritadera era muy particular, y aunque era bastante económico, preferimos un lugar más tranquilito y menos peleado por la comida. En el último restaurante donde terminamos, comimos durante hora y media, haciendo tiempo, luego 30 minutos de trayecto pa’l aeropuerto y finalmente menos de hora y media de regreso a Kuala Lumpur.
Empezamos la jornada con un viaje de 6 horas rumbo a la capital de Camboya, Phnom Penh, a mitad de camino paramos para poder "comer" las opciones, no estaban a favor de nuestro paladar occidental, pues los insectos fritos, la verdad, no son lo que yo llamaría un manjar celestial.
En la primera parte del trayecto nos pusieron karaoke camboyano, así que no cogimos ni media, pero vimos que en las canciones que pusieron, la siguiente era la continuación histórica de la anterior… toda una novela!!! Luego una película, más entendible aunque un poco vieja, (baby's day out) donde pudimos notar que el humor occidental, mataba de la risa a todos los camboyanos que iban con nosotras. El servicio era con auxiliar/guía, y una pequeña lonchera con alimentación más atractiva que los bichitos del pueblo aquel.
Llegando a Phnom Penh, nos esperaba el guía, que al recibirnos, nos dio un detallito de parte de la empresa que habíamos contratado para todo el tour, eran unas pañoletas tradicionales camboyanas, empacadas en un estuche tejido, igualmente tradicional de esta región.
Bueno, la intención del guía era dejarnos en el hotel y hacer las dos jornadas, al día siguiente, porque nos veíamos muy cansadas y muy hambrientas, según él, al hacerle caso omiso a sus sugerencias, opto por llevarnos al Titanic… Si señores, un restaurante a las orillas del río Mekong, ambientado para creer que se está en la versión camboyana del Titanic.
Después del almuerzo fuimos a visitar el Palacio Real de Phnom Penh, donde reside la realeza de Camboya desde su creación. Al llegar a esta atracción, nos informan que parte del conjunto de edificios que forman el Palacio Real, estaba cerrado por la visita del Primer Ministro de Francia, el señor François Fillon, además en pocas horas, el Rey de Camboya iba a llegar para toda la cuestión protocolaria del encuentro, que iba a finalizar al día siguiente en Siem Reap. Esto era de gran importancia para Camboya, ya que la última visita oficial realizada por el gobierno francés había sido a principios de la década de los 90.
Al continuar nuestro recorrido por las instalaciones que aún se podían, entramos a la Pagoda de Plata, donde su piso, con más de 5000 baldosas de plata conduce a un encuentro cercano con el Buda de oro, que tiene un par de incrustaciones en diamantes y también se puede observar el Buda de Esmeralda.
Ya al saliendo del Palacio Real, el cielo empezó a amenazar y nuestra próxima atracción adivinen era otra colina!!!
Así que preferimos dejar la colina para el día siguiente e ir a jugar al casino… Sí, claro… que juego ni que nada, en las especificaciones del tour decía, que teníamos un bono de juego, pero al llegar allí debíamos pagar el valor del bono para que se hiciera efectivo… Así que emmm cuál era la idea del bono señor?
En fin salimos del casino asiático, porque los occidentales generalmente desconocen esta área, y nos llevó al hotel que también estaba en la zona turística asiática, así que para que viéramos como era la zona turística occidental, nos pasó en el carro y sí, era bastante festiva lo cual contrastaba bastante con la zona donde nos alojábamos, donde solo había una tiendita en sus cercanías, y poca luz en la calle cuando llegaba la noche, la piscina del hotel la apagaron como a las 7pm, así que se pueden dar una idea de lo “apagados” que pueden llegar a ser.
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Luego del check out, nos dirijimos finalmente a Wat Phnom (Templo colina), donde Lady Penh construyo un altar sobre esta colina, para proteger las estatuas sagradas, de Buda, este sitio se ha convertido en un lugar sagrado donde la gente realiza sus plegarias.
Cabe anotar que esta colina sus caminos no eran destapados, su ambientación no era tan selvática, era más un parque, pero la visita igual fue mejor con sol y no con las lloviznas de Camboya.
Salimos a “Tuol Sleng” Museo de los Crímenes Genocidas. Estos ejecutados por la organización guerrillera Khmers Rouges (Jemeres Rojos) que tomaron el poder el 1975 y después de 4 años de régimen donde sus manera de llevar la política, hicieron desaparecer más de 2 millones de personas, al llegar el ejército vietnamita descubre la secreta prisión, en la estructura de un antiguo Colegio Tuol Svay Prey, un edificio de estilo francés, con zonas verdes, amplios salones y un gran patio, fueron el marco de torturas indescriptibles para los prisioneros.
Las mujeres intentando terminar con su sufrimiento se lanzaban desde los balcones para suicidarse, pero para evitar esto y alargar su tortura, enmallaron estos espacios evitando los suicidios.
Las paredes de estos cuartos de tortura y salas de interrogación están decoradas con pinturas, echas por un de los 7 sobrevivientes de esta prisión, que ilustran los diferentes tipos de tortura empleados en este lugar. Así mismo se puede encontrar las camas donde eran electrocutados, las herramientas con las cuales infringían tanto dolor y mucho material fotográfico, de cuando los entraban y fichaban, hasta como los torturaban y finalmente como quedaban, cuando morían.
Al entrar al museo uno lee las reglas que tenían para los prisioneros (No preguntar, No contestar, No protestar, No gritar mientras lo están electrocutando…). Esta visita es algo que pone los pelos de punta, se siente escalofrío caminar por esos corredores, la verdad la tristeza invade toda el alma y no niego que hasta el ojo aguado ya lo tenía. Cuando llegamos a la sala donde estaban los testimonios de los 7 sobrevivientes, nos cuestionábamos si realmente era bueno haber sobrevivido a eso, en ese entonces aparece el señor Chum Mey, un sobreviviente de esa prisión, muy sonriente y muy dispuesto a contestar todas las preguntas que tuviésemos sobre el tema. Eso la verdad me impacto aún más, y admiré cuanta paz en su alma tenia pese a que no se les ha hecho la justicia que se merecen.
Saliendo del museo encontramos a otro sobreviviente, el señor Bou Meng que vendía por 10USD su historia de sobreviviente de dicho régimen, donde relata la gran capacidad que tiene el humano para destruir.
Bueno si el primer día habíamos bajado un poco el ánimo, pues de aquí salimos un poco peor, así que después de esta visita fuimos al Mercado Ruso, de compras disque pa’ animarnos un poco. Es un mercado sin la ventilación que los otros tenían, en la mitad de este se encuentra una plaza de mercado, la cual es rodeada por salones de belleza, saliendo de esa zona uno puede encontrar los repuestos y las llantas del carro, ya un poco más hacia los extremos se encuentran las artesanías y la ropa.
Teníamos bastante tiempo para almorzar, tanto, que hasta casting le hicimos a los restaurantes, entramos a uno que era buffet pero más o menos la comida volaba, la gritadera era muy particular, y aunque era bastante económico, preferimos un lugar más tranquilito y menos peleado por la comida. En el último restaurante donde terminamos, comimos durante hora y media, haciendo tiempo, luego 30 minutos de trayecto pa’l aeropuerto y finalmente menos de hora y media de regreso a Kuala Lumpur.


