Cap. 13. Night Life Guangzhou.

Trip Start Oct 14, 2009
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Flag of China  , Guangdong,
Monday, January 18, 2010

El sol se pone. Las luces de neón se encienden. Se relaja el tráfico y se cubre el cielo de estrellas. (Bueno no en Guangzhou porque sigue la nube perene encima de nosotros así que no hay estrellas que ver)

Hoy os voy a dar un paseo por la Noche de Cantón. Cómo se divierten los expatriados, es decir, nosotros los extranjeros. Cada vez más la cultura de club se extiende entre la antiquísima tradicional vida oriental, sobre todo entre los jóvenes de papas adinerados. Y es que hay que ser adinerado porque si quieres disfrutar de la magia de los focos y el zumbido de la música tienes que pagar por ellos como si estuvieras en los mejores clubes de cualquier país Europeo. Es paradójico que pagues un euro por un menú en el comedor chino y una bebida en un humilde local de copas te cueste seis o siete veces más. Y estas son nuestras cartas, un pequeño vaso de alcohol rebajado, aceptar que no estás en tu entorno y la fiesta no es como te la imaginas.

Comencemos por Paddy Field, Hooleys o The tabern. El primero es el templo por excelencia del gueto de extranjeros. Un veterano local de estilo irlandés donde aquí el alcohol sí que es de calidad. Podéis imaginar, madera, mesas altas, hamburguesas, cultura de cerveza y lugar de encuentro en la noche de los jueves para los amantes de la salsa. No hice mucho caso de este comentario y me dije: "¡Vaaa! serán unos aficionados británicos borrachos que soban a las chinas mientras suena música caribeña" No puede ser que se baile salsa estando tan lejos. Perplejo me quede cuando un jueves nos acercamos a tomar unas cervezas y comprobé con mis propios ojos que allí se bailaba una salsa de nivel. No podía creer lo que veía. El bar estaba lleno de parejas chinas y occidentales bailando rigurosa salsa la cual seguramente era muy improvisada pero parecía medida al milímetro. Eso que siempre me he atrevido a bailar algo de “salsa” en ciertas ocasiones (bodas, fiestas del pueblo…) de una manera muy informal ya que yo no tengo ni idea de los pasos. Pero realmente aquello imponía así que pasé a ser un boquiabierto mirón cada jueves.

Hoolies y The Tabern no son tampoco para desperdiciar. El primero se caracteriza por encender un micro a cualquiera que se digne a cantar o tocar en directo y no estoy hablando de hacer el ridículo catando karaoke la novia y amigas en la despedida de soltera de ésta. The Tavern es más propio para los amantes de los deportes. Sobre todo el futbol. No es raro ver como a las dos de la mañana el dueño cautelosamente baja la metálica puerta del local un sábado o domingo ya que su licencia de apertura dura hasta esas horas. Pero dentro del bar hay hambrientos forofos del balón pié esperando dos horas más encerrados hasta las cuatro de la mañana. Y es que a las nueve de la noche hora española televisan un Madrid Barça retrasmitido vía satélite. Encerrados digo porque si te has quedado dentro, no puedes salir hasta que acabe el partido. Menos mal que tienen cerveza y un baño.

Para aquellos que buscan algo con mas alternativo, grunch, cool, in, out o como queráis llamar a todas estas nuevas corrientes filosofo-musicales que aparecen últimamente. Recomiendo C-Union. Bar terraza escondido en un boscoso parque donde el futbolín y el billar están amenizados por grupos de música que nadie conoce pero son los suficientemente valientes como para tocar en directo dentro del bar. Barato pero el peor alcohol de Guangzhou. Después tenemos Ping Pong, local adaptado en las viejas instalaciones de una pequeña fabrica manufacturera. Un ambiente arrogantemente francés donde la música parece muy moderna pero si paras, reflexionas, y la escuchas son ruidos totalmente rítmicos que no aportan nada. Por lo menos a mi vamos que soy el mayor ignorante en cuanto a “corrientes alternativas” se refiere. El premio al más raro se lo lleva el Loft. Un bar-cooperativa insultantemente barato regentado por una comuna de artistas y bohemios que han alquilado todos los pisos del edificio. Y yo que pensaba que el arte moderno no existía en China. Pues así es un acogedor y tranquilo bar donde siempre hay un sofá libre para sentarse. Una especie de pipero el cual también tiene una mascota tan rara como el propio local. Un pez con patas.

Ya que hemos calentado motores toca mover el esqueleto, cogemos un taxi y recorremos la ciudad en busca de discotecas para deshacernos de toda la energía contenida durante la semana. Comencemos por el Bound. Con una bonita terraza en lo alto, con vistas al rio para relajar el éxtasis generado por la música de la segunda planta, donde se encuentra el corazón de la discoteca. House con matices poperos divierte a la variada fauna nocturna de Guanghzou. Te puedes topar con las delgadísimas modelos de dudosa reputación originarias de Europa del Este que vienen a sacarle unos durillos al mundo de la moda o a los bolsillos del  pantalón de algún hombre de negocios que está de paso. La especie que más mes repugna y repele es la del barrigón empresario, europeo, árabe, ruso o indio que esta amasando una pequeña fortuna China el cual está acompañado siempre por dos concubinas asiáticas atraídas por el olor del Euro. Los ves ahí sentados en los sofás de piel acompañados por sus aprovechados lacayos zanganeando alrededor. Caracterizados por su arrogancia y soberbia, endiosados gracias lo fácil que resulta simular una falsa vida de lujos y derroches en un país donde con un poco de dinero se creen los quarterback del equipo. Pobres necios que en sus países no son nadie. Luego también está la fauna común y humilde como son los honrados empresarios, trabajadores, becarios y estudiantes que eligen China por interés cultural y oportunidades de negocio quienes sienten un enorme respeto por el país en el que están y las personas que lo habitan

Este tipo de locales son más habituales y hay mas donde elegir. Como A2. Típica discoteca china donde lo sobrecargado es norma estricta en la decoración, la música alta que anula cualquier tipo de conversación, pista de baile sustituida por una plantación de mesas altas donde los chinos juegan a los chinos, dados y piedra papel o tijera. Pero no es esto lo que más sorprende de club. Si no el baño. El baño es como el decorado de una futurista película de ciencia ficción donde cada letrina esta dentro de un enorme huevo con luz independiente. Es como si dentro de cada huevo estuvieran criando criaturas o clones humanos, del que salen hombres y mujeres indistintamente ya que el baño es unisex. (Echar un vistazo a las fotos).

En resumen las noches en esta ciudad no varían mucho de la fiesta en otras solo que con menos opciones pero al fin y al cabo siempre acabas hiendo a los mismos sitios, viendo a la misma gente y escuchando la mismas canciones gracias a que la música también se ha globalizado.

Tres noches memorables de mi estancia aquí en China.

La primera fue con Gonzalo. Después de mes y medio en este país el uno de diciembre descubrimos un local llamado Duo. Donde el alcohol era puro y de calidad, la música era pop, dance y house como a mí me gusta. La masa estaba de buen rollo, gente guapa aunque fueran “modelos” y espacio suficiente para bailar. Dios que ganas tenía de fiesta. Pasó a convertirse en mi club favorito de Guangzhou.

La segunda noche memorable. Un amigo Israelí me invito a su casa a celebrar una fiesta sin objetivo determinado donde congregó a unas diez personas que no nos conocíamos de nada y cada uno era de una raza, lengua, país y religión diferente. La noche comenzó en su casa con la típica incomodidad de una reunión donde no conoces a nadie excepto al anfitrión. Esa incomodidad la acabas subsanando bebiendo de la copa que tienes en la mano si todavía no has entablado ninguna conversación. Como siempre estas fiestas acaban siempre siendo un éxito y viendo amanecer en un Mc Donalds que abre las 24 horas.

La última noche que nunca olvidare fue un sábado que fui a Hong Kong de compras. Coincidía que eran los Senvens. Un torneo de rugby donde en el estadio se juega y las calles de la ciudad son tomadas por hordas de jóvenes con ganas de fiesta. Mi grupo de españoles continuaba bebiendo desde las tres de la tarde por las calles cuando yo exhausto por las compras hacia las nueve de la noche me dirigía al hostal a dormir un rato. Pensareis que soy un inconsciente con semejante fiesta marchándome a dormir. Pues todo lo contrario. Una horita de siesta fue suficiente para que fuera la persona con más ganas de fiesta de toda la ciudad. Así que tomé el relevo de mis amigos que volvían a dormir y acabé con una amiga rusa y otra kazaja en dos exclusivas fiestas privadas. Minutos después estábamos en la planta 45 de una torre donde a través de las enormes cristaleras se divisaba la incansable ciudad alumbrada por focos al ritmo bailabas la música. El secreto para entrar en estas fiestas es decir con una enorme sonrisa: - Hola, somos amigos de John, nos es está esperando arriba- Segundos después te encontraras en el ascensor ascendiendo a la fiesta.
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