NEGOCIACIONES EN UN KARAOKE

Trip Start Sep 10, 2007
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Trip End Ongoing


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Flag of China  ,
Monday, November 26, 2007

Prácticamente todas las escenas de la película estaban rodadas. Sin comerlo ni beberlo habías confeccionado un guión, habíamos conseguido medios técnicos (una simple cámara) y rodado casi todo el filme. El sueño tonto que empezó con tanta ilusión de dos locos estaba apunto de hacerse realidad por completo. En el fondo no lo podía creer.

Sin embargo la pequeña odisea parecía que iba a tener un final triste. La última escena que nos quedaba por rodar discurría en una discoteca. La discoteca a la cual solíamos ir habitualmente, entendiéndose habitualmente por 3 veces en lo que llevábamos de estancia. La música era inaguantable pero era perfecta para el corto. Simplemente perfecta. ¿Cuál era el problema? Pues bien. Era un sitio cerrado, con cierto y privado pero sobre todo privado. Si yo en España fuera a cualquier capital de provincia y solicitara un permiso para rodar unas imágenes para un corto en la discoteca mas famosa de la ciudad con presupuesto 0 y sin nada a cambio, el dueño se negaría con rotundidad.

Pues eso precisamente era lo que mas temía que sucediera en Liaocheng. No conocíamos al dueño, pero bueno una noche antes de que empezara la sesión de baile Mirella, Jessie y yo fuimos a solicitar esa petición. Jessie nos ayudo a conseguir entrar dentro hablando con todos los porteros que tras cada puerta se nos presentaban. Madre mía parecía que íbamos a reunirnos con el mismísimo Fu Yin Tao. El final no conseguimos hablar con el dueño porque según ello tenía unos "Business muy importantes" así que nos conformamos con el jefe de seguridad y camareros. Jessie les tradujo simultáneamente todo lo que iba diciendo. Yo ponía mi mejor sonrisa e incluso Mirella llego a colocarse la peluca rosa para que se hicieran una idea de lo que iban a ver. Les prometimos que tanto Mirella, Jane y yo bailaríamos en el podium, en la barra y donde hiciera falta a cambio de que nos dejaran grabar unos minutos mientras la noche se desarrollaba. Esto pareció motivarles un poco. No íbamos a interferir nada en le transcurso del baile de los chinos. Pero no fue suficiente y la respuesta fue un NO rotundo, eso si éramos bien recibidos.

La última pieza del puzzle nos faltaba. La película se quedaría sin terminar o habría que modificar esa parte del guión. La decepción inundo mis pensamientos mientras Mirella que juro en sueco durante todo el camino de vuelta a casa en el taxi. Al taxista le pareció gracioso porque se reía y Mirella todavía se cabreaba más.

Los dos días siguientes llegaron con su rutina habitual, clase, gimnasio, compras en el súper y poco más. Una tarde nos reunimos para solucionar el tema de la escena truncada y nos sentamos en el sofá del salón. Jane estaba por allí con Goshia, su nueva amiga china. Goshia encabadísima de tener amigos occidentales en su ciudad no dejaba de mostrar entusiasmo con todo a nuestro alrededor especialmente con Jane ya que podían hablar un poquito de ruso juntas.

Estuvo por allí toda la tarde cotilleando por la habitación de la rusa. Su teléfono sonó y atendió la llamada. Se puso hablar en chino y salió de la casa a las escaleras para tener mayor intimidad en la conversación. Al cabo de unos minutos abrió la puerta todo sonriente como si le hubieran comprado su primera Barbie.

Me ha llamado mi jefe, tiene una cena con compañeros de trabajo y algunos amigos y nos invita a la fiesta. - Informo Goshia extremadamente ilusionada.

Sabía que ni Mirella, ni Jane les apetecía al igual que a mi. Íbamos a ser los monitos de feria de aquella fiesta por el simple hecho de ser occidentales. No queríamos ir y se lo dijimos a la china.

¿Pero porque? Va a estar muy bien, hay karaoke, son muy simpáticos. Insistió Goshia-.

Es que estamos cansados, mañana tenemos clase pronto. Estamos sin arreglar, Mirella y yo estamos concentrados trabajando en el guión de la película. Otro día mejor Goshia. - Intenté convencerla con sutileza para no hacerla sentir mal.
¡Venga si! Animaros, puede estar divertido, hay canciones en ingles en el karaoke, mi jefe viene a recogernos y el bar esta muy bien. Es una habitación privada en un edificio de ocio en el centro.- Insistió de nuevo.

¿Qué edificio? - Pregunto Mirella con cierta curiosidad

Es un edificio muy moderno, con karaoke, cine y hay una discoteca muy grande. Solo la gente rica de la ciudad puede permitirse ir allí de fiesta.- Informó la occidental.

¿Dónde esta ese edificio exactamente? -. Pregunto Mirella con mayor interés.

En Wu Sin Bia Hua. Contestó -.

Ha Mirella se le iluminó la cara, me dio un pequeño codazo mientras decía. - Igual no es tan mala idea que vayamos.- cuando salieron las palabras de su boca me miro con una expresión en su cara que lo decía todo.

- ¡Si, claro!- Dijo Goshia. - Será divertido y conoceréis a empresarios importantes de Liaocheng.

¿Estará el dueño de la discoteca? - Pregunto Mirella con muchísimo mas interes.

Supongo que si, es amigo de mi jefe y dueño de todo el edificio donde vamos. - contesto la china.

Lo sabía. Sabía antes de que me dijera nada, cuales eran las intenciones de la sueca. Quería conocer al dueño, entretenerlo, metérselo en el bolsillo para después pedirle permiso directamente para rodar en su local. Efectivamente cuando hablamos Mirella y yo en privado me explico que ese era el plan. Yo no confiaba en que fuera a funcionar pero al final entre ella y la china nos acabaron convenciendo a Jane y a mí. Media hora mas tarde estábamos los cuatro guapos y arreglados esperando a que viniera el jefe de Goshia a recogernos con el coche.

Poco después nos elevábamos por el acristalado ascensor exterior del famoso edificio de la disco.

Las puertas de la sala donde se celebraba la exclusiva fiesta se abrieron y entramos dentro.

Seis sonrientes chinos y dos chicas nos dieron la bienvenida. Hicimos las correspondientes presentaciones. Los hombres eran los "Business men" de la fiesta y en cuanto a las chicas una era un secretaria de uno de ellos y la otra era la azafata que atendía a los invitados. En la sala había una enorme pantalla en la que se proyectaban los videos de karaoke, enfrente había unos sofás con una mesita de fumadores llena de cervezas y algo de comida para picar, y junto a una esquina un espacio cuadrado y acristalado con una mesa de maderas para jugar a las cartas.

Los chinos estaban encantados de que hubiéramos acudido y mucho mas encantados estaban con la rubísima jane y con Mirella a quienes agasajaron con cervezas y frutas, en cambio a mi me ofrecieron unos cigarros que eran infumables pero al parecer muy apreciados.

Hubo que integrarse en la fiesta y eso es lo que hicimos. Mirella volvió a sacar la vena artística y nos dedico varias canciones muy bien cantadas por cierto. Jane no era muy amiga del cante pero sabia contonearse y bailar como nadie. Yo como buenamente pude cante y baile con los chinos. Era muy graciosa la escena. Esos hombres chinos de negocios, cincuentones, gordotes, morados por el vino y la cerveza, riendo y bailando con nosotros era algo que nunca imagine que podía sucederme cuando hacía las maletas para venir a China.

Todo se desarrollaba con normalidad. No olvidábamos el objetivo principal; conseguir el permiso del dueño del local para grabar en su discoteca. Mirella estaba mucho mas empeñada que yo en lograrlo. Ghosia nos había comentado que el misterioso hombre vendría a saludarnos un momento mientras estábamos allí así que aprovecharíamos para hacerle la proposición.

En un momento dado la puerta se abrió y aparición un hombre de baja estatura enfundado en un holgado traje. Dos hombres de seguridad le acompañaban. Saludo al los chinos primeramente.

Este es el dueño, Mirella. - Comentó Goshia a Mirella susurrándole al oído. Fue entonces cuando comienzo a saludar a las chicas y por ultimo a mí. Puso mucho interés en la sueca y la rusa dedicándoles mas atención. Una vez hechas las presentaciones Mirella como si de su propia casa se tratara tomó la botella de champagne y se dispuso a abrirla a la vez que decía.

Me gustaría hacer un brindis con todos vosotros.- Dijo en alto y espero a que Goshia tradujera en chino sus palabras. Mientras descorchó la botella y sirvió un poco del espumoso a los asistentes y dijo con cierto volumen.

- Quiero dar las gracias, a estos señores tan importantes para la economía de Liaocheng por habernos invitado a mis amigos y a mi a esta fiesta. En nombre de ellos y deciros que estamos encantados de estar en este país, en esta ciudad y conocer a gente tan amigable como vosotros. - los chinos no dejaban de babear y escucharla atónitos a sus encantos a pesar de que no entendían ni una sola palabra. Goshia se encargo de hacer la traducción una vez más. Mirella para acabar levanto la copa y dijo: Por nosotros, por Liaocheng y por los juegos olímpicos. - Entre risas y carcajadas brindamos y bebimos de nuestras copas el fuerte champagne.

Después de la gracioso brindis, Mirella, Goshia y yo nos reunimos con el dueño del local en la insonora salita de cristal para charlar con el. Muy amablemente expusimos nuestro proyecto cinematográfico y solicitamos el permiso para rodar en la disco. Le prometimos bailar y dar espectáculo a los chinos una vez grabadas las escenas. También prometimos nombrar su edificio en los créditos. Cuando Goshia acabo de interpretar nuestras palabras en su idioma materno el chino asintió con la cabeza y dijo: - duei duei- (lo que significa SI).

Lo habíamos conseguido. Había merecido la pena habernos convertido por ultima vez en monos de feria en esa particular fiesta y entretener a los barrigones chinos.
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Comments

jaimenoain
jaimenoain on

peli
Bueno, todo esto ha merecido la pena para hacer ese pedazo de peli, que nos va a llevar a la family a la gala de los oscar :)

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