O TENDEMOS TODOS O NO TIENDE NADIE

Trip Start Sep 10, 2007
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Trip End Ongoing


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Flag of China  ,
Tuesday, October 9, 2007

Aunque no me crea lo que voy a escribir, es cierto tenia ganas de volver a Liaocheng para descansar en mi cama. La semana de vacaciones había estado genial, Pekín, Shanghai pero he de reconocer que tenia ganas de volver y ver que había pasado por la universidad. Que no había sido pocas. Entre ellas, por fin Mirella había pintado algún cuadro que desde que llego no había ni destaponado las pinturas. Las rusas ya habían vuelto de Xian. Estaba ansioso por conocer a la nueva rusa, me resulto muy simpática las pocas horas que compartí con ella en Pekín.

Habían llegado más tanzanos. Los europeos estábamos en minoría. Cinco tanzanos, dos rusas, la sueca y yo éramos los únicos occidentales. Esa semana fue muy tranquila. Sin sobresaltos y todo funcionaba aparentemente. Las clases iban bien, Jessy comenzó a venir a darme clases de chino a mi apartamento y a cambio le enseñaba yo algo de ingles, o por lo menos practicaba.

La sueca y yo empezamos a tener conversaciones tontas sobre la peluca que había comprado en Pekín. Al principio el principal objetivo fue simplemente por hacer algo loco y ponérsela en Liacocheng y para que la gente nos mirara más. Ya que de por si nos miran mucho pues imaginaros con una peluca rosa. Pero las conversaciones ya derivaban en grabar las reacciones de los chinos. Para ellos realmente iba a suponer un gran choque el ver a una extranjera y más con esas pintas. Al final de charlar y fantasear con lo que íbamos hacer con la peluca se nos vino a la cabeza una idea más loca si cabe. Hacer una pequeña película sobre una chica que lleva peluca en china. Parecíamos dos chiquillos fantaseando con algo que los dos sabíamos que nunca llegarían a conseguir el objetivo por la dificultad que suponía en ponerlo en funcionamiento. Así que no le di mucha importancia a esas conversaciones.

Esa semana descubrimos un restaurante que estaba abierto las 24 horas del día, la limpieza y gusto de la comida eran bastante aceptables por lo que se convirtió en el principal comedor donde acudir. Estaba un poco lejos de la universidad pero merecía la pena comer allí. Cada día después de clase, Mirealla y yo en bici y la Jane (la nueva rusa) en taxi porque no tenia bici íbamos con un papelito toda la comida escrita que queríamos degustar. Para cenar ya empezábamos a cocinar. Ya no me daba miedo comprar ternera en el supermercado por muy mala pinta que tuviera, aunque el pollo todavía no me parecía muy saludable comprarlo.

Mi cocina se ensuciaba cada vez mas, de la nevera emanaban aromas de comida putrefacta. Los coreanos cada vez que cocinaban y sobraba comida lo depositaban en bolsitas de plástico en la nevera y nunca se acordaban de tirar esa comida. Yo opte por nunca más usar ese refrigerador. Me mude al apartamento de Mirella y Jane con mi comida. Me refiero tan solo culinariamente. Yo seguía durmiendo en mi apartamento pero todo lo relacionado con la comida ahora estaba en el apartamento de las chicas. Gracias que la rusa un día le entro un arrebato de higiene, cogió los guantes y la fregona para limpiar la cocina. No sabéis como la dejo, se pego una tarde entera para limpiar la cocina y el baño. No parecía la misma así que con más razón comenzamos a cocinar en casa.

Uno de esos días me desperté con ganas de hacer cosas. El sol brillaba como nunca lo había visto brillar en China, no había rastro de esa densa neblina que hay siempre en la atmósfera. El cielo se presentaba azul y el sol radiante. Cogí mi cámara de fotos para hacer alguna foto del campus de la universidad. Era muy curioso lo que me iba a encontrar ese día. Cada vez que hace un día tan calido y limpio como ese a los 20.000 estudiantes de mi campus les da por lavar las sabanas y colchas de sus capas. En las fotos veréis mejor lo que pasa.

Cientos de sabanas, colchas, cubre colchones, edredones… campan a sus anchas por el campus de la universidad. Colgados de todos lados, de las vallas, de los árboles, de los balcones, de canastas del campo de baloncesto, de las porterías del campo de fútbol… de cualquier lugar donde se puede extender una sabana estaba ocupado. Daba gusto montar en bici ese día, olor a recién lavado y un día perfecto. Le pregunte a Jessy que porque ese día tanta gente había lavado su ropa de cama. Me contesto que hacia muy buen día para esa tarea y que no era coincidencia simplemente que al despertarse se dieron cuenta de que el día iba a ser muy claro y pusieron las lavadoras a trabajar. He de deciros que aquí los días comienzan muy pronto. Hay gente que se levanta a las cinco y media de la mañana. Uno poco de ejercicio, estudiar, un buen desayuno y luego clase. Eso si, en común tienen con nosotros que a las doce del medio día todo el mundo para comer y echarse una siestica.

Esa semana fui por la noche hacer alguna foto al lago que tiene Liaocheng. No es Paris pero tiene un bonito lago iluminado. Y así sin darme cuenta. Llego el fin de semana.
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