LA ESPECIALIDAD DE LA CASA, PERRO A LA CAZUELA

Trip Start Sep 10, 2007
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Trip End Ongoing


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Flag of China  ,
Saturday, November 10, 2007

El viaje a Pekin que hice ese fin de semana fue relámpago. Digamos que fue más de negocios que de otra cosa. Unos días antes me enteré por Susana la Jefa de Relaciones Exteriores de la Universidad Publica que una delegación de la universidad venía a cerrar varios acuerdos con algunas universidad de Pekin y con la de Liaocheng en concreto. También iban estar presentes con un stand en la Exposición Mundial de Educación que se celebraba en Pekín.

La verdad que no tenía mucho humor de viaje ese fin de semana, estaba bastante dudoso de acudir o no. Era conveniente por mi parte el ir y saludarles, de alguna manera también les quería dar las gracias por todo lo bien que se habían portado desde la Universidad Publica conmigo en cuanto a mi intercambio en China. Especialmente Susana Ginto y Javier Cebollada.

No tenia ninguna gana de viajar y mucho menos solo, asi que le propuse a la rubita que me acompañara. Le dije que acudiríamos a saludar a la delegacion de mi universidad y para convencerla la soborne de alguna manera.

-Jane por favor, acompáñame a Pekín este fin de semana que tengo que ir y visitar a personas importantes de mi universidad. Y te prometo que después nos iremos de fiesta y luego de compras todo lo que tu quieras. Y te llevo a cenar al restaurante ruso. ¿Te apetece?- Le rogaba con cara de perrito abandonado.

-Claro que vamos, sabes que estoy encantada de salir de este agujero y quiero pasar por alguna tienda. Pero tú te encargas de los billetes.- Contestó Jane.

Dicho y hecho a las 10:07 de la mañana del sábado estábamos en el anden de la estación esperando otro tren con destino a Pekín, los dos arreglados, perfumados y dispuestos a conquistar de nuevo la ciudad. Ese fin de semana íbamos a estar en un hostal en el centro, ya que solo dormiríamos una noche.

Llegamos de nuevo a la estación occidental de Pekín. Evadimos los ya habituales estafadores taxistas que siempre nos abordaban a la salida del edificio hasta encontrar uno mas honrado. Eran las tres de la tarde cuando hacíamos el checking en el hostal. La habitación estaba muy limpia, no me lo podía creer. A pesar de que tenia cuatro camas lo que significaba que tal vez esa noche compartiríamos la habitación con dos desconocidos aunque con un poco de suerte estaríamos los dos solos. Sin que nos molestara nadie. En ese momento recibí una llamada de teléfono a mi móvil español de Javier Casalí (Vicerrector de estudiantes y de relaciones internacionales) cual era otro miembro de la delegación de la Upna al cual no conocía personalmente. Nos indico donde se situaba la Expo y que nos esperaban allí. En cuanto dejamos las cosas en la habitación. Salimos para coger un taxi que nos llevara el World Trade Center lugar donde se celebraba la Expo.

Con tan mala suerte que al llegar eran cerca de la cuatro de la tarde. Y se estaba cerrando la entrada a visitantes en el edificio. Los chicos de seguridad de la entrada se mostraban muy tajantes cuando prohibían la entrada a personas que quería entrar. Con los chinos eran bastante rudos. Pero yo tenía que intentar entrar como fuera y encontrar el stand de la Upna. Me acerqué y me hice el tonto, al cruzar el umbral de la puerta una mano abierta a la altura de mi estomago me detenía el paso. Mire a la cara del muchacho y con una sonrisa me indico que no podía pasar. Que iba a hacer yo. Pues me di la vuelta y salir a la calle de nuevo con Jane. Esta se rió y me dijo, - voy a intentarlo yo -. Asi que la rubia se acerco al chico de seguridad le dijo algo en Chino mientras sonreía y al cabo de unos instantes de duda el gorila la dejo pasar. No me lo podía creer. Había logrado entrar en el edificio. Que verdad es que dos … tiran mas que dos carretas. Jane desde el otro lado del cristal me hacía señas con la mano indicándome que pasara como pudiera pero era imposible y ella tampoco podía hacer nada porque no sabía a que personas tenía que buscar y ni siquiera sabía el nombre de la universidad. Todo el mundo comenzaba a salir con tranquilidad. Asi que yo llamé a Javier para informarle de que les esperábamos en la salida. Jane después de demostrarme de lo que se puede hacer con una melena rubia salio riéndose de mi.

- ¿Pero que le has dicho al chino para que te deje pasar?- Pregunté curioso

- Que si me dejaba pasar y se portaba bien le daría mi numero de teléfono – Dijo orgullosa tras haber logrado su objetivo.

- ¿Y se lo has dado?- Volvi a preguntarle.

- Claro que no - Contesto ella dando comienzo a una divertida carcajada.

Al cabo de unos minutos vi a Susana y su característico recogido en el pelo que ya forma parte de su personalidad, saludándome alegremente desde el otro lado de la puerta. De alguna manera estaba contento con volver a verla, después de todo era la única persona conocida y más cercana que tenía en ese país desde hace ya casi dos meses. Me presentó a su colega Javier y yo les presente a Jane. Aunque tenía unas ganas enormes de hablar castellano por respeto a Jane tuvimos que volver al ingles aunque a veces alguna frase se me escapaba en español. A pocos metros del World Trade Center se encontraba el turistico Silk Market. Susana sugirió ir a tomar una cerveza y charlar un rato relajadamente en alguno de los cafés de la zona tan frecuentados por turistas. Nos sentamos y comenzamos charlar sobre como nos iban las cosas por Liaocheng a Jane y mi. Les contamos lo frustrados que estábamos al principio cuando llegamos y las intenciones que todos tuvimos de cambiarnos de universidad. Pero afortunadamente no lo hicimos, ya nos habíamos habituado al lugar, al idioma, a las clases y estábamos forjando una bonita amistad entre los pocos estudiantes extranjeros. Mi coordinadora se alegro de que fuera así ya que la tuve al tanto en mis primeros días sobre la situación.

-Yo al principio estaba un poco preocupada por si abandonarías el intercambio, pero confiaba en que al final serías lo suficiente maduro y podrías adaptarte a la situación. Me alegro mucho de tener tan buenas noticias por tu parte. – Me confeso Susana.

Contento no, contentísimo estaba yo en Liaocheng por aquel entonces. Al cabo de un rato de charlar y acabar las enormes cervezas. Buscamos en el lonely planet algún lugar para ver un show de música asiática. Susana se mostró muy interesada en la decisión.

Tomamos el abarrotado metro de Pekín para dirigirnos a la parada Xidan donde se encontraba una librería asiática en la que los sábados hacia las ocho de la noche daba comienzo show de música en directo. Con tan mala suerte que al llegar allí la chica de la biblioteca nos informo que esas actuaciones solo sucedían en verano. Fue una lastima porque tenia muy buena pinta el local.

Decidimos ir en la búsqueda de un restaurante en la zona. No había muchas opciones donde elegir pero entramos a uno que tenia un patio precioso en su interior. Elegimos una mesa en el mismo patio y pedimos el menú. Una vez los cuatro sentados comenzamos a inspeccionar el menú, menos mal que tenia fotografías y el texto también estaba en ingles. Yo comencé a ojear prestando bastante atención a los platos de carne. Tras mirar varias veces todas las paginas del libreto, no podía creer lo que veian mis ojos. Excluyendo tan solo dos platos y los vegetales el resto de la carne era de procedencia canina. Todo es perro dije yo sin alzar la voz. Susana me hizo un gesto indicándome que no lo volviera a repetir la frase para que ni Jane ni Javier se percataran de ese pequeño detalle. Yo mire a las caras de Javier y Jane para ver su reacción. Jane fue la primera en hacer una mueca para después decir con desagrado.- Todo es perro. Yo no quiero comer perro. – Javier también pareció darse cuenta en ese instante, pero el no dijo nada. Yo comencé a reírme y Susana también. Percibí las intenciones de todos de querer abandonar el restaurante pero la coordinadora y yo les persuadimos de hacerlo y elegir otros platos. No es que no me guste el perro, porque en realidad no se si me gusta. Pero de acuerdo con mi cultura no es muy ético hacerlo. Seria como comerse una mascota. Y nadie se comería su mascota, supongo. Fue muy divertida la situación. Al final acabamos pidiendo pescado, algunas verduras, nudels y un poco de arroz acompañando todo con unas cervezas y té. Cuando ya estábamos tranquilos y había pasado la excitación de descubrir que el restaurante estaba especializado en carne de sabueso uno de los cocineros se acerco con un artilugio de pesca que tenia una red y en su interior había un pescado vivo de tamaño medio todavía. Al instante supusimos que venia a mostrarnos el animal que en unos pocos minutos estaría cociéndose en una olla colocada en el centro de nuestra redondea mesa. Menos mal que no pedimos perro, no quiero imaginar al cocinero mostrándonos un can atado con una correa y moviendo su colita delante de nosotros. Dejando al lado la anecdótica situación, tuvimos una agradable y cercana velada en aquel lugar.

Acabada la cena, Javier y Susana nos invitaron a tan peculiar festín. Tomamos el bus de vuelta al hotel donde se hospedaba la delegación, para dejar a Susana en la entrada del edificio. Nos despedimos cordialmente y el resto paramos un taxi. Próxima parada Sanlitum (zona de bares especialmente frecuentada por occidentales). Estuvimos tomando unas copas en un local llamado Kay y charlando con un grupo de estudiantes españoles. Al cabo de un rato Javier se despidió para después marcharse ya que tenia que madrugar porque al día siguiente la ministra de educación y ciencia española visitaría los casi 50 stands de las universidades españolas que tenían presencia en el evento.

Jane y yo continuamos la fiesta esa noche por los bares de Sanlitum para acabar en una discoteca, donde la niña volvió a deleitar a los presentes con su sensual baile utilizando la famosa barra de streptease.

Eran las cuatro de la mañana cuando salíamos de la discoteca exhaustos y muy satisfechos de haber disfrutado de una divertida noche. Teníamos hambre y aunque Pekín estaba desierto siempre había algún Mc Donalds abierto las veinticuatro horas del día. Jane se empeño en cenar algo pero no había manera de encontrar ninguno de esos Mc Donalds. Volvió loco y mareo al taxista, llegando a visitar tres locales ya cerrados hasta que la persuadí de continuar buscando. El taxista nos dejo en la entrada del hotel y junto a esta había un pequeño comedor de (Bao zi) donde se podía entrar y comer.

Entramos y ordenamos tres platos, unos 15 bocados en total, y allí estuvimos comiendo con los palillos. Estaban deliciosos y el cocinero estaba con su mujer preparándolos con la masa, la harina y la carne. Junto a ellos había un cliente que tan solo charlaba con ellos, parecía de bastante confianza. Al acabar de comer y ya saciados pedimos la cuenta. El señor nos dijo que eran 50 Yuans (5€). Para mi era perfecto, pero cuando iba a sacar la cartera Jane me detuvo.

-Es imposible que esto valga 50, nos esta timando, se cree que somos tontos.- Me comento Jane. Seguidamente se dirigio al camarero y hablo. –Oiga señor, ese precio no es correcto, vivo en China y se cuanto vale este mismo plato. Y ese precio es excesivo.-

- Ese es el precio, tienes que pagarlo. – Contesto el camarero a Jane.

- Ok, pues digame en la carta donde pone el precio de este plato- Reprocho al señor.

Efectivamente la rusa era muy lista, en la carta el plato mas caro era de 12 Yuans y ese era el único plato que servian en ese bar, lo único que variaba era el interior de cada bocado. Si sumas 3 veces 12 el resultado es 36 y nos estaba timando 14 Yuans en el caso de que ese fuera su valor (por lo general ese plato suele costar 8 yuans pero nunca mas de 10). Que para nosotros no es nada estoy de acuerdo pero le camarero había tocado el orgullo de la rubita.

- Seré rubia, pero de tonta nada y odio que me tomen por eso. – Me dijo Jane enfurecida. Mientras tanto seguía discutiendo con el camarero. El otro cliente estaba muy atento a lo que allí ocurría. Estaba cansado, con sueño y quería largarme al hostal lo antes posible. Tenía los 50 Yuans en mi mano. Pero Jane al final saco 25 y se los dejo encima de la mesa, cabreada me agarro del brazo y me sacó a la calle. Mientras le gritó al camarero – Si quiere llama a la policía nosotros estamos en el hostal, estaré encantada de saludarles.-

Mientras estábamos fuera del bar, el chico que había presenciado todo salió para pedirnos disculpas. Él simplemente era un conocido del camarero pero se dio cuenta de que este quería aprovecharse de nosotros y se sintió muy avergonzado. Nos dijo que no todos los chinos eran así sino todo lo contrario, que trataban bien a los extranjeros. Parecía muy apenado por el trato que nos habían dado. Nosotros le explicamos que esto sucedía en todos los sitios con los turistas, que no pasaba nada, aceptamos sus disculpas y estuvimos charlando un poco más con él. Fue muy amable por su parte.

Al dia siguiente lleve de compras a la barbie, la cual estuvo encantada mirando y remirando tiendas de ropa. Como le prometí fuimos a comer al restaurante ruso. A las 20:30 salia nuestro tren destino a Liaocheng dejando a tras otro fin de semana en la megalópolis china.
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Comments

jesus_salcedo
jesus_salcedo on

kukiiiiiii
que sorpresa sorpresita,adivina quien anda detras de esta pantallita. aqui estoy sentadita y enganchada a todas tus peripecias por el mundo mandarin,ah¡ ke todavia no caes,soy tu prima alicia cariño. Espero ke te lo sigas pasando bien y viviendo muchas cosicas (si es ke tu siempre has sido el mas espabilao cariño) muchos besicos cielo,ya le dire a tu tia mada ke todo genial.....je,je,je...... muakaaaasssssssss

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