Chile: A nation's tears of rage, tears of joy

Trip Start Dec 16, 2006
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Trip End Jan 14, 2007


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Flag of Chile  ,
Saturday, December 16, 2006

Mi viaje aún no ha empezado oficialmente, pero ya se están moviendo las cosas. Ayer nos conmovió una noticia de una magnitud difícilmente igualable. Voy a llegar a un país completamente polarizado y medio paralizado por la muerte de Pinochet; aunque cueste creerlo, el viejo déspota está muerto. Se ha ido sin esperar el resultado de los juicios que se le siguen, impune y sin responder a las atrocidades que finalmente (tarde, siempre tarde) le han sido imputadas.   Ver las fotos de estos dos últimos días es darse cuenta que hay una cosa peor que vivir los excesos de una dictadura: vivir los de dos diferentes. ¿Cómo puede uno juzgar qué fue bueno si a tres años de despilfarro, ruina económica y maquiavélicos planes frustrados (cuando visite a mi tío Alberto les contaré esos cuentos) durante el gobierno de Salvador Allende siguieron 16 de desapariciones, asesinatos selectivos, fachadas, la DINA y un paradójico boom económico con Pinochet? ¿Cómo decir éste fue malo y éste no?   ¿Cómo construir la memoria de esos eventos si nisiquiera se puede el país poner de acuerdo sobre lo que sucedió?
 
A veces tener un sólo malo es más fácil; asignar las culpas, escribir las historias y crear un juicio se vuelven actividades importantes, pero también relativamente fáciles de construir. Muy pocas personas se atreverían a contradecir las denuncias y el dolor que produjo la dictadura militar argentina (cercana, peligrosamente cercana a Pinochet) del 76 al 83, negar la existencia de la ESMA o el Garage Olimpo, de las Abuelas de Plaza de Mayo o las canciones de Sui Generis y María Elena Walsh, los archivos de los desaparecidos... Pero, ¿y en Chile? No hay una respuesta; generalmente hay dos. Por eso ver las fotos de unas multitudes en el más profundo dolor y de otras multitudes en la más profunda alegría resulta impactante.
 
Saltan a mi cabeza muchísimas preguntas: ¿Por qué será que la mayoría de los crueles dinosaurios latinoamericanos mueren plácidamente en su cama, de ataques de asma y gripa, a los ochenta, noventa años? ¿Por qué será que, por más diferencias ideológicas que haya, se me parecen tanto los Pinochets y Videlas y Trujillos a los Fideles? ¿Por qué hay gente reacia a creer en que esas cosas sí sucedieron realmente, tanto en los gobiernos de Allende como de Pinochet? ¿Por qué hay gente que cree que el dolor se puede fabricar? ¿Por qué cuesta ver que no hubo ganadores en esos veinte crueles años y que glorificar a uno de los dos es caer en las mismas arbitrariedades y ceguera del bando contario?
 
No tengo respuestas, espero acercarme a ellas allá. Solamente me da lástima que el viejo no se hubiera muerto cuando yo estaba allá, el domingo por ejemplo... Por ahora, solo sé que el dinosaurio se ha dormido y ya no regresará...
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My trip hasn't started yet, but already things are moving. Yesterday we were shocked to hear a news of a magnitude difficult to equal. I will arrive at a completely divided country and half paralized by the death of Pinochet; although it may be hard to believe, the old despot is gone. He has left without waiting for the outcome of the trials against him, unpunished and without answering to the atrocities that finally (late, always late) have been charged. Watching the photos of the last couple of days is realizing that there is one thing worse than living the excesses of a dictatorship: living those committed by two different ones. How can you judge what was good when three years of squandering, economic ruin and machiavellic plans that were frustrated (when I visit my uncle Albert I shall tell you those tales) during Salvador Allende's regime were followed by sixteen of disappearances, selective murders, facades, the DINA and a paradoxical economic boom under Pinochet? How to judge what was bad and what was good? How to build a memory of those events if the country can't agree on what happened? 

   
Sometimes having only one villain makes things easier; assigning guilt, writing the stories and the histories, and creating judgementes become important activities, and also relatively easy to do. Very few people would dare contradict the accusations and the pain caused by the Argentinian military dictatorship (close, dangerously close to Pinochet's) from 76 to 83, deny the existence of places such as ESMA or Garage Olimpo (famous torture and death centers), of resistence like that of the Grandmothers of Plaza de Mayo or the songs of Sui Generis and María Elena Walsh, the archives on the disappeared ones... But, and Chile? There's no answer; generally there are two. This is why looking at the pictures of some crowds in the deepest of sorrows and other crowds in the deepest of joys is shocking.
 
 
Too many questions jump to my head: Why is it that the cruel Latin American dinosaurs die pleasantly in their sleep, of asthma and flu attacks, at the age of eighty, ninety? Why is it that, despite the ideological differences, the Pinochets and Videlas and Trujillos, and the Fidels seem so similar to me?   Why are there so many people resistent to believe that these horrible things happened (both during Allende and Pinochet's regimes)? Why is it that some people think that pain can be faked? Why is it hard for people to see that there were no winners in those twenty cruel years and that glorifying one of the two is falling in the same arbitratriness and blindness of those on the opposite side?

 
I have no asnwers, but I'm hoping to get close to them while there. The only thing I pity is that he didn't die while I was there, Sunday for instance... For now, I only know that the dinosaur has gone to sleep and will never wake up...
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Comments

haagen
haagen on

desde madrid...
Los viajes empiezan con las preguntas. Tiene toda la razón en eso, viejo. Y por eso lo felicito. Qué oportuno su viaje, además, en estas épocas de dinosaurios políticos y rompecabezas históricos revueltos. Aunque son dolorosos, creo que son necesarios. Incluso en nuestro país en donde no hemos sabido ponerle nombres a nuestros propios dinosaurios. Espero sinceramente que su tío Alberto le ayude a nutrir sus crónicas cuando esté en Santiago. Yo, por lo pronto, ya tengo esta página entre los Favoritos. Ánimo viejo y cuídese mucho los pies y la espalda!

haagen

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