CLASE DE KUNG FU

Trip Start Sep 10, 2007
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Trip End Ongoing


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Flag of China  ,
Thursday, September 20, 2007

Y otro día mas había pasado, ya estaba a jueves. Y volvía a estar de camino a clase, había mucha expectación porque este fin de semana iba ha llegar un chico de Tanzania que asistiría a nuestra clase.

Que bien dejaremos de ser tres para ser cuatro (la rusa, la sueca y los tanzanos). Mr Lilidon estaba muy contento. Después de clase fuimos a comer al restaurante que hay justo en frente de la puerta norte de la ciudad. Y volvimos a comer lo mismo de siempre. Un arroz picante.

Yo me veía en esa ciudad que me iba aburrir mucho, nada para hacer, la comida no es la que tú puedas elegir, me iba a costar un poco acostumbrarme a esto. La rusa y la sueca todo el rato me decían – Te acostumbraras, veras.- Aunque yo lo veía un poco difícil. Estaba deseando que llegara para volver a ir a Pekín con la Binbin y disfrutar de la ciudad de otra manera a la que la había disfrutado el fin de semana anterior.

Pero bueno todavía era jueves y teníamos ahora clase de Kun Fu. Así es tal y como lo oís, Kun Fu. Algo que pensé que nunca haría en mi vida pues dentro de media hora, iba a tener dos clases de este “arte”.

Fuimos a la oficina del coordinador y allí había un chinito muy escuálido el pobre, y con una presencia un poco precaria en cuanto a higiene y a vestimenta se refiere. Pero el chaval estaba entusiasmado con nosotros 3. Por que los coreanos ni por asomo se iban a presentar a la clase. El chico nos llevo a las instalaciones deportivas del campus, por el camino había muchas filas de alumnos vestidos con ropa militar lo que parecía ser una especie de entrenamiento. Le preguntamos al muchacho y nos comentó que tenían que hacer un servicio militar por las tardes chicos y chicas (juntos pero no revueltos). Ese ejercicio en concreto era estar quietos e inmóviles “firmes” durante una hora, si se movían eran retirados y tenían que volver a empezar otra hora.

¡¡¡Que barbaridad!!! ¿Y para que sirve eso?

Bueno llegamos al polideportivo, y allí nos esperaba el profesor de Kun Fu. Después de las presentaciones comenzamos con el Tai – Chi. Oy oy oy oy, Tai Chi, parece mas interesante que el Kun Fu, tal vez este mas de moda. Así que delante de un espejo el profesor hacia movimientos suaves y cortos con las manos, el cuerpo y los pies. Parecía muy fácil de seguir. Para los que no haya echo nunca Tai – Chi explicare que tiene vital importancia un jarrón imaginario que tienes que coger con las manos y moverlo mientras haces los ejercicios. Cojo el jarrón por la derecha, giro el tronco hacia la izquierda, levanto la pierna derecha flexionando la rodilla, torno el jarrón boca abajo, muevo el pie izquierdo apuntado hacia el lado contrario del pie derecho, y todo ello con cuidado que no se te caiga el jarro, porque como se te caiga jodes la porcelana china. Así que al cabo de un rato, sin parar de mover un jarrón que no existe, desplazarte despacio como si estuvieras en la luna, haciendo unos estiramientos corporales con vaqueros y zapatos, me di cuenta que chorreaba sudor como nunca. ¿Cómo con unos movimientos tan lentos y sencillos aparentemente sudo más que si corriera durante media hora? No me lo podía creer. No era tan fácil, y cuando el profesor nos podía que hiciéramos sin su ayuda toda la cadena de ejercicios que el nos había guiado al principio, o nos perdíamos, o poníamos las palmas de las manos al revés, o separábamos tanto las manos que le jarrón se nos volvía a caer y tomar por saco la porcelana otra vez.

Al cabo de las dos horas no podíamos mas, queríamos acabar. La sueca estaba empecinada, en que era chino, hacia Kun Fu, por lo tanto tenía que tener una espada. Así que estuvimos intentando explicarle al chino que queríamos ver una exhibición de algo con espada. No se que leches quería la sueca con la espada pero hasta que el chino no trajo la espada no paro ella de hacerle movimientos como los de las guerras de las galaxias pero sin láser claro.

Después de clase, empapado en sudor hablamos con el chinito que nos trajo ahí por un gimnasio, (que yo estoy empeñado en ir al gimnasio) y por comprar teléfono. Afortunadamente, al parecer había un gimnasio cerca de ahí en el mismo campus. Cuando llegamos allí, me di cuenta que era una especie centro comercial dentro de la universidad pero con ningún tipo de glamour imaginable. Primero me llevo a comprar la tarjeta para el móvil. Había una cola tremenda de gente. Cuando me toco a mí el chico me ayudo a comprar la tarjeta, mientras tanto se estaba creando una expectación desmesurada con el extranjero por parte de las chicas que habían estado esperando en la cola y se quedaban todavía en la tienda. Yo me daba cuenta y me estaba empezando a poner nervioso con tanta gente mirándome, y susurrándose cosas al oído entre ellas, tratando de que no las oyera (¿no se les ocurre que no les voy a entender ni una palabra de chino por mucho que grieten?). En fin, al final cuando tenía la tarjeta operativa en mí móvil me di la vuelta e instantáneamente todas las chicas se dieron la vuelta también, salieron de la tienda, entre risas y se esfumaron. Yo simplemente me reía, (¿así es como ligan?). Ahí no acaba la cosa, cuando el chico me sube al segundo piso, para ir al gimnasio viene una chica, avergonzadísima y nerviosa perdida sonriendo exageradamente. Y me pidió el teléfono (cariño si todavía no me ha dado tiempo de aprendérmelo) así que le tuve que hacer una perdida para que me guardara. La despido, subo dos escaleras más y vienen otras dos chinas, que también habían estado en la tienda en la cola. ¿Nos puedes dar tu teléfono? Me vuelven a preguntar pero ahora dos e igual de excitadas y nerviosas que la anterior. Les di mi teléfono otra vez. Madre mía, ¿en España esto no pasa no? Eso de pedir el teléfono a un desconocido.

Fuimos al gimnasio, y bueno había maquinas, que ya es algo. El hombre muy majo y muy agradable, creo porque no le entendí nada de lo que dijo pero se me mostró muy cordial. Evidentemente nada mas entrar todos los chinitos que había allí moviendo maquinas y jugando al ping-pong dejaron de entrenar y se acercaron con curiosidad al mostrador donde estaba con el chino. Por dios que expectación, ¿no han visto uno de mi “especie” en su vida? Yo avergonzado con tanta mirada sobre mi me di una vuelta por el gimnasio. Maquinas había, chirriaban un poco pero bueno, funcionaban, había moqueta, bien, y polvo mucho polvo por todos los rincones. Duchas nada de nada. Y ventilación cero. El mes eran 6€ que no estaba nada mal. Yo me lo voy a pensar, pero por favor que alguien done un bote de tres en uno y una aspiradora a ese lugar.

Ya había visto gimnasio o ratonera, como lo veáis. No se que hacer. Bueno me voy a casa a descansar del tai – Chi y me lo pienso, no sin antes que el chinito que me ayudo me pidiera el teléfono. Encantado se lo di también.
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Comments

molenstraat
molenstraat on

a lo Kill Bill
Anda hermano, que lo que te falta por hacer, Kun Fú de ese...me he reido con el vídeo un montón, jejejeje! ya me he imaginado a tí haciendo saltos de esos con la espada de luz...madreeeee!! lo bien que lo pasaríamos allí todos!!
Veo que todo bien, me alegro.Hablamos
besicos!!

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