Sosa, aburrida Canberra

Trip Start Jan 11, 2010
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32
37
Trip End Feb 16, 2010


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Where I stayed
Alexander and Josette's flat

Flag of Australia  , Australian Capital Territory,
Sunday, February 7, 2010

Canberra probablemente ganaría un concurso sobre la ciudad más insulsa del mundo. Jamás he visto sitio que tenga menos fuste. Me he acordado de esta pareja de suizos con los que me tomé un vino en el cámping de Oberon, muy al principio de mi travesía por el desierto, los cuales afirmaban que Canberra les encantó. Ahora caigo: son suizos. Esta ciudad la diseñaron para ser capital, con el único fin de que Melbourne y Sydney no rivalizaran eternamente. Así que la situaron justo a medio camino de las dos. Hasta ahí bien. Lo que ocurre es que, hasta mediados de los años cincuenta las administraciones no empezaron a trasladarse aquí porque básicamente nadie quería venir a vivir a tan aburrido lugar en medio de la altiplanicie. Desde entonces se ha llenado de burócratas, técnicos y políticos. Vamos, una marcha impresionante. Luego vinieron los estudiantes, pero debieron ser los más rancios de todo el país. Yo, que soy un fanático del orden y el silencio a partir de las diez creo que echaría de menos las fiestas populares más cutres del pueblo más casposo de la provincia de Badajoz en caso de verme obligado a vivir en tan horrendo aburrimiento por más de dos días.

Lo que sí ha animado mi estancia aquí (y ha hecho que sea posible durante una noche porque de lo contrario habría puesto la quinta desde las mismas casas del parlamento) ha sido conocer a Josette y a Alexander, los cuales me han llevado al único acontecimiento que creo que merece la pena en Sosaville a lo largo del año: se trata de un festival multicultural en el que las minorías nacionales de la zona se juntan para vender comidas y bebidas típicas y ofrecer bailes tradicionales. Esta pareja, de ascendencia húngara y alemana, deleitaron al público con unos bailes típicos de varias regiones magiares. Fue toda una nota de color al sinfusterío urbano colindante.  Fue en ese festival donde conocí a este grupo de chilenos que se vinieron aquí en los años setenta (antes del desastre, eso sí) y que han hecho de Australia su casa. Curiosamente me dijeron que Canberra les encantaba para vivir. Desde luego, pastillas para los nervios no necesitas. Después de la actuación, nos fuimos a casa de esta pareja, donde me deleitaron con una cena con carne de canguro, que estaba mucho mejor que la que tomé en Kings Canyon.
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Comments

rosaguiard
rosaguiard on

¡Quien lo iba a decir con ese nombre que suena a "gamberra", ya veo que de eso nada. ¡Que sigas bien!

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