Día 1: Madrid-Chicago-Los Angeles

Trip Start Apr 14, 2011
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Trip End Apr 26, 2011


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Where I stayed
Madrid-Chicago-Los Angeles

Flag of United States  , California
Thursday, April 14, 2011

14 de abril
Hoy nos vamos a Los Angeles: a las 11:55 un primer vuelo de más de 9 horas a Chicago, paso de aduana y luego otras 4:30 horas a Los Angeles. Un poco largo, pero iremos provistos de libros, ordenadores, iPods, etc...

El viaje finalmente ha tenido algunos imprevistos que nos relata a continuación la abuela:

"Empiezo a escribir las impresiones de este primer día de viaje a California entre dos luces, la luz nocturna de la una y media de la madrugada en España y la del atardecer en Chicago en donde son las seis ymedia. Estamos en el aeropuerto esperando el vuelo a Los Angeles. Pero empecemos por donde se debe empezar, es decir por el principio. A las nueve de la mañana, hora española, cogemos dos taxis para ir a la terminal 4 de barajas. Señoras en uno y señores en otro, por eso de tanto monta, monta tanto. Los consabidos trámites pesados del checking y el control de la policía, estos últimos algo más pesados por ser un vuelo a EE.UU. Todos estamos contentos e ilusionados con la experiencia. Llaman para embarcar hacia Chicago y como los niños pasan los primeros, nos aprovechamos de los dos que llevamos para entrar enseguida al avión. Delante de nosotros han pasado cuatro o cinco personas. Comprueban pasaportes, tarjetas de embarque. "Paren el embarque" ordenan un empleado del aeropuerto y un policía. Megafono, la gente que pregunta que pasa se arremolina en torno al mostrador. Suspense. El personal de tierra, en nuestro caso un señor de unos 50 años muy simpático al que llamaremos José, sin razón alguna solo porque sí, nos informa que han encontrado dos bolsas con cocaína en dos asientos del avión en la última inspección que hace la azafata. Oficialmente se informa que habrá un retraso debido a controles aleatorios que se efectúan de vez en cuando. La guardia civil cumple con su función y el vuelo se retrasa una hora y media, más o menos. Mientras tanto José nos cuenta sus frecuentes viajes a EE.UU país que le encanta y que conoce por completo a excepción de dos estados. Incluso recomienda algún paraje digno de verse que ni siquiera la experta en organizar viajes, léase Conchita, tenía en su lista de lugares a visitar.

Por fin salimos. Blanca se pide ventanilla y nos tiene informados sobre si se ven nubes, mar o tierra. A su lado se sienta Carlos que lee una novela policiaca y echa una cabezadita. Gabriel también duerme un poco y las chicas nada. Son nueve horas de vuelo pero lo soportamos bien. Por megafonía piden un médico. Carlos acude a la llamada pero ya hay otros médicos– lo malo abunda que dirían algunos, por supuesto que yo no- pero ya habían acudido otros. Preferían a un pediatra porque era un niño pequeño que se había indispuesto. Afortunadamente el incidente no tuvo importancia.

A medida que pasaba el tiempo éramos más conscientes de que íbamos a perder el vuelo a Los Ángeles por causa del retraso. En el avión no nos informan nada sobre los pasajeros en tránsito pero a la salida del finger nos esperaba una señorita que hablaba español y que nos facilita a nosotros y a otros pasajeros en situación similar los trámites para la recogida de maletas, pasar el control policial, la aduana. Asombrados por la buena organización y la amabilidad de los aeropuertos estadounidenses, al menos de éste, corremos contentos por los larguísimos pasillos, cogemos un trencito para ir a nuestra terminal, pasamos otro control policial, y seguimos haciéndonos ilusiones. Cuando llegamos a nuestra puerta de embarque, está cerrada y vacía. El avión ha salido rumbo a Los Ángeles con nuestras maletas pero sin nosotros. Ya se sabe que las prisas no son buenas para nada. Tampoco para los aviones.

Pasaportes y tarjetas en ristre vamos de mostrador en mostrador hasta que por fin una señora extraordinariamente amable y con un inglés que se entiende estupendamente nos da nuestras nuevas tarjetas de embarque para el vuelo de las 9 hora local, es decir las cuatro de la mañana española. A mal tiempo, buena cara y todos damos muestra de entereza y de la hidalguía propia del español, porque no chillamos, ni decimos tacos, ni nos tiramos al suelo. Una hamburguesa nos sirve de consuelo. Los peques duermen en la butaca. Se han portado muy bien. Los mayores sobrevivimos. A mi se me está cerrando un ojo. El proceso del jetlag ya está en marcha. ¡Qué envidia, todos los que leaís estas líneas estais ahora durmiendo calentitos en vuestras camitas y nosotros enfriándonos bajo los focos del aire acondicionado.

¡ Que trabajosa es la vida del turista!"

La Abuela

Sólo añadir que finalmente hemos llegado a Los Angeles a las 00:30 hora local (09:30 de la mañana hora española: ¡más de 24 h de viaje!). A ver si dormimos un poco a pesar del famoso jetlag....
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Comments

Tibu on

Interesante relato, el encuentro con el señor que se conoce medio EEUU es curioso, ¿No?

Lo único el cuelgue de esas horas, pero seguro que ya estáis recuperadísimos.

Revisen los espacios entre las palabras, cuesta leer desde el móvil.

Y sobretodo, abuela, no se queje usted que aquí estamos todos verdes de envidia.

¡Esperando mucho más!

Besitos, familia

Tibu

Tibu on

Give me more ;)

Me aburro de mirar el enlace a ver si hay nouveautés

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